¿Que diferencias estructurales presenta la iliada con respecto a la odisea?

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1.2 La Ilíada y la Odisea: temática. El héroe homérico
La Ilíada es un poema épico en torno a la legendaria guerra de Troya. Su fondo histórico es innegable hoy día, sobre todo tras el hallazgo del estrato denominado” TROYA VIIa “por el arqueólogo Schliemann, que se ha identificado con la Troya Homérica, y narra la conquista de esta ciudad por los griegos.

El tema inmediato de la obra es el enfrentamiento entre Agamenón y Aquiles -dos héroes griegos- y sus consecuencias, enmarcado dentro de otra acción más general como es la guerra de Troya. Ambas están admirablemente entretejidas y mezcladas con todo el aparato divino.

En el Canto I se presenta la cólera de Aquiles motivada por la pérdida de la esclava Briseida, arrebatada por Agamenón, que le habia correspondido en el reparto de un botín y la petición de ayuda a su madre Tetis, una semidiosa, quién logra de Zeus la promesa de vengar la afrenta que Agamenón ha infringido a su hijo, haciendo que los griegos sufran descalabros. Este plan de Zeus no se cumplirá hasta el Canto XI, mientras tanto tienen lugar diversas descripciones, revistas de tropas, proezas de caudillos griegos y troyanos, escenas en el palacio de Troya ( por ejemplo la despedida de Héctor y Andrómaca del Canto VI ) o en el campamento griego, disputas entre los dioses favoreciendo a unos u otros, etc.

La retirada de Aquiles de la guerra no supone inmediatamente una derrota de los griegos, sino que hasta el Canto VI son más bien los troyanos los que pasan apuros. Trás una serie de alternativas y viendose la situación insostenible para los griegos, en el Canto XI deciden enviar una embajada a Aquiles para rogarle que vuelva al combate, prometiéndole a su esclava y otros regalos, pero éste se niega.

En los Cantos siguientes alternan las victorias griegas y troyanas de acuerdo con las ayudas de los diferentes dioses. Por fin ,en el Canto XVI, Aquiles permite a Patroclo, su amigo y compañero, que intervenga en la batalla, y logra alejar a los troyanos de las naves griegas ocasionando una gran matanza de enemigos, pero éste cae a manos de Héctor, hijo de Príamo ( rey de Troya ) y hermano de Paris, ayudado por Apolo. Cuando Aquiles se entera de la muerte de Patroclo, en el Canto XVIII, desesperado decide volver al combate con afán de venganza, y así se llega al punto culminante de la acción, que es la muerte de Héctor, en el Canto XXII. En el Canto XXIII se narran los funerales de Patroclo y los juegos fúnebres celebrados en su honor. La obra termina en el Canto XXIV donde el rey Príamo se humilla ante Aquiles suplicándole que le devuelva el cadaver de su hijo Héctor. No obstante la guerra continua, pero los datos que nos han llegado de ella son fragmentarios.

En la Ilíada, la guerra de Troya , que transcurre en su noveno año, se nos presenta casi con la novedad del primer dia : así la narración de los contingentes de ambos ejércitos, en el Canto II ( Catálogo de las naves ); o el duelo entre Paris, raptor de Helena, y Menelao, esposo enamorado de ella, en el Canto III; o bien las intervenciones de otros caudillos como Diomedes, Ayax, Ulises, Idomeneo, ect, cuyas apariciones constituyen auténticas “novelitas” o narraciones aparte.

En la narración abundan, además, pasajes descriptivos, por ejemplo de la “copa de Néstor” o del “escudo de Aquiles”, que hacen crecer el suspense, por un lado, e introducen cierto relax en el clima tenso de las luchas. No obstante el conjunto de la obra refleja cierta unidad, por ejemplo con la idea siempre presente de que Troya caerá y será arrasada, hecho que coincide con el desmoronamiento y muerte de Héctor.

