El tema del Día de Reposo es uno de los más complejos de la doctrina tanto cristiana como judía. Bien argumentan los judíos (en la actualidad) que el Día de Reposo fue dado como señal del pacto que Dios hizo con ellos por medio del profeta Moisés, veamos:
“En verdad vosotros guardaréis mis días de reposo; PORQUE ES SEÑAL ENTRE MÍ Y VOSOTROS por vuestras generaciones, para que sepáis que yo soy Jehová que os santifico. ASÍ QUE GUARDARÉIS EL DÍA DE REPOSO, PORQUE SANTO ES A VOSOTROS; el que lo profanare, de cierto morirá; porque cualquiera que hiciere obra alguna en él, aquella persona será cortada de en medio de su pueblo.” (Éxodo 31:13-14)
“¿Por qué los cristianos guardan un día sagrado?”, “¿En que parte de las escrituras cristianas se establece el Nuevo Convenio del Señor, respecto del Día Santo, para con los miembros de la Iglesia de Jesucristo?” Todas estas interrogantes se constituyen en preguntas legítimas que podría lanzar cualquier judío a un cristiano en la actualidad.
Aun cuando el pasaje de Éxodo 20:8-11 diga “no hará obra alguna… ni tu extranjero”. Es claro que la legislación es exclusiva de los judíos. Es decir, si un sabatista dijera que guarda el séptimo día porque (aun sin ser judío) el mandamiento dice que hasta el extranjero lo debe guardar, entonces estaría admitiendo que la legislación del Sabath se encuentra en manos de los judíos. Por tanto, todos los sabatistas deberían circuncidarse y volverse judíos.
“¿Existe algún pasaje en el Nuevo Testamento que establezca el Séptimo Día como señal del convenio que Dios hace con los que aceptan el evangelio (ya sean estos judíos o gentiles)?”, la respuesta es un rotundo “NO”.
“¿Por que entonces guardan los cristianos un Día de Reposo?”, más aun; “¿por qué millones de cristianos guardan el primer día de la semana (domingo), como Día Santo, en lugar del séptimo?”
¿Es posible que el Señor mismo estableciera el cambio del Día de Culto para los cristianos? Y si así fuera, ¿Cuál de todas las iglesias que defienden este principio es la que el Señor reconoce como suya?
Luego de haber acabado la obra de la creación, el Señor descansó el día séptimo y lo santificó:
“Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. Y BENDIJO DIOS AL DÍA SÉPTIMO, Y LO SANTIFICÓ, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación.” (Génesis 2:2-3)
La historia del día de reposo empieza aquí, inmediatamente después de haberse terminado la creación de la tierra. Dios bendijo al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho.
Es importante notar que el día de reposo es también una creación de Dios que está sujeta a él. Existe una eternidad hacia atrás, antes de la creación de la tierra, en la que el séptimo día (como día santificado) no existió. El Día de Reposo no se guardó ni se santificó antes de que existieran las estrellas, los ángeles o el mismo Cristo. De hecho, como veremos a continuación, Cristo fue el “Creador”.
En el Nuevo Testamento se nos da a conocer que el Hijo de Dios es el creador del universo (Hebreos 1:2; Juan 1:1-3; Colosenses 1:15).
Es por esta razón que Jesús es el dueño del día de reposo:
“porque el Hijo del Hombre es SEÑOR DEL DÍA DE REPOSO.” (Mateo 12:8).
Jesucristo estableció también que, aun cuando él y su Padre descansaron el séptimo día de su obra creadora, ambos seguían trabajando incluso el sábado:
“Por esta causa los judíos perseguían a Jesús, porque hacía estas cosas en SÁBADO. Pero Jesús les respondió: MI PADRE HASTA AHORA TRABAJA; TAMBIÉN YO TRABAJO” (Juan 5:16-17).
Con estas palabras, Jesús colocaba intrínsecamente en sus manos el fundamento mismo del cuarto mandamiento. Es decir, al no haber concluido su trabajo, Jesús (el dueño del día de reposo) podía establecer como “Día Santo” otro día que no fuera el séptimo.
¿PACTOS PERPETUOS?
El Señor puede revocar “pactos perpetuos”. Veamos el caso de Elí, el juez de Israel, a quién el Señor le hizo una promesa y luego, por medio de su Profeta, la Revocó:
“Por tanto, Jehová el Dios de Israel dice: YO HABÍA DICHO QUE TU CASA Y LA CASA DE TU PADRE ANDARÍAN DELANTE DE MÍ PERPETUAMENTE; MAS AHORA HA DICHO JEHOVÁ: NUNCA YO TAL HAGA, porque yo honraré a los que me honran, y los que me tuvieren en poco, serán viles. He aquí vienen días, en que cortaré tu brazo, y el brazo de la casa de tu padre, que no haya viejo en tu casa.” (1 Samuel 2:30-31).
