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Alejandro Ch.

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Mi avatar: “El alma consigue”, cuarta pintura de la serie Pigmalión y Galatea de Sir Edward Coley Burne-Jones (1878). http://tejiendoelmundo.wordpress.com/2009/10/12/mitologia-pigmalion-y-galatea/ http://www.oocities.org/es/ilusionfugaz/cuentos/pueblos/grecorromano/pigmalion_galatea.html http://en.wikipedia.org/wiki/Pygmalion_and_the_Image_series

  • ¿Recomendarían música poco conocida?

    Cada vez que tomamos contacto con música poco difundida y no percibimos verdadera diferencia de calidad respecto de la que tanto conocemos y queremos, nos hacemos la misma pregunta: ¿por qué una se escucha y la otra no? Pongo un ejemplo.

    Las ocho “Humoresques” opus 101 que compuso Dvorak son preciosas miniaturas para piano, que respiran nacionalismo pero también cierta atmósfera impresionista (el genio de Debussy ya empezaba a campear). Conocía yo la totalidad de las piezas y me intrigaba la cuestión de por qué específicamente la nº 7 era tan famosa, siendo que no es ni más ni menos bella que sus hermanas. Resulta ser que Fritz Kreisler, a raíz de una visita que le hizo a Dvorak poco tiempo antes de su muerte, descubrió las humoresques en medio de una pila de partituras, le gustó ésta en particular e hizo inmediatamente un arreglo para violín. A partir de entonces la fama de la pieza fue imparable, se hicieron innumerables arreglos, y sobre todo los artistas del violín encontraron en ella una generosa fuente de lucimiento. Queda claro entonces que sin la intervención casual del célebre violinista austriaco, la nº 7 estaría hoy tan inmersa en el olvido como el resto de las que comparten el opus 101.

    En ese ejemplo confluyen dos de los factores que podrían formar parte de la respuesta. El primero: lo fortuito, lo caprichoso y lo anecdótico. En la inmortalidad de una obra de arte, el azar interviene mucho más de lo que creemos. El segundo: el prejuicio creado a partir de opiniones supuestamente autorizadas. En algún momento algún crítico sentenció que Dvorak no era un buen compositor de música para piano, y desde ese momento todas las partituras que el checo dejó para ese instrumento quedaron condenadas a juntar polvo. Desde esta visión, la opus 101 nº 7 habría sido “rescatada” de un territorio árido y llevada a uno fértil gracias a una oportuna transcripción.

    En otros ejemplos, el factor prejuicio incluye a menudo la cuestión de la “madurez” de la obra. Si una composición pertenece a la primera época del autor, es muy probable que nunca o casi nunca la escuchemos en una sala de concierto. De modo que sólo los melómanos pertinaces conocemos obras como Príncipe Rostislav, La roca, Capricho bohemio o la Primera Sinfonía de Rachmaninov, o las seis primeras sinfonías de Dvorak, o las tres primeras de Tchaikovsky, por citar algunos ejemplos al acaso. A veces se pretende disminuir el valor de una joya musical por no haber sido suficientemente innovadora. Otros casos son todavía más inexplicables: aún habiendo sido incuestionablemente revolucionario y señero el legado musical de algunos maestros, gran parte de su obra permanece hoy en la oscuridad; tal el caso de Liszt y Berlioz.

    Se comprende que la mayoría de las personas no dedica mucho tiempo de su vida a escuchar música y, no pudiendo absorberlo todo, requiere algún criterio de selección. Esa es una de las funciones de los críticos. Pero los que de veras desean adentrarse en el mundo de la música deberían tener en cuenta que la lista de composiciones que merecen ser recordadas y no lo son es sin duda más abultada que la de aquéllas que lo merecen y lo son, y en consecuencia escuchar obras de poca difusión en mi opinión no sólo no es pérdida de tiempo, sino que es una manera de ampliar nuestras posibilidades de goce estético y emocional, además de hacer más justicia con los artistas que las concibieron. Esta es la sensación que debería predominar por sobre la de ese “alejamiento de lo popular y lo aconsejado”. Esto último es, a lo sumo, un precio que vale largamente la pena pagar. Me agradaría conocer sus opiniones al respecto. Muchas gracias.

    Dvorak: Humoresques op. 101

    http://www.youtube.com/watch?v=lEmF-OVSSpw

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    Rachmaninov: Principe Rostislav

    http://www.youtube.com/watch?v=Sb40C_q3lQE

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    Rachmaninov: La roca, op. 7

    http://www.youtube.com/watch?v=z3jMXY7OuU0

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    Rachmaninov : Sinfonía No. 1 op.13

    http://www.youtube.com/watch?v=zUjsonjLGmg

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    Tchaikovsky: La Tempestad, op. 18

    http://www.youtube.com/watch?v=hSC8Ut48Xeo

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    Dvorak: Sinfonía No. 1 op. 3, "Las campanas de Zlonice"

    http://www.youtube.com/watch?v=dGr8628wHLA

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    Liszt: De la cuna a la tumba, poema sinfónico No. 13

    http://www.youtube.com/watch?v=AvyGL-XKQCE

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    Berlioz: “Tibi omnes” del Te Deum

    http://www.youtube.com/watch?v=OF753BPc-r0

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    Reinhold Glière: Sinfonía No. 3, Op. 42 “Ilya Muromets”

    http://www.youtube.com/watch?v=eAUrLKlAU5A

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    Respighi: El nacimiento de Venus, de “Tres pinturas de Botticelli”

    http://www.youtube.com/watch?v=FdQ9ONMsxd8

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    3 respuestasMúsica Clásicahace 9 años
  • ¿Cuál de los personajes femeninos de Shakespeare les parece el más impactante?