El tema central de la Odisea es el accidentado regreso de Ulises de Troya, perseguido por Poseidón, su llegada a Itaca y la venganza de los pretendientes ávidos de ocupar su puesto en el trono y en el corazón de su esposa. Es un tema típico de relatos populares en muchas literaturas, que en el caso de la Odisea parece que el personaje de Ulises, como protagonista de la leyenda del héroe que regresa, es muy antiguo, conocido sin duda antes de la guerra de Troya. Este tema se iría ampliando con material folklórico de distintas procedencias, así se han encontrado semejanzas con la epopeya babilónica, o con las leyendas hititas y egipcias. Esta historia del retorno y venganza de un héroe y sus aventuras fabulosas se integra dentro del ciclo troyano, haciendo que su protagonista, Ulises, fuese uno de los héroes aqueos que vuelven a su patria trás la toma de Troya.

La Odisea, bajo su forma actual, se compone de tres conjuntos épicos:

1) La Telemaquia (Cantos I-IV) especie de prólogo donde se narra la leyenda del regreso de los aqueos de la guerra de Troya. la tardanza de Ulises, la dificil situación creada en Itaca, y los viajes de Telémaco en busca de noticias sobre su padre.

2) Los relatos en la corte de Alcinoo (Cantos V-XIII) adonde Ulises ha llegado en su largo peregrinar. Aquí relata Ulises todas las aventuras de su viaje desde la caída Troya, y tiene lugar la decisión de los dioses de acabar con las penalidades del héroe y dejarle arribar a su patria. En esta narración se encuentran los elementos más antiguos del folklore primitivo y está llena de evocaciones legendarias : los cíclopes, las sirenas, la bajada a los infiernos, las vacas del Sol devoradas por los compañeros de Ulises, etc.

3) La matanza de los pretendientes (Cantos XIII- XXIV), antes de la cual se produce la vuelta de Ulises a Ítaca, el regreso de Telémaco, el progresivo reconocimiento del héroe por sus leales, actitud insolente de los pretendientes, hasta que se llega , en el Canto XXII, al punto culminante de la acción con la victoria de Ulises, como un mendigo, en la prueba del arco y la posterior matanza de los que asediaban a su esposa y su patrimonio. En el Canto XXIII se produce el reconocimiento del héroe por su esposa, y en el XXIV se describe la llegada de los pretendientes al Hades, la visita de Ulises a su padre Laertes, y la pacificación de Ítaca cuando Ulises asume de nuevo el mando.

* * *

Hermann FRÄNKEL nos ha presentado al hombre homérico en su sencillez y unidad, y en la forma incondicional de abrirse al mundo. En la Iliada los seres humanos son más impenetrables y cerrados pero en la Odisea encontramos nuevos tonos de una mayor hondura psicológica, por ejemplo la delicadeza con la que es sugerida la naciente simpatía de Nausicaa por el forastero, el hecho de que Ulises ocupe el mismo asiento que un poco antes había ocupado el dios Hermes en la caverna de la ninfa Calipso, o la tendencia a acentuar la ironía cuando, en el Canto XVII, el porquerizo conduce a su señor, con aspecto de un mísero mendigo, a la ciudad.

Un problema que se presenta es al preguntarnos por la conciencia individual y las posibilidades de decisión del héroe homérico. El lenguaje homérico no cuenta con ninguna expresión que equivalga plenamente a nuestra palabra “alma”. Lo que expresa con la palabra yuch es algo que aparece al morir el ser humano, cuando abandona al cuerpo para llevar una miserable existencia en el Hades, que mientras el ser humano vive es fuente de todos sus sentimientos y deseos, pero no se llega a saber nada sobre su naturaleza y dinamismo. Solo llegamos a captar aspectos parciales de ella, a los que se alude con términos como : qumoV - emociones -, frhn - diafragma como asiento de la actividad racional -, nouV - pensamiento -, etc. Se ha señalado cierto paralelismo entre estas expresiones relativas a lo psíquico con la manera en que los personajes homéricos se refieren al cuerpo ; así la palabra swma aparece en Homero aplicada al cadáver, con lo cual tenemos otra parcialidad del significado global de este término.

SNELL nos ha señalado esta manera de expresarse los personajes homéricos, pero no debemos sacar la conclusión de que en el mundo de Homero no se hubiera visto en absoluto la totalidad de una persona, al contrario los personajes de estos poemas poseen en alto grado la personalidad. El ser humano es sentido como una totalidad, que se halla incluida en cada una de sus partes por naturaleza, sin mediar ninguna reflexión.