EL DÍA DE REPOSO SUJETO AL SEÑOR
“No traigáis más ofrendas vanas. El incienso me es una abominación; también las lunas nuevas, LOS SÁBADOS, el convocar asambleas, no las puedo sufrir: son iniquidad vuestras solemnidades. Mi alma aborrece vuestras lunas nuevas y vuestras festividades. Me son una carga; estoy cansado de soportarlas” (Isaías 13:14).
LA SANTIFICACIÓN DEL SÉPTIMO DÍA CESARÍA
“Y haré CESAR todo su gozo, sus fiestas, sus nuevas lunas y SUS DÍAS DE REPOSO, y todas sus festividades.” (Oseas 2:11).
EL DÍA DE REPOSO FORMABA PARTE DE LAS FIESTAS SOLEMNES
“Habla a los hijos de Israel y diles: las FIESTAS SOLEMNES de Jehová, las cuales proclamaréis como santas convocaciones, serán estas: SEIS DÍAS SE TRABAJARÁ, MAS EL SÉPTIMO DÍA SERÁ DE REPOSO, SANTA CONVOCACIÓN; NINGÚN TRABAJO HARÉIS; día de reposo es de Jehová en dondequiera que habitéis…” (Levítico 23:1-8).
LA OBSERVANCIA DEL SÉPTIMO DÍA, ASÍ COMO DE OTRAS FIESTAS SOLEMNES, CESA CON EL EVANGELIO DE CRISTO.
"Ciertamente, en otro tiempo, no conociendo a Dios, servíais a los que por naturaleza no son dioses; mas ahora, conociendo a Dios, o más bien, siendo conocidos por Dios, ¿cómo es que os volvéis de nuevo a los débiles y pobres rudimentos, a los cuales os queréis volver a esclavizar? GUARDÁIS LOS DÍAS, LOS MESES, LOS TIEMPOS Y LOS AÑOS. Me temo de vosotros, que haya trabajado en vano con vosotros." (Gálatas 4:9-10).
JOSÉ SMITH Y EL DÍA DEL SEÑOR
Con la restauración de su Iglesia en esta dispensación, el Señor habló sobre el día santo que los miembros de su Iglesia debían observar.
En dos revelaciones que se concedieron al profeta José Smith (una en Sión, distrito de Jackson, estado de Missouri, el 7 de agosto de 1831, y otra en Hiram, Ohio, en noviembre de 1831), el Señor dijo lo siguiente respecto del Día del Señor:
“Y para que más íntegramente te conserves sin mancha del mundo, irás a la casa de oración y ofrecerás tus sacramentos en mi día santo; porque, en verdad, éste es un día que se te ha señalado para descansar de tus obras y rendir tus devociones al Altísimo; sin embargo, tus votos se ofrecerán en rectitud todos los días y a todo tiempo; pero recuerda que en éste, EL DÍA DEL SEÑOR, ofrecerás tus ofrendas y tus sacramentos al Altísimo, confesando tus pecados a tus hermanos, y ante el Señor. Y en este día no harás ninguna otra cosa sino preparar tus alimentos con sencillez de corazón, a fin de que tus ayunos sean perfectos, o en otras palabras, que tu gozo sea cabal.” (Doctrina y Convenios 59:9-13).
Y
“Y los habitantes de Sión también observarán el DÍA DEL SEÑOR para santificarlo.” (D y C 68:29).
Estas citas son ilustrativas porque muestran la legislación respecto del Día del Señor. Una legislación que detalla lo que se debe hacer (y no hacer) en ese día. Una legislación que establece con claridad que el mandamiento de guardar el Día del Señor es para todos los miembros de la Iglesia (judíos y gentiles).
Esto significa que fue el Señor mismo quien designó (luego de su resurrección) un nuevo día para adorar; un Nuevo Día de Reposo; el “Día del Señor”.
Esa legislación se perdió durante la apóstasía y fue restaurada por el señor por conducto de su profeta (José Smith).
Fuente(s):
Si José Smith no fue un profeta de Dios entonces las afirmaciónes anteriores son falsas.
Si José Smith fue un profeta de Dios entonces todo lo anterior es verdad.