PARA
LAconciencia de la izquierda era un imperativo que Cuba fuera el espejo de la revolución posible y en ella se encarnaran los sueños humanistas del final de la explotación del hombre por el hombre. Los intelectuales acudían de todas partes en su apoyo. Allí llegó el pontífice del existencialismo, Jean Paul Sartre, y escribió Huracán sobre el azúcar. Los libros sobre la revolución se multiplicaron. A mediados de los 60 mon- tó Castro la Conferencia Tricontinental, cuyo objetivo esencial, en medio de un diluvio verbal de grandes palabras, era exportar la revolución a través de focos guerrilleros a América Latina, Asia y África. A la luz del proceso histórico era un disparate y constituyó un estrepitoso fracaso. Los grandes éxitos de la revolución se centraron en la educación, la salud, el deporte y la vivienda. El proceso de alfabetización constituyó un gran éxito: a finales de los 60, no había analfabetos en Cuba. Todos sabían leer, el primer paso para los caminos de la libertad y la cultura.
Pero apareció muy pronto la censura y los medios de comunicación se convirtieron en incensarios del poder; los periodistas y los escritores tenían toda la libertad para alabar a la revolución, pero ninguna posibilidad de criticarla. Los escritores heterodoxos encontraban dificultades insalvables para publicar sus libros. También era imposible encontrar autores extranjeros, que, aunque fueran progresistas, resultaban heterodoxos. La libertad solo tenía una dirección. La persecución contra los homosexuales fue implacable. El sueño de producir riqueza, de convertirse en uno de los países más ricos de América, se quedó en eso: en un sueño. En cambio, hay que decir que se distribuyeron de forma igualitaria el subdesarrollo y la pobreza. La permanente agresividad y el bloqueo de EEUU contra el castrismo contribuyeron a crear la unidad interior y los apoyos exteriores, aunque estos han ido disminuyendo, y la mayoría de intelectuales fueron abandonando la revolución. La lucha por huir de la isla se generalizó tras la caída del comunismo, en el llamado "periodo especial". Estas ansias de fuga se reflejaron de forma dramática en los balseros. Fidel fue superando las coyunturas adversas haciendo a veces autocrítica, pero sin consentir la crítica. La Revolución es un dogma,la revolucion se convirtio en un gran embuste ,en una gran mentira