A la cuestión de la conciencia personal se vincula otra que se plantea hasta qué punto estos hombres toman decisiones propias y son responsables de ellas. La intervención de los dioses se halla tan ligada a la acción humana, es tan frecuente, que se ha querido negar toda existencia de decisiones propias a los personajes homéricos. Para aclarar esto hay que señalar aquellos momentos en los que el héroe homérico toma decisiones por sí mismo, como en Odisea 6 - 145 cuando Ulises decide la manera de asegurarse la ayuda de Nausícaa. Pero ¿ qué ocurre en los otros muchos casos en que un dios inspira, frena o alienta la acción del héroe ? No se puede plantear así la cuestión, pues la voluntad humana y los planes divinos se encuentran completamente entrelazados, y esta conexión es tan intima que toda separación basada en criterios lógicos destruiría la unidad que supone esta visión del mundo.

No obstante ambas esferas, la divina y la humana, pueden llegar a contraponerse, pero no es lícito aislar a una de ellas, puesto que la vinculación entre ambas se hace de una manera irreflexiva.

También se puede ver una diferencia entre Ilíada y Odisea en este tema, pues en la segunda no solo el ser humano se ha vuelto más autónomo, sino también los dioses, y es el hombre mismo quién decide su proceder y es responsable de él.

Snell piensa que la poesía homérica refleja una concepción del poeta de un individuo dotado de conceptos psicológicos elementales, los cuales serán compartidos por el público de Homero y, en general, por toda la sociedad homérica. Poco a poco , a través de la lírica, poeta, público y sociedad iría aumentando esos conceptos hasta alcanzar la plenitud de los atributos psicológicos. Por ejemplo en el vocabulario homérico faltarán términos para designar la introspección, es decir la interiorización de ciertas actuaciones que le afectan sin saber porqué : las pasiones o emociones que actúan sobre él no se comprende y el hombre homérico las atribuye a causas externas. El héroe homérico no se siente sujeto sino objeto de acciones que le afectan, y cree que una fuerza exterior opera sobre él.

Temática de la poesía homérica y la realidad histórica:

La poesía homérica ha sido redactada en el s. VIII a. C. y tanto por su contenido como por su temática no pretende ser una poesía contemporánea y sí una poesía histórica. Hay un contraste entre el mundo contemporáneo y aquello a que el autor quiere referirlo, no obstante este mundo contemporáneo irrumpe en la poesía homérica aun en contra de la intención del autor.

El poeta quiere referir un pasado que es la Grecia de mediados del II milenio a. C., donde se había forjado la mayor parte de la mitología griega, pero ¿ constituye ésta un recuerdo histórico concreto? ¿es histórica la referencia de los poemas a la guerra de Troya y las peripecias de sus héroes?

A finales del s. XIX, SCHLIEMANN sostuvo que la poesía homérica comportaba al menos un fondo de veracidad histórica, y tras diversas excavaciones encontró en la zona de Troya restos identificables con la Troya homérica. Tras él BLEGEN concluyó que un estrato arqueológico, llamado VII A, datado en 1200 a. C., fecha de la destrucción de Troya, coincide con la Troya homérica.

También se ha intentado buscar un testimonio escrito, contemporáneo de la guerra de Troya, y se creyó encontrar en unos textos hititas hacia el 1200 a.C. PAGE fue el principal impulsor de estas ideas y aportó varios nombres que, procedentes de estos textos, coincidían con los de los hechos históricos : Ahiyawa (acaia = tierra de los aqueos) y Truisa (Troya). Además Assuwa podría ser una comarca de Asia Menor a la que pertenecería Troya como cabeza de partido.

No obstante, debido a las objeciones planteadas por los adversarios de estas ideas, el problema de la historicidad de los poemas homéricos sigue sin resolverse y últimamente se ha estudiado la guerra de Troya tomando como argumento la literatura comparada, aunque este tipo de estudio presenta como dificultad la heterogeneidad de los poemas épicos que se conocen : unos históricos ( poema del Cid ) y otros ahistóricos ( Chanson de Roland ).