    También me gustaría saber qué piensan sobre el tratamiento que este autor le da a la mujer. Es bastante frecuente en este y otros foros plantear la inquietud acerca de si puede considerarse machista, feminista, misógino, etc. Creo que la enorme variedad de caracteres que ofrece a lo largo de toda su obra prueba que Shakespeare no tenía prejuicios en contra de lo femenino y que abordó ese tema con tanta imparcialidad como lo hizo, en general, con todos los temas humanos. Esta impresión se refuerza cuando se tienen en cuenta no solo los más conocidos (Julieta, Desdémona, Ofelia, Cordelia), sino además otros que son de mucho interés. Comento brevemente algunos de ellos.

    Ocupan un lugar destacado en su obra las mujeres tenaces y decididas que para realizar sus proyectos no dudan en introducirse en el mundo masculino vistiéndose como hombres: Rosalind ("Como gustéis"), Porcia ("El mercader de Venecia"), Viola ("Noche de Reyes") o Imogen ("Cimbelino"). La imposición de la época de que los roles femeninos debían ser interpretados por muchachos era una limitación técnica que Shakespeare convirtió en ventaja trabajando sobre argumentos que incluyen ese travestimiento y que le permiten moverse con comodidad en el terreno de la ambigüedad de géneros.

    La agudeza e ingenio femeninos para mantener a raya a los galanes que las rondan y mostrarles un desprecio real o fingido están cabalmente plasmados en Rosalina ("Trabajos de amor perdidos") y Beatriz ("Mucho ruido y pocas nueces"). Distinto es el caso de Catalina ("La fierecilla domada"), cuyo mal genio solo oculta debilidad de carácter, ya que es fácilmente sometida en cuanto aparece alguien más rudo que ella.

    La nobleza de la mujer en su papel de esposa y madre también tiene sólidas representantes. En "Julio César" la participación de Porcia, la mujer de Bruto, es un breve pero vívido retrato de la esposa dulce, inteligente y apesadumbrada porque su marido no le confía sus hondas preocupaciones, creyendo que así la protege. Constance, de "El rey Juan", es una madre que a través de parlamentos llenos de vitalidad y patetismo defiende los derechos reales de su pequeño hijo Arturo. Son discursos llenos de fogosidad y recelo al principio, cuando intuye que el pérfido Juan intentará eliminar al niño, y de dolor desesperado al final, cuando la muerte de Arturo ya es un hecho. En "Coriolano" se aprecian ambos roles. Volumnia y Virgilia, respectivamente madre y esposa del héroe , son caracteres opuestos. Volumnia ha criado a su hijo para la guerra, se enorgullece de sus actuaciones gloriosas en el campo de batalla y es tan altiva, elocuente y visceral como él. Virgilia tiene pocas líneas en la obra, pero se deja sentir como la esposa tímida y tierna que no exige hazañas y solo quiere ver a su hombre a salvo y a su lado. En el final, ambas juntan fuerzas y consiguen lo que ningún hombre consiguió: salvar a Roma persuadiendo al héroe de no atacar a su propia patria.

    También hay esposas y madres que no parecen tener convicciones tan firmes. La madre de Hamlet es un ejemplo, del mismo modo que Lady Ana y la reina Isabel ("Ricardo III"), quienes enfrentan corajudamente al asesino de sus deudos, pero luego caen en sus redes con sorprendente facilidad. En los caracteres negativos hay claroscuros fascinantes. La archivillana de todos los tiempos Lady Macbeth es la personificación de la serpiente que envenena el alma de su esposo, pero no muere en el campo de esa maldad que ha guiado sus pasos, sino enloquecida por una insospechada capacidad de sentir remordimientos. Menos conocida pero tan feroz como ella es Tamora, la reina de los godos que cae en poder de Tito Andrónico. Se humilla públicamente suplicándole a Tito que perdone la vida de su primogénito, pero Tito se niega alegando que así lo exige la tradición. De allí en más Tamora solo pensará en la venganza. De modo que los hechos de sangre que tanto estigmatizan esta obra no se desencadenan por la conducta de la bárbara Tamora sino por la inclemencia del noble Tito. Ejemplo sugerente y muy ilustrativo para explicar por qué suele ser difícil juzgar éticamente a los personajes de Shakespeare.

    Pero hay una que por su complejidad parece contenerlas a todas. Es un personaje histórico, pero el particular enfoque de Shakespeare contribuyó como ningún otro a acrecentar lo legendario de su figura. Me refiero a Cleopatra, la gran reina de Egipto. Esta mujer que tiene en su puño a uno de los dos hombres más poderosos del mundo presenta tantas facetas que escapa a cualquier encasillamiento. Dominante, celosa, seductora, actriz, sensible, orgullosa, noble, valerosa, insidiosa, pueril y trágica, Cleopatra no es una mujer, es “la” mujer, ese ser que tan fácilmente puede conducir al hombre al cielo y al infierno. A la hora de las comparaciones, sólo me vienen a la mente las criaturas intensas y torturadas de Fedor Dost

    2 respuestasLibros y Autoreshace 9 años
  • ¿Qué les parece la música de un país compuesta por un extranjero?

