Finalmente, la última etapa es la resignación.
Cuando dos cubanos se conocen, la primera pregunta es: ¿cuánto tiempo llevas aquí?
Es como si estuvieras en prisión, porque si lo piensas con sinceridad y te libras de manerismos virtuales es una condena no estar en tu tierra.
De buenas a primeras te das cuenta de que los que estamos fuera, necesitamos emocionalmente de los que quedaron allá. Tratamos de resolver sus problemas mandando dólares, ropa y comida, pero lo que necesitamos nosotros, ellos no pueden enviarlo por correo: compañerismo, solidaridad, calor humano.
Y así pasa el tiempo y llega finalmente la esperada primera visita a Cuba después de haberte ido echando pestes del terruño.
¡Qué desilusión entonces! Toda vez allá, te percatas de que ya no eres de allí, de que ya no tienes puntos comunes con tu pueblo, que su realidad no es la tuya, de que la Cuba de tus sueños se esfumó; no conoces al grupo cubano de moda, no sabes a donde va la ruta 222, ni qué novela están poniendo en TV o a qué hora comienzan los cines. La Habana te resulta ajena y, a pesar de lo dicho anteriormente, te sientes más a gusto en Miami o Nueva York... ¿Qué pasó con tu idealizada patria?
Al segundo día de estar en Cuba, a pesar de la alegría de ver a tu familia y de compartir con amigos de toda una vida, quisieras volver a casa, aquí, a tu país imperfecto. ¿Qué pasó con la añoranza de la patria caribeña? Pues sucede que entonces echas de menos al pragmatismo y eficiencia de los anglosajones. En realidad, ya no perteneces a ningún lugar. Como dice la canción: "No eres ni de aquí ni de allá", pero eres de aquí, no de allá. Ya eres un "cubanoamericano", una carrera muy larga, a la que se llega por diferentes caminos... Al regreso, en el aeropuerto José Martí, esta vez no te harán tantas preguntas como cuando te fuiste definitivamente de allá.
Las preguntas te las harás tú... En fin, toma tiempo y muchas lágrimas entender cuál es tu verdadero lugar en el mundo, pero el regreso a la isla te llena de contradicciones y te indica, irremediablemente te indica, que ya no hay marcha atrás, el resto es espejismo...