La sociedad reflejada en la poesía homérica y su correlato en la realidad social griega:

El punto de partida para su conocimiento seria el estudio de la arqueología y las tablillas micénicas, es decir los materiales de ambos periodos y las instituciones que aparecen, pero es difícil por la escasez de información. Se puede deducir lo siguiente:

En cuanto a la estructura política la poesía homérica la recoge bien referida al periodo micénico, donde hay una civilización Palacial cuya cabeza visible es el Rey, rodeado de una Nobleza nombrada por él con carácter reversible y un complejo aparato burocrático, pero no existe una estructura religiosa autónoma, ya que el sacerdocio está sometido al poder real. El paralelo en los poemas homéricos lo tenemos en la descripción del reino de Menelao.

La monarquía arcaica apenas la conocemos y es difícil ver rasgos comunes con la micénica.

En cuanto a la organización social del mundo micénico la podemos ver clara en los poemas homéricos, y está centrada en la unidad de cultivo familiar ( oikoV ). El campesino es libre y posee una cantidad de tierra autosuficiente, es autárquico. En el oikos se producen los alimentos y vestidos necesarios. Se dispone de algún esclavo, que apenas se ocupa de la tierra, con carácter doméstico haciendo labores complementarias.

De otro lado están los artesanos, hombres libres que incluyen desde el médico al carpintero o al poeta, y el terrateniente, que recurre a los jornaleros para el cultivo de la tierra.

Por su parte la poesía homérica refleja situaciones complejas que no siempre son repartibles entre la parte heroica y la histórica, pues la primera tiende a reflejar la situación Palacial y la segunda la del oikos.

Se suele decir que la Odisea refleja una proximidad del señor al campesino que no se da en las tablillas micénicas, por ejemplo cuando Odiseo desafía a Eurímaco para ver quién labra mejor la tierra.

¿Hasta qué punto quedan en la Odisea situaciones de explotación agrícola comunitaria? Está por investigar y THOMSON cree que se trata de una explotación individual donde la propiedad no es privada; lo claro es que debieron existir otras formas de explotación distintos del oikos.

HOMERO


Prefacio

Homero es sinónimo de épica. A excepción hecha de los poemas que bajo su nombre nos han llegado, no sabemos nada de Homero como hombre. Cuando los griegos se interesan por su biografía no se conserva nada sobre él. Es una mera leyenda suponerle un aedo ciego

Aunque los griegos le han considerado autor de dos de las más grandes epopeyas de la historia, la “Ilíada” y la “Odisea”, actualmente todos los expertos coinciden en afirmar que los dos poemas tienen autores diferentes y están separados cronológicamente al menos por una generación.

Ambos poemas versan sobre acontecimientos conexos sobre la guerra de Troya, pero difirieren entre si en varias cuestiones apreciables, tales como las concepciones sobre moral y heroísmo. Estas diferencias deontológicas, sumadas a otras cuestiones de tipo filológico, nos permiten asegurar que estamos ante dos poetas geniales y no ante un solo aedo. La ciencia actual permite conjeturar que la “Ilíada” fue compuesta en torno al 725 a. de C. en Asia Menor o en las Islas del Egeo, mientras que la “Odisea”, profundamente influida por la obra precedente, tuvo un origen más tardío.

La guerra de Toya se sitúa cronológicamente alrededor del año 1184 a. de C., en el periodo micénico de la Edad del Bronce. En una etapa de cierto grado de uniformidad cultural sobre una extensa área que aglutinaba a Grecia, Anatolia, el Mar Egeo y los reinos cananitas. Estos reinos tuvieron una producción literaria que, como sabemos influyó en Grecia y que encontramos también en la épica Homérica.

En los dos poemas encontramos dos conjuntos de tradiciones heredadas del Este y ajenas a la tradición griega. Una es la teoría de la sucesión de dioses celestes (Urano fue desalojado de la cúspide divina por su hijo Crono y este a su vez por su hijo Zeus). Teoría que Homero toma prestada de fuentes orientales con anterioridad al año mil a. de C. ya que no se explica según la primitiva concepción indoeuropea. Y otra se encuentra recogida en las escenas en que todos los dioses se reúnen y discuten sobre el destino humano. Rasgo que también deriva del Este y que encontramos frecuentemente en la literatura de Mesopotamia y Siria y que es totalmente ajena a la tradición griega.