    Este tipo de música no constituye un género en sí mismo, pero el concepto que encierra puede hacerla centro de una polémica. En vista de la importancia histórica que han tenido los nacionalismos musicales, es fácil caer en el error de considerarla automáticamente como una especie de género menor, una variante subalterna del auténtico nacionalismo. Son conocidos los ejemplos de Bartok y Kodaly, cuya incursión en el auténtico folklore húngaro fue en gran parte una reacción frente a las rapsodias de Liszt o las danzas de Brahms , considerando que representaban un folklore falso o de exportación. Sucedió algo similar con Albéniz y Granados al observar el éxito que obtenían compositores como Glinka, Rimsky-Korsakov, Lalo, Debussy, Chabrier o Ravel con obras que recreaban los aires españoles pero que poco tenían que ver con lo auténticamente español. Pero, sin desconocer la importancia del tema, estimo que determinar si una composición es bella, potente, eficaz o emotiva es infinitamente más importante que juzgar si es auténticamente nacionalista o no. Por eso dejo a consideración del foro algunas piezas que responden a estas características: partituras en las que el genio del compositor se expresa en impresiones o evocaciones del folklore de lugares distantes a los que ha viajado ya sea físicamente o a través del conocimiento de otras partituras. Profundas algunas, más ligeras otras, repondiendo a una estética conservadora o vanguardista, todas valen la pena de escucharse.

    Glinka: Obertura Española nº 1 - Jota Aragonesa

    http://www.youtube.com/watch?v=5OeDN9AM50g

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    Brahms: Danza Húngara nº 11

    http://www.youtube.com/watch?v=7vuq1heaL3Y

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    Dvorak: Cuarteto nº 12 opus 96 “Americano”, final

    http://www.youtube.com/watch?v=r3WEI_VJUjE

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    Ravel: Malagueña de la Rapsodia Española

    http://www.youtube.com/watch?v=ijJT3jqjB-k

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    Morton Gould: Rumba de la Sinfonietta Latinoamericana

    http://www.youtube.com/watch?v=pi779Owd8F0

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    Aaron Copland: Danzón Cubano

    http://www.youtube.com/watch?v=2xCAxg6ZCHM

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    Ottorino Respighi: Canción y danza, de “Impresiones Brasileñas”

    http://www.youtube.com/watch?v=POEATZmleK8

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    Stravinsky: Tango

    http://www.youtube.com/watch?v=WCz-w8-ipG8

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    Darius Milhaud: El buey sobre el tejado

    http://www.youtube.com/watch?v=9_bs0zhvs-I

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    http://www.youtube.com/watch?v=MZ-vZb1dV-w

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    (“El buey sobre el tejado” es el nombre de una de las tantas melodías brasileñas con las que tomó contacto Milhaud durante su estadía de dos años en Río de Janeiro. Con ellas compuso una obra en forma de rondó que inicialmente era para violín y piano, y posteriormente orquestó para hacer con ella un ballet. El éxito de esta deliciosa partitura determinó que luego el café de París donde Milhaud se reunía habitualmente con sus colegas tomara ese nombre.)

    2 respuestasClásicahace 10 años
  • ¿Cuáles son sus villanos literarios preferidos de todos los tiempos?

    Pienso que los villanos más interesantes tienen luces y sombras, y siempre están concebidos con tanta o más profundidad que los héroes. Nombro cuatro autores literarios que han creado los que para mí son los más memorables:

    Shakespeare:

    • Macbeth y Lady Macbeth: Ella comienza instigando a su marido a cometer el crimen que lo entronizará, pero al final muere consumida por el remordimiento. El, a la inversa, es al principio un buen soldado, valiente y fiel a su rey, pero la ambición corrompe su mente y termina como un tirano completamente deshumanizado. La certeza de que ha sido engañado por las brujas le hace caer en reflexiones nihilistas que, se cree, pueden reflejar los pensamientos del propio Shakespeare.

    • Ricardo III: Agriado por su deformidad e incapaz de querer o ser querido por nadie, se presenta al público como alguien que será villano por elección. Para acceder al trono y conservarlo no duda en asesinar hombres, mujeres y niños. Finalmente se siente hundido en la sangre de sus víctimas, y la forma en que éstas desfilan en su última pesadilla muestra que la voz de su conciencia no había muerto antes que él.

    • Ricardo II: Es un rey que ha gobernado en forma injusta y arbitraria, y guarda además algún cadáver en el armario. Pero la pérdida de su trono lo lleva a un grado de tristeza y reflexión que lo hace verse mucho más digno que cuando lo ocupaba. Shakespeare lo evoca con cierta melancolía porque Ricardo cree sinceramente en el derecho divino de los reyes, lo cual lo convierte en el último rey auténticamente medieval. Sus sucesores prefiguraron el maquiavelismo, con el cual Shakespeare no simpatizaba.

    • Yago, de “Otelo”: Es un villano unidimensional, ya que es un perfecto canalla que en ningún momento suscita piedad. Pero la astucia y sutileza con que siembra el mal hace de él una obra de arte.

    Víctor Hugo:

    • Dom Claude, de “Notre Dame de París”: Su vida parece pacífica, segura y arreglada, pero la llegada de la gitana desata sus peores pasiones y lo arrastran a un drama que lo muestra como un ser más desgraciado aún que Quasimodo.

    • El inspector Javert, de “Los miserables”: Es la demostración de que la adhesión total a la fría letra de la ley pero no a su espíritu es un absurdo que lleva al vacío. El propio Jean Valjean es un alma de abismos, cuya vida bondadosa y heroica es llevada de un modo azaroso y marginal. Podemos imaginar que huye tanto de Javert como del fantasma del peligroso presidiario que había sido, destinado a villano sin el encuentro providencial con el obispo.

