Traficantes de conocimiento
Científicos y espías. Muchos de los expertos investigados no son condenados posteriormente
John Reece Roth DANIEL MEDIAVILLA - MADRID - 31/10/2009 08:00
Según la web de la NASA, Stewart Nozette aún es uno de los científicos más respetables de la agencia . Él diseñó uno de los instrumentos principales de la sonda Lunar Reconnaissance Orbiter que determinará si hay agua en la Luna y ha colaborado con India en el satélite Chandrayaan-1. En una entrevista de 2008, da consejos a los jóvenes que quieran dedicarse a la exploración del espacio. Por supuesto, buena base en ciencias, matemáticas e ingeniería. Y, además, "cierto contacto con los negocios, la gestión y la economía también puede ser valioso". Hace un año, pocos sospechaban que alguna de las acepciones de negocio que Nozette manejaba le podía llevar al patíbulo.
El mismo científico defraudó más de 180.000 dólares al Gobierno de EEUU
Stewart Nozette: El espía imaginario
En septiembre de 2008, Nozette quedó en un hotel de Washington con quien él creía que era un agente del Mossad, el servicio secreto de Israel. En su conversación reconoció haber vendido información sensible a ese país y parecía dispuesto a seguir haciéndolo. El agente pertenecía en realidad al FBI y, la semana pasada, Nozette fue arrestado por intento de espionaje. Según la acusación, pretendía vender información secreta por dos millones de dólares. Por ese delito, podría ser condenado a muerte.
Nozette había obtenido la información con la que negociar durante sus años de trabajo para el Gobierno en los que había colaborado en el diseño del escudo de misiles de la Guerra de las Galaxias de Reagan. Su alto grado de conocimiento de algunos de los programas más secretos del país hizo que la jueza Deborah Robinson decretase el jueves prisión sin fianza para el científico mientras espera juicio.
Uno de los acusados recomendaba a los jóvenes contacto con los negocios
Pese a la posibilidad real de que el buscador de agua lunar fuese un topo peligroso, la vista oral de su caso esta semana ha aportado matices que permiten una interpretación tragicómica de la historia. Nozette había sido contratado como consultor externo por Israel Aerospace Industries, una compañía de tecnología aeroespacial y de defensa, y ya se había reunido con su representante varias veces. En la conversación grabada por el FBI, el científico le dice al supuesto agente del Mossad: "Pensé que ya estaba trabajando para vosotros. Quiero decir, eso es lo que había pensado siempre, que la compañía era solo una tapadera". Según escribió Laura Ronzen en Politico, parece que cuando Nozette aceptó el trabajo de la empresa israelí asumió que se había convertido en un espía. La hipótesis la remataba en la BBC este martes Jonathan Turley, un abogado que ha representado a sospechosos en casos de espionaje. "Quienes hemos hecho casos de espionaje hablamos a menudo de que la mayor parte de nuestros clientes suelen ser cincuentones. [...] Hay un tipo de crisis vital a esa edad en la que algunos hombres tienen aventuras extramatrimoniales y otros tienen fantasías de espionaje", explicó.
Independientemente del interés de la teoría, parece que la inclinación de Nozette hacia el crimen supera las fantasías. A principios de este año, el investigador ya se declaró culpable de haber estafado más de 180.000 euros en sobrecostes en trabajos para la NASA y el Departamento de Defensa de EEUU.
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Leonardo Mascheroni: Conexión latina
La semana pasada pareció vivirse un resurgimiento de la Guerra Fría. El segundo caso de espionaje científico llegó de Los Álamos, cuna de la bomba atómica y uno de los cinco lugares más interesantes para los espías según el Gobierno estadounidense. El 21 de octubre, el físico Leonardo Mascheroni, ex trabajador de Los Álamos, habló con AP para denunciar que dos días antes el FBI había registrado su casa y había confiscado gran cantidad de documentos en busca de pruebas de espionaje.
Según Mascheroni, el año pasado, un individuo que aseguraba ser representante del gobierno venezolano y llamarse Luis le ofreció 800.000 dólares para financiar su proyecto de fusión nuclear con láser. A cambio, el científico debía proporcionarle información con la que el país caribeño empezaría a desarrollar un programa de armas atómicas. Dos semanas antes del registro de la vivienda de Mascheroni, el FBI había detenido al agente venezolano intentando abandonar el país. Entre sus documentos estaba el diseño del sistema de láser de Mascheroni.
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El investigador asegura que toda la información que transmitió al agente venezolano está "ampliamente disponible" en Internet. Además, afirma que su intención no era construir el láser en Venezuela sino utilizar el interés de ese país como presión para que el Gobierno estadounidense financiase su i