En la épica homérica encontramos también rasgos recurrentes de la tradición indoeuropea que se encuentran, a su vez en la antigua literatura india, en las primitivas sagas germánicas, en el poema anglo-sajón Beo-wulf y, en la tradición antigua irlandesa. Temas tales como la retirada de un héroe, la lealtad, la venganza y el concepto de gloria como móvil y recompensa para el guerrero. Homero deriva en última instancia de esta tradición indoeuropea pero de forma más original e individualista que las anteriormente citadas tradiciones literarias. La venganza, por ejemplo, es un motivo central en ambas epopeyas, pero mientras en la tradición germánica aparece avocada a la de autodestrucción de sus héroes en la épica homérica es fría y calculadora.

Para entender ambos poemas debemos considerar también la realidad histórica. Los poetas guardaban un recuerdo heredado de que hubo un tiempo en el que el rey de Micenas fue un gran soberano en una Grecia en la que las poderosas tribus dorias aún no habían llegado. Nosotros sabemos que la realidad histórica fundamente estas ideas. Micenas fue una poderosa fortaleza en aquellos días y a pesar de que los héroes y su mundo aparecen retratados como analfabetos, nosotros sabemos que los micénicos históricos tenían complicados registros burocráticos.

En ninguno de los dos poemas encontramos ninguna datación exacta, simplemente las acciones se sitúan en un pasado lejano, bello y grandioso. Por encima de todo, la época de Agamenón se nos presenta como una edad heroica, no se trata de hacer una representación puramente naturalista o sinceramente histórica del pasado. Se aglutina lo que es colosal, lo vago, y lo bestial, con la imagen humana y la escala humana; lo que es tal vez el logro más vital de la literatura y el arte griego.

En cuanto al estilo homérico podemos decir resumiendo que es “Eminentemente rápido; eminentemente llano y directo…y eminentemente noble.” Están compuestos por una métrica compleja que se basa en esquemas de sílabas largas y sílabas breves. La unidad base es un verso largo que permanece constante en su esquema básico. Tanto la extensión como la complejidad de este verso resultaban infrecuentes en el verso heroico.

La lengua posee un tono poético conscientemente buscado. Pero sobretodo, los poemas homéricos se distinguen de la restante tradición épica por la gran extensión de sus símiles, comparaciones que a veces ocupan hasta doce versos. Este tipo de comparaciones es un fin en si mismo y un elemento de decoración y a veces el símil se aparta del objeto que describe. Los símiles son casi siempre poéticos aunque también se encuentran los símiles “poco nobles”.

Sobre el estilo de Homero se admite actualmente que es el producto final de una tradición oral en la que los recitadores usaban los recursos de la repetición constante de epítetos e incluso frases enteras para ayudarse en la recreación del poema.

La Ilíada

La guerra de Troya comienza cuando Paris, príncipe Troyano, raptó a Helena, esposa del aqueo Menelao, rey de Esparta. Tras este relato subyace el Juicio de Paris aunque es omitido por el poeta por lo que el odio de Hera y Atenea a la ciudad de Troya queda como algo siniestro y poco explicado. Tras el rapto de Helena, Agamenón, hermano de Menelao y rey de la rica Micenas prepara una expedición para recuperar a Helena y castigar a los Troyanos. El ejercito lo forman contingentes diversos liderados por su propio caudillo, con Aquiles a la cabeza.

La Ilíada comienza, en el noveno año de la guerra de Troya, con el anuncio de lo que va a ser su tema: “La cólera de Aquiles”. Su prólogo da por supuesto la totalidad de la leyenda y anuncia al auditorio en que punto comienza la acción. Estamos ante una tragedia que narra la cólera y retirada de un héroe. En las escenas iniciales hallamos la disputa entre Agamenón y Aquiles por una cautiva que Agamenón ha de liberar. Al final Aquiles se retira del combate apelando a su divina madre Tetis para que los aqueos sean derrotados y en los libros siguientes vemos como se va cumpliendo el plan. Agamenón pide a Aquiles que regrese al campo de batalla pero éste se niega. En su lugar acude su mejor amigo, Patroclo que muere a manos de Héctor. Aquiles lleno de sed de venganza acude a la guerra para vengar a Patroclo no para luchar por Helena, cosa que a él le parece poco heroico. Al final da muerte a Héctor y aparece de pronto Príamo, el padre de su enemigo, y se da cuenta de cuanto le recuerda a su padre. Aquiles no siente la satisfacción de un héroe sino un sentimiento trágico de inutilidad.