    Walter Scott:

    • Sir Brian de Bois Guilbert, de “Ivanhoe”: Hubiera sido un villano convencional si la bella judía a la que pensaba hacer víctima de su lujuria no hubiese sido una heroína formidable, llena de coraje, bondad y sabiduría. Deslumbrado ante ella, el templario empieza a mostrar su faceta de hombre torturado, capaz de renunciar a todo por lograr el favor de su cautiva. Pero no alcanza la redención. Termina representando la causa contra Rebeca, y desaparece de un modo ambiguo: muere de un colapso, sin que la lanza de Ivanhoe lo toque siquiera.

    Dostoievsky:

    • Svidrigailov, de “Crimen y castigo”: Aunque su interés por Dunia es sincero, su naturaleza de hombre de apetitos sensuales hace imposible que ella lo acepte. Termina en la desesperación total y el suicidio.

    • Stavroguin, de “Los demonios”: Consumido por una náusea existencial, lleva a cabo todo tipo de abominaciones con el solo fin de escapar del aburrimiento. Sobre el final su encuentro con un obispo expresa una voluntad de redención, pero su carácter es tan irremediablemente tenebroso como el de Svidrigailov. También termina en el suicidio.

    • Iván Karamazov: Teórico brillante, sus doctrinas sugieren que al hombre todo le está permitido, incluso el crimen. Se desata una tragedia de la cual él se siente autor intelectual, tanto por sus escritos como por sus actos. Desgarrado por los acontecimientos se confiesa culpable, pero esto le cuesta prácticamente la pérdida de la razón.

    2 respuestasLibros y Autoreshace 10 años
  • ¿Qué piensan de la música completada por terceros?

    La discusión sobre este tema es de larga data, con defensores y detractores apasionados de ambos bandos, aunque creo que en los últimos tiempos parece haber una tendencia a aceptar este tipo de trabajos, en vista de que han aparecido varias reconstrucciones de obras antes intocables. Mi opinión es totalmente favorable, ya que estos esfuerzos hacen que grandes ideas que se alcanzaron a escribir aunque sea en forma fragmentaria cobren vida y sean conocidas por todos en vez de permanecer encerradas en un cajón. Las sinfonías reconstruidas que hoy traigo a consideración del foro no traicionan a mi parecer nada del estilo del compositor original, y aunque se las pueda tomar al principio con algún recelo, se las llega a querer tanto como a sus hermanas completas.

    Sin duda uno de los que ha planteado más problemas a la posteridad por sus trabajos incompletos es Franz Schubert. Sobre su Sinfonía nº 8 en Si menor ya se ha dicho todo. Al parecer seguirá siendo siempre una sinfonía en dos movimientos, ya que no hay acuerdo sobre las especulaciones que se han hecho sobre los dos últimos y, sobre todo, la impresión de obra acabada que producen los dos movimientos completos hacen que difícilmente la humanidad acepte alguna vez una continuación.

    Los trabajos que Brian Newbould realizó para completar las sinfonías 7 y 10 son tan impecables que al escucharlas, nadie sin información previa podría adivinar que en ellas hay algo que no sea de Schubert. La Sinfonía nº 7 en Mi mayor es una obra de una energía impresionante que apunta al espíritu expansivo y grandioso de la Sinfonía en Do mayor, “La Grande ”. Schubert escribió la línea melódica de los cuatro movimientos, pero sólo completó la introducción y algunos compases del primer movimiento:

    Sinfonía nº 7, 1er movimiento

    http://www.youtube.com/watch?v=PqsKZxorgjk

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    Sinfonía nº 7, 2º movimiento

    http://www.youtube.com/watch?v=6AwxXzhwps8

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    Sinfonía nº 7, 3er movimiento

    http://www.youtube.com/watch?v=Plda9lWvaVU

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    Sinfonía nº 7, 4º movimiento

    http://www.youtube.com/watch?v=npoZMSNo_co

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    La Sinfonía nº 10 en Re mayor es una obra particularmente hermosa. La empezó a componer en sus últimas semanas de vida y sólo existen esbozos para piano de tres movimientos. Newbould explica que el tercero es un Scherzo-Finale, y pone como referencia alguna obra anterior del autor, de similares características. En rigor nunca sabremos si la forma definitiva de la sinfonía, si se hubiera completado, no habría incluido un cuarto movimiento. El correteo nervioso que caracteriza al complejo Scherzo sigue sonando en los oídos después que termina, y falta el alivio que trae un Finale liberador. Hay otra posibilidad: Schubert en ese momento estaba tomando clases de contrapunto y tal vez el Scherzo fue compuesto en primer lugar como un ejercicio independiente para ser examinado en ese curso, apareciendo luego los otros movimientos como parte del proyecto para la nueva sinfonía. El Andante se presenta en tiempo de procesión, una especie de marcha fúnebre bella, serena y meditativa. Pero este prodigio es olvidado cuando llega el milagro del segundo tema. Emociona imaginar que Schubert alcanzó a crear esta melodía cuando la fiebre ya se lo llevaba, porque la música simplemente entra al cielo. No puede describirse, sólo escucharse.

