Afirmar que no se ha pisado la Luna demuestra una incultura científica bastante grande. Por supuesto que fuimos a la Luna. Y varias veces, porque la última misión fue el Apolo 17, a finales de 1972. La evidencia es abrumadora: 380 kilos de rocas lunares llevados a la Tierra, el conjunto de vídeos y fotografías de los lugares de alunizaje y sus alrededores, el seguimiento desde la Tierra de las naves Apolo durante el viaje por astrónomos y científicos (también soviéticos), espejos láser colocados por los astronautas que desde entonces se usan para determinar la distancia exacta entre la Luna y la Tierra, etapas agotadas de los cohetes ‘Saturno 5’ todavía en órbita y fotografiadas por astrónomos aficionados, información científica de todo tipo, etc.
Las fotografías y los vídeos de los paseos lunares no se limitan a los 20 segundos que ponen en la televisión cada vez que se produce un aniversario de la llegada ni a la docena de fotografías más conocidas, sino que hay horas y horas de grabación y miles de fotografías de los paseos lunares que se pueden consultar en Internet (ver las fuentes).
No merece la pena rebatir aquí cada detalle del estilo de “la bandera estaba ondeando” (que no lo estaba: en las fotografías aparece arrugada, y los astronautas la movieron a veces), más que nada porque eso se cuenta mucho mejor en las fuentes que doy. Todos los argumentos de la teoría del montaje están contestados, para el que lo quiera leer, y algunos de esos argumentos son bastante disparatados, por decirlo suavemente. Los cabecillas de la teoría del fraude (Bill Kaysing, Bart Sibrel, etc.) ni siquiera tienen cualificaciones en el campo espacial ni son ingenieros. Como mucho, Kaysing trabajó de bibliotecario en una compañía que fabrica cohetes para la NASA, años antes de que empezara el programa Apolo. Algo que, de todas formas, no importaría si sus argumentos tuvieran sentido, pero es que no lo tienen.
En las respuestas publicadas hasta ahora, he leído algunas barbaridades que merece la pena comentar: me he quedado de piedra al leer un mensaje que pone en duda la capacidad del combustible del módulo lunar. ¿No se da cuenta de que ningún ingeniero aeroespacial lo ha puesto en duda en más de cuatro décadas, ni lo hizo ningún ingeniero soviético? ¿No sería mejor que calculase él mismo una aproximación (no es tan difícil, si se tienen conocimientos básicos de física y gases), en lugar de soltar alegremente una afirmación tan gratuita?
Alguien dice “que no hay rocas lunares en los museos”. En fin, basta que busque en Google o Yahoo para encontrar varios museos de todo el mundo que muestran al público rocas lunares y que incluso las dejan tocar. Pero lo más importante es que un geólogo o grupo de científicos que pida investigar una de las muchas muestras traídas de la Luna, tiene acceso a ellas. Y no, las rocas lunares son diferentes a las de la Tierra, y ningún geólogo las puede confundir.
Otro dice que “el camarógrafo ya estaba abajo antes que Armstrong”. La cámara en realidad estaba en uno de los lados del módulo lunar... ¿Cómo se puede negar la llegada a la Luna sin ni siquiera saber eso?
También, hay algunos que afirman haber visto un documental “del Discovery Channel” y por ello están convencidísimos. Es triste e irónico, porque yo también lo he visto, y es muy bueno si se entiende el mensaje que intenta transmitir: que no debemos creernos todo lo que salga por la tele porque sí. Porque en realidad el film es una inocentada del director William Karel (si se esperan al final del documental lo verán, aunque también hay muchas pistas a lo largo del film que deberían hacer saltar las alarmas a cualquiera. Pero está visto que la agudeza no es el punto fuerte de algunos.)
En fin, les animo a que se interesen más por la astronomía y la historia de los viajes espaciales, y no crean en la primera bobada que se les cruce por el camino, sean críticos, intenten saber y conocer más...


Pero si se huviese hecho un montaje y no se pudiese distingir del k huviese sido real,seria de incultura y poco critico questionarse?questionar impone CRÍTICA
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