Sobre la Ilíada cabe destacar el tratamiento que en ella se da a los dioses. Éstos aparecen como mediadores en el mundo humano y a veces incluso se entremezclan con los hombres. Por ejemplo Tetis, la nereida madre de Aquiles, aparece en forma humana como una madre que sufre, pero no por eso deja de ser una diosa capaz de implicar al gran Zeus en la guerra de Troya. Los dioses homéricos aglutinan lo digno y la indignidad, lo sublime y lo frívolo; viven pendientes de las aventuras y desventuras de los hombres mirando sus acciones desde el cielo, donde el autor les sitúa por influencias Mesopotámicas y sirias. Esta atención divina glorifica las acciones humanas y a veces las humilla sin piedad.

Otra de las mayores habilidades de la Ilíada es su arte en el contraste. Se nos compara al virtuoso Héctor con el irresponsable Paris, a Aquiles con el rey Agamenón que le es inferior en coraje…

Como hemos observado, la Ilíada es un poema heroico y hace a su auditorio la misma pregunta que a los propios personajes: ¿en qué consiste ser un héroe? Y en ello se centra casi todo el poema. Ningún héroe en este poema está exento de la experiencia humillante de sentir miedo. Para el poeta, la grandeza y la fragilidad del hombre van unidas inseparablemente, y es precisamente esta combinación la que conforma la naturaleza del héroe.

Cabría esperar que en un poema heroico fueran ignoradas las funciones menos nobles del cuerpo, pero contra casi todas las tradiciones épicas (exceptuando la irlandesa) la Ilíada las incluye. Esto no quita que el combate sea en buena medida estilizado, los héroes no mueren de manera fortuita, suelen morir a manos de otro héroe. En estos “duelos homéricos” tan similares a los de un western tradicional toda la atención se concentra en los dos héroes y el resto parece ser olvidado por unos instantes de manera poco realista. Y cuando un héroe cae muerto el poeta relata detalladamente el momento de su muerte. Este terrible énfasis en la muerte señala que la Ilíada no es una exaltación de la guerra sino un relato trágico sobre un hecho histórico. Para el poeta, todos los hombres tienen que sufrir y aceptar su destino mientras que los dioses están “exentos de cuidados”.

A partir de la premisa de que aceptar el propio destino, aunque sea trágico, ennoblece y transforma la pura necesidad de soportarlo, van a surgir numerosas corrientes a lo largo de la historia. Los Estoicos desde el 300 antes de Cristo y durante toda la Antigüedad, y la doctrina del Cristianismo y la Providencia son claros ejemplos de la importancia de identificar la voluntad de cada uno con su destino o voluntad divina.

Es importante también considerar el papel de Helena en el poema. Ella es en torno a quien el combate se desencadena. El poeta nos muestra que ella se considera un personaje en la historia, alguien que pasará a la posteridad por su papel en tan terribles sucesos. Ella será una figura legendaria no por sus virtudes o hazañas sino por su culpabilidad y sufrimiento. Este sufrimiento es lo que inspira el poema y se identifica como destino universal del hombre.

Finalmente cabría señalar sobre la Ilíada la gran influencia que tuvo sobre los historiadores antiguos tales como Herodoto, Tucídides y los romanos Livio y Tácito. La idea de que el tema supremo cuando se escribe sobre el pasado son los acontecimientos y sufrimientos de la guerra ha tenido trascendencia decisiva.

La Odisea

Siempre se ha considerado que la mejor de las obras de Homero es la Ilíada. Puesto que al ser una obra trágica ahonda más veridicamente en la condición humana; mientras que la Odisea es un relato de aventuras con un final feliz que no puede igualar dicha penetración psicológica. Pero esto no le resta importancia ya que se podría considerar la Odisea como el más lejano antecedente de la novela en Europa.