    Sinfonía nº 10 I- Allegro maestoso

    http://www.youtube.com/watch?v=-sGtMaKGe-o

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    Sinfonía nº 10 II- Andante

    http://www.youtube.com/watch?v=qwL3txTkq2w

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    Sinfonía nº 10 III- Scherzo (Allegro moderato)

    http://www.youtube.com/watch?v=pobrYehI4nw

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    Escuchando las dos reconstrucciones del final de la Sinfonía nº 9 de Bruckner (la de William Carragan y la de Nicola Samale / Giuseppe Mazzuca) se confirma lo que figura en todas las reseñas: los primeros 15 minutos están prácticamente terminados y las divergencias surgen al final, ya que Bruckner no llegó a esbozar la coda. El dilema que se plantea es parecido al de la nº 8 de Schubert, porque para la mayoría de nosotros el Adagio es la despedida perfecta de la sinfonía y de su autor. Pero por la calidad de la música siempre será buena idea ejecutar este final, ya sea con el resto de la sinfonía o en forma independiente.

    Bruckner Sinfonía nº 9, 4º movimiento (Versión de William Carragan)

    http://www.youtube.com/watch?v=rdfd3Wn63NA

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    Durante muchos años nadie aceptó poner sus manos sobre la Décima Sinfonía de Mahler, ni siquiera Schoenberg o Shostakovich, hasta que en 1960 el musicólogo inglés Deryck Cooke examinó la partitura y llegó a la conclusión de que Mahler no había dejado un "puede ser" sino un "casi es", y realizó una reconstrucción que sigue siendo hasta ahora, creo, la que más aceptación internacional ha llegado a tener. Él la denominó "Versión ejecutable de la obra en el estado en que la dejó su autor".

    Mahler Sinfonía nº 10, 5º movimiento (Versión de Deryck Cooke)

    http://www.youtube.com/watch?v=VBGBNYxYvGM

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    2 respuestasClásicahace 10 años
  • ¿El optimismo es un componente fundamental de la música de Haydn?

    La ruptura con el clasicismo que sobrevino en las primeras décadas del siglo XIX fue bastante severa: los maestros que representaron ese movimiento pasaron a ser más parte de los libros de texto que de las salas de concierto. Haydn fue arrastrado en este torbellino de desestimación, y probablemente Mozart habría seguido una suerte similar de no haber compuesto “Don Giovanni”, una obra perturbadora que con sus elementos sobrenaturales fascinó a los románticos. Desde comienzos del siglo pasado Haydn recuperó gran parte de la atención que merece, pero sabemos que su figura continúa ensombrecida por la de quien fuera su joven colega y amigo. Eso sin embargo le da a Haydn la ventaja de la sorpresa, porque la mayoría espera de él una música más medida, menos intensa, más “convencional”, y allí está siempre su obra lista para derribar esos preconceptos apenas se la escucha. Me concentro en las sinfonías porque se trata de mi género preferido, pero lo mismo cabe para las misas, los dos grandes oratorios, los tríos, los conciertos, los cuartetos “Emperador”, “La alondra”, los “Rusos” del opus 33, los del opus 76, etc. El viaje a través de las 104 sinfonías nos depara el conocimiento de un Haydn experimentador, que en lo formal no duda en ensayar diversas variaciones estructurales: sinfonías donde se invierten los dos primeros movimientos habituales (11, 21, 22, 49), los centrales (32, 37, 44, 68), ausencia del movimiento final (18, 26, 30). Hay muchos rasgos de humor y guiños al público, a veces provocados conscientemente por el propio Haydn y otras veces destacados por sus editores como el golpe de timbal acompañado por toda la orquesta en la nº 94 “para despertar a los que se duermen”, el bailoteo de los osos amaestrados en la nº 82, el director que se distrae y deja de dirigir en la nº 60, los músicos que se van en la nº 45, etc. Pero sobre todo lo que destaca en mi concepto es ese optimismo a toda prueba que destila su música, con alguna melancolía cuando el caso lo requiere, pero siempre en un clima donde domina lo enérgico, lo majestuoso, lo brioso y lo chispeante. Si Haydn consiguió establecer para siempre las leyes de la sinfonía fue por la eficacia con que logró transmitir en ese formato su visión positiva de la vida, una eficacia que también mostró cuando se trataba de expresar sentimientos un poco más dramáticos. Cuando apareció el movimiento Sturm und Drang (“tormenta e ímpetu”) que pedía una expresión más personal y apasionada de la que era propia del clasicismo, el polifacético Haydn adhirió a él aportando obras inquietas que anticipan la explosión romántica. Son las que compuso aproximadamente entre 1769 y 1773, periodo al que pertenecen casi con seguridad las sinfonías 26, 39, 44, 45, 46, 49 y 52.

    Haydn fue muy prolífico no por ser un compositor veloz, sino porque dedicaba muchas horas a la composición. En los años finales su salud declinó y ya casi no podía trabajar, pero hasta el final conservó un perfecto dominio de sí mismo. El último día de su vida llegaba hasta su casa el sonido de los bombardeos del ejército napoleónico que se hallaba a las puertas de la ciudad. Se dice que al momento de morir era el propio Haydn quien, desde su lecho, trataba sin mucho éxito de calmar a sus espantados sirvientes diciéndoles que nada podía sucederles mientras estuviesen a su lado. Como siempre, tenía razón: Napoleón había dado estrictas órdenes de respetar su casa.

    La selección que aquí dejo es tan arbitraria como puede serlo una muestra de solo diez fragmentos de un fenomenal cuerpo de más de un centenar de obras maestras. Su único objeto es citar música compuesta en distintas épocas y mostrar cómo, a pesar de la evidente evolución que muestra su producción (a medida que Haydn envejecía sus obras iban cobrando una fuerza cada vez más juvenil), la jovialidad contagiosa y la extrema delicadeza estuvieron presentes desde el comienzo, como lo prueban respectivamente la nº 2 y el trío del minué de la nº 18.