Estamos ante un poema que narra las aventuras de un héroe aqueo que regresa a su casa tras la guerra de Troya. El regreso de Ulises es pues el hilo conductor del poema. Éste tendrá que vivir una serie de aventuras para lograr regresar a su casa en Itaca, donde están su hijo Telémaco, su mujer Penélope y su padre Laertes.

El concepto de héroe en la Odisea es distinto del que se mantiene en la Ilíada. En este poema el héroe se convierte en un superviviente que ha de hacer frente a los retos con artimañas y ardides. Penélope también muestra gran habilidad en engañar a sus pretendientes; y es ayudada por el padre de Ulises que se encargaba de descoser por las noches el sudario que Penélope, se suponía, debía tejer para él antes de poderse casar de nuevo.

Los dioses que presiden este mundo también han cambiado, van y vienen entre los hombres y se disfrazan para someterles a pruebas para ver si son virtuosos o perversos. La manera de ser “divino” en la Odisea difiere de la espléndida presunción de la Ilíada.

También es destacable el hecho de que la Odisea se preocupe por temas que la Ilíada excluye de su atención. Los criados por ejemplo juegan un papel importante en este poema. También se relatan escenas que podrían compararse con la poesía pastoril, con su sencillo interés por los temas campesinos. La Odisea es un poema menos altisonante y en el que tienen cabida más aspectos de la vida real que en la Ilíada como, por ejemplo, lo débil y lo corriente; como el simpático tratamiento de los mendigos.

Encontramos también en este poema lugar para el sentimentalismo como cuando Ulises se encuentra con su moribundo perro Argo, o Menelao llora por los muertos de Troya. Los sentimientos parecen ser menos intensos que en la Ilíada, las lagrimas afloran y desaparecen con más facilidad.

Otra diferencia notable entre los dos poemas es el tratamiento que estos hacen de las mujeres. En la Ilíada las mujeres aparecen vinculadas a un hombre y no parecen tener mucha personalidad desarrollada de manera independiente, en cambio en la Odisea encontramos una completa galería de figuras femeninas contrastadas. La ninfa Calipso que retiene a Ulises en una Isla, la princesa Nausicaa, la fiel esposa Penélope y también la diosa Atenea que le dirige y supervisa durante sus viajes.

El Tema del héroe que viaja por exóticos lugares enfrentándose a distintas pruebas y lances amorosos; así como el gusto por el comercio y los países extranjeros queda reflejado en la Odisea. Recordemos como hasta el poeta parece regodearse al pensar que al final de la Odisea, Ulises regresa a casa con tesoros mayores que los que originariamente poseía. Sobre el tema del comercio, éste parece ser acaparado por los fenicios que a menudo son acusados de piratería.

Aunque es ir demasiado lejos afirmar que la Odisea tiene intereses políticos si es verdad que en ella se tratan los asuntos del gobierno y la política con mayor interés que en la Ilíada. Hemos de tener en cuenta que en la Odisea se describe un estado regular y no un ejército en campaña como en la otra epopeya. Destaca, por ejemplo, la asamblea de los hombres de Itaca del libro segundo; o las intenciones de movilizar la opinión pública contra los pretendientes que tenía Telémaco al convocar la primera reunión.

También es cuestión importante la de los diversos status sociales. Cuando Ulises narra el falso relato de su propia vida nos hace ver lo importante que es la lucha por la posición y la propiedad, aunque sean éstas metas poco heroicas.

Otra cosa que cabe destacar es el hecho de que al héroe se le asocien tareas o trabajos manuales poco dignos aparentemente. Como Nausicaa que, a pesar de ser hija de un rey, también ayuda en las tareas de lavado.

En definitiva podemos observar que la Odisea se trata de un relato bastante distinto que la Ilíada pero no por eso menos importante. Que trata los mismos temas desde diferentes ópticas; que tiene una trama más compleja y que expresa otra manera de heroísmo más cercano a ala prosaica supervivencia o picaresca.

Como conclusión podemos decir que los poemas de Homero son muy antiguos, no se pueden comparar con ninguna obre de la literatura inglesa y sus temas y contenidos a simple vista parecen distantes y limitados. Pero los poemas épicos son productos sofisticados y en ningún modo son simplemente relatos de aventuras arcaicos.

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