    Sinfonía nº 2, 1er movimiento

    http://www.youtube.com/watch?v=lVU9VBn9wbk

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    Sinfonía nº 18, 3er movimiento

    http://www.youtube.com/watch?v=l7V7_wNoKsc

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    Sinfonía nº 32, 1er movimiento

    http://www.youtube.com/watch?v=pRxmxWkj1T4

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    Sinfonía nº 45 “Los adioses”, 4º movimiento

    http://www.youtube.com/watch?v=vfdZFduvh4w

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    Sinfonía nº 52, 1er movimiento

    http://www.youtube.com/watch?v=YswhLM4eFNw

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    Sinfonía nº 69 “Laudon”, 1er movimiento

    http://www.youtube.com/watch?v=9RNnRmOdOl8

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    Sinfonía nº 70, 1er movimiento

    http://www.youtube.com/watch?v=HDkNa9sFbAA

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    Sinfonía nº 88, 4º movimiento

    http://www.youtube.com/watch?v=5hcf4PVh4SM

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    Sinfonía nº 94 “La sorpresa”, 2º movimiento

    http://www.youtube.com/watch?v=lLjwkamp3lI

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    Sinfonía nº 104 “Londres”, 4º movimiento

    http://www.youtube.com/watch?v=stxFzda6Ab4

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    7 respuestasClásicahace 10 años
  • ¿No creen que la música de Liszt debe ser revalorizada?

    Aparentemente la música que compuso para el piano sigue gozando de las preferencias de ejecutantes y público, aunque no sé hasta qué punto o en qué proporción. Ojalá que algunos conocedores del repertorio pianístico me dejen su opinión al respecto. En cambio no tengo dudas de que su música sinfónica sufre un olvido y un menosprecio absolutamente insólitos, algo muy difícil de entender ya que esta música ejerció una influencia abrumadora sobre el posromanticismo y sobre la evolución de la música en general. Cuando uno conoce sus poemas sinfónicos empieza a comprender de dónde salieron muchas ideas posteriores, y no estamos hablando solamente del concepto del poema sinfónico como nuevo género, algo reconocidamente continuado por Richard Strauss entre muchos otros. También sucede que las mismas ideas, los mismos procedimientos técnicos que Liszt utiliza en ellos se cuelan en las composiciones posrománticas de un modo inequívoco, comenzando por el mismo Wagner. En “Mazeppa”, por ejemplo, Liszt describe el galope de un caballo salvaje al cual ha sido atado desnudo un hombre como castigo por haber incurrido en un amor ilícito. No es poco lo que parece tomar Wagner de esta “música de cabalgata” para su Cabalgata de las Walkirias. Dejo este y otros ejemplos de comparaciones de distinta naturaleza para que juzguen en qué medida estoy acertado o no en esta apreciación:

    * Liszt: Mazeppa (1851)

    http://www.youtube.com/watch?v=RweMWgaVvSE

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    Wagner: Cabalgata de las Valkirias (1870)

    http://www.youtube.com/watch?v=zsRLV5BKFtg

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    * Liszt: Heroide Fúnebre (Funeral de héroe, 1850)

    http://www.youtube.com/watch?v=CqNahr0Pg1M

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    Wagner: Marcha fúnebre de Sigfrido (1874)

    http://www.youtube.com/watch?v=a53s4jyCqqU

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    * Liszt: La batalla de los Hunos (1857)

    http://www.youtube.com/watch?v=CWv1fZaNYH8

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    Saint-Saens; Sinfonía nº 3 “Con órgano” , final (1886)

    http://www.youtube.com/watch?v=fasKpPGUUeU

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    * Liszt: Los preludios (1848)

    http://www.youtube.com/watch?v=fussEgy_j5M

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    Franck: Sinfonía en re menor, 1er movimiento (1888)

    http://www.youtube.com/watch?v=w3s280qKSko

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    Rimsky-Korsakov: Sinfonía nº 1 , 2º movimiento (1865)

    http://www.youtube.com/watch?v=lf-LLDiZX1Q

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    La misma atención merecen sus dos sinfonías, antecesoras de los grandes monumentos orquestales que aparecerán sobre el último cuarto de siglo. El Infierno de la “Sinfonía Dante” es alucinante y arrollador. En él encontramos el pasaje del huracán eterno que arrastra a los lujuriosos, evidente inspiración para la música que Tchaikovsky compuso sobre el mismo tema, “Francesca da Rimini”. El Purgatorio es uno de los movimientos sinfónicos más extraordinarios que se hayan escrito. Para describir las almas en el Purgatorio Liszt deja que por momentos la música vague sin tonalidad definida, anticipando los experimentos similares de Wagner en “Tristán e Isolda”. El Magnificat que sugiere el Paraíso se disfruta tanto más cuanto más se recuerdan los horrores y angustias por las que atravesó la sinfonía para llegar hasta allí. La “Sinfonía Fausto”, por su parte, también es una obra que mira al futuro. La complejidad del carácter de Fausto es abordada por Liszt mediante técnicas que hacen ver en el horizonte, lejano aun, el dodecafonismo del siglo 20.

    Se están cumpliendo 200 años de su nacimiento. Sería bueno aprovechar esa excusa para volver a considerar la obra de este compositor tan audaz y fundamental en la historia de la música.

    3 respuestasClásicahace 10 años
  • ¿No creen que la música de Liszt debe ser revalorizada?

    Aparentemente la música que compuso para el piano sigue gozando de las preferencias de ejecutantes y público, aunque no sé hasta qué punto o en qué proporción. Ojalá que algunos conocedores del repertorio pianístico me dejen su opinión al respecto. En cambio no tengo dudas de que su música sinfónica sufre un olvido y un menosprecio absolutamente insólitos, algo muy difícil de entender ya que esta música ejerció una influencia abrumadora sobre el posromanticismo y sobre la evolución de la música en general. Cuando uno conoce sus poemas sinfónicos empieza a comprender de dónde salieron muchas ideas posteriores, y no estamos hablando solamente del concepto del poema sinfónico como nuevo género, algo reconocidamente continuado por Richard Strauss entre muchos otros. También sucede que las mismas ideas, los mismos procedimientos técnicos que Liszt utiliza en ellos se cuelan en las composiciones posrománticas de un modo inequívoco, comenzando por el mismo Wagner. En “Mazeppa”, por ejemplo, Liszt describe el galope de un caballo salvaje al cual ha sido atado desnudo un hombre como castigo por haber incurrido en un amor ilícito. No es poco lo que parece tomar Wagner de esta “música de cabalgata” para su Cabalgata de las Walkirias. Dejo este y otros ejemplos de comparaciones de distinta naturaleza para que juzguen en qué medida estoy acertado o no en esta apreciación:

    * Liszt: Mazeppa (1851)

    http://www.youtube.com/watch?v=RweMWgaVvSE

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    Wagner: Cabalgata de las Valkirias (1870)

    http://www.youtube.com/watch?v=zsRLV5BKFtg

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    * Liszt: Heroide Fúnebre (Funeral de héroe, 1850)

    http://www.youtube.com/watch?v=CqNahr0Pg1M

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    Wagner: Marcha fúnebre de Sigfrido (1874)

    http://www.youtube.com/watch?v=a53s4jyCqqU

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    * Liszt: La batalla de los Hunos (1857)

    http://www.youtube.com/watch?v=CWv1fZaNYH8

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    Saint-Saens; Sinfonía nº 3 “Con órgano” , final (1886)

    http://www.youtube.com/watch?v=fasKpPGUUeU

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    * Liszt: Los preludios (1848)

    http://www.youtube.com/watch?v=fussEgy_j5M

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    Franck: Sinfonía en re menor, 1er movimiento (1888)

    http://www.youtube.com/watch?v=w3s280qKSko

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    Rimsky-Korsakov: Sinfonía nº 1 , 2º movimiento (1865)

    http://www.youtube.com/watch?v=lf-LLDiZX1Q

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    La misma atención merecen sus dos sinfonías, antecesoras de los grandes monumentos orquestales que aparecerán sobre el último cuarto de siglo. El Infierno de la “Sinfonía Dante” es alucinante y arrollador. En él encontramos el pasaje del huracán eterno que arrastra a los lujuriosos, evidente inspiración para la música que Tchaikovsky compuso sobre el mismo tema, “Francesca da Rimini”. El Purgatorio es uno de los movimientos sinfónicos más extraordinarios que se hayan escrito. Para describir las almas en el Purgatorio Liszt deja que por momentos la música vague sin tonalidad definida, anticipando los experimentos similares de Wagner en “Tristán e Isolda”. El Magnificat que sugiere el Paraíso se disfruta tanto más cuanto más se recuerdan los horrores y angustias por las que atravesó la sinfonía para llegar hasta allí. La “Sinfonía Fausto”, por su parte, también es una obra que mira al futuro. La complejidad del carácter de Fausto es abordada por Liszt mediante técnicas que hacen ver en el horizonte, lejano aun, el dodecafonismo del siglo 20.

    Se están cumpliendo 200 años de su nacimiento. Sería bueno aprovechar esa excusa para volver a considerar la obra de este compositor tan audaz y fundamental en la historia de la música.

    1 respuestaClásicahace 10 años
  • ¿Les gusta la música rusa?

    Aunque es indudable el carácter ruso de la música compuesta el siglo pasado por las grandes personalidades originarias de ese país, la pregunta se refiere sobre todo al siglo XIX, en la época en que surgen los nacionalismos musicales. La música que entonces se produce en Rusia, que se pone a la vanguardia de ese movimiento, me sigue pareciendo la más cautivante por su belleza y exotismo que nos remiten a las leyendas y misterios orientales. En realidad son tan bellas las obras nacionalistas como las llamadas occidentalistas o academicistas. La idea es también compartir algunas piezas poco transitadas de ese repertorio, que vienen a reafirmar lo que ya expresan las más celebradas.

    Como se sabe, las obras maestras que produjo Mijail Glinka propiciaron la formación del famoso grupo de los Cinco ( Balakirev, Cui, Mussorgsky, Borodin y Rimsky-Korsakov) que buscó crear música inspirada en el folklore ruso por fuera del Conservatorio, con el cual se enfrentaron abiertamente por sus tendencias extranjerizantes. El más revolucionario fue Mussorgsky, con su “lenguaje de la verdad”. Además de “Boris Godunov”, su obra capital, hay otras óperas como “Khovantchina”, que tiene un hermoso preludio:

    http://www.youtube.com/watch?v=HDAbSCsqn30

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    Rimsky-Korsakov es tal vez el más recordado hoy por la cantidad de obras suyas que siguen ejecutándose, tanto operísticas como sinfónicas. De entre las primeras, “La novia del zar” no se repone mucho, pero tiene una obertura maravillosa:

    http://www.youtube.com/watch?v=RojgtndfqL0

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    De las tres sinfonías que compuso Borodin la Segunda es la más conocida, pero las otras tienen también mucho que decir. Júzguese la belleza del primero de los dos movimientos que alcanzó a componer para la Tercera:

    http://www.youtube.com/watch?v=pOqTTLpMkSA

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    La obra de Balakirev no es muy extensa. Mi preferida es el poema sinfónico “Rusia”. Recomiendo la versión de la Russian State Symphony Orchestra dirigida por Igor Golovschin (Naxos).

    Alexander Glazunov era bastante más joven que los Cinco, y se incorporó al círculo cuando esta corriente ya no era tan novedosa. Tal vez por eso no ha pasado a la posteridad con el mismo brillo que sus predecesores. Pero se trata de un compositor genial, con un gran don melódico entre otras virtudes. Un buen ejemplo es el primer movimiento de la Cuarta Sinfonía:

    http://www.youtube.com/watch?v=-LzWU4pVadI

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    Anatol Liadov se especializó en trabajos sinfónicos breves como “Kikimora”. Las kikimoras eran seres de la mitología popular rusa, especie de semidemonios que se introducían en el sueño para causar las pesadillas. Por eso la bella y misteriosa canción de cuna que da inicio al poema no tarda en ser desplazada por un maléfico scherzo:

    http://www.youtube.com/watch?v=slGClWHC-PQ

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    Ippolitov-Ivanov es conocido por su suite “Bosquejos del Cáucaso”. Particularmente famoso es su número final, la “Procesión del Sardar”. Aquí otro de sus números, “En la aldea”:

    http://www.youtube.com/watch?v=CkYgCIa2atk

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    Vasily Kalinnikov es un compositor que murió joven (1866-1901), pero llegó a componer dos sinfonías, la primera de las cuales bien puede considerarse entre las más hermosas de toda la literatura sinfónica rusa:

    http://www.youtube.com/watch?v=PBmrKooZ0oA

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    Tchaikovsky siempre reconoció el talento de los Cinco, pero deploraba su diletantismo. Decía de ellos que estaban “saturados del peor tipo de vanidad” y que eran de los que no querían “descender a la liza y pelear como es debido”. Sin embargo, siempre cultivó una buena relación con ellos e incluso en los primeros tiempos llegó a someter a su consideración algunas partituras como “Romeo y Julieta”. De esa época es “Fatum” (Destino), una de las mejores composiciones juveniles de Tchaikovsky:

    http://www.youtube.com/watch?v=ckEgALiUFqs

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    Alexander Scriabin creó música que se consideró renovadora, sobre todo la destinada al piano. En su producción sinfónica trató de expresar cierta exaltación mística muy personal. Destaco su apasionada Primera Sinfonía:

    http://www.youtube.com/watch?v=OMmd1nPtoik

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    Sergei Rachmaninoff siguió la línea de Tchaikovsky, más exuberante y romántica que la de los nacionalistas. Obras suyas poco ejecutadas pero muy atrapantes son los poemas sinfónicos “La isla de los muertos” y “La roca”. La primera de sus “Danzas Sinfónicas” posee una sección con un solo de saxo que es uno de los momentos más inolvidables de su producción:

    http://www.youtube.com/watch?v=TF1pGMsxX5M

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    ¿Cuáles son las piezas rusas preferidas de ustedes?

    8 respuestasClásicahace 1 década
  • ¿Qué opinan de Anton Bruckner?

    Si alguien habla del mejor sinfonista de todos los tiempos, solo la existencia de Beethoven o Mahler puede hacernos pensar que no se refiere a Anton Bruckner.

    Su música es tan colosal como lo era su mansedumbre. Proveniente del ámbito campestre, al llegar a Viena para desarrollar su carrera tuvo que enfrentarse a una sociedad que tendía a subestimarlo por sus maneras más bien alejadas de la artificiosidad mundana tan característica de las grandes urbes. Allí conoció a grandes popes del mundo académico; entre ellos varios músicos que, después de examinar sus enormes partituras, solo se avenían a promoverlas o ejecutarlas a condición de que el compositor les introdujese drásticos cortes y modificaciones, con el fin de “hacerlas más accesibles para el público”. Beethoven o Brahms seguramente hubieran respondido a estas sugerencias con un puñetazo, pero Bruckner no tenía esa personalidad y decidió que lo mejor era halagar la vanidad de esos caballeros, haciendo y dejando hacer lo que quisiesen. Pero guardó celosamente los originales confiando en que, aunque tuviesen que pasar algunas generaciones, su música finalmente se abriría paso por entre las adulteraciones que gente fatua o amigos bienintencionados le infligieron. Esta es la razón de que exista hoy más de una versión de varias de sus sinfonías. Muchos lamentan esa situación porque no siempre quedan claro las preferencias definitivas del autor, pero hay que comprender que de no haber seguido esa estrategia concesiva, probablemente sus obras seguirían siendo tan desconocidas hoy como lo fueron durante casi toda la vida del maestro. Desconoceríamos el mundo íntimo de las primeras sinfonías, que expresan una combinación de amabilidad, melancolía y fiereza. No habrían llegado hasta nosotros la soberbia concepción de la Quinta, el reposo de la Sexta, la luminosidad de la Séptima, la tristeza de la Octava y la sensación de proximidad de lo ultraterreno que produce la Novena. Son todas obras poderosas y originales, de un estilo inconfundible, que no transmiten nada de la indecisión, timidez u obsecuencia que algunos distraídos contemporáneos del compositor le achacaron.

    A los que hayan escuchado algo de la obra de Bruckner, les pido su opinión. Muchas gracias.

    5 respuestasClásicahace 1 década