comadreja realizada en Arte y humanidadesHistoria · hace 1 década

¿quién fue Juana de Arco y en qué guerra lucho?

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  • hace 1 década
    Respuesta favorita

    Juana De Arco, llamada la 'Doncella de Orleáns', heroína nacional y santa patrona de Francia.

    Unió a la nación en un momento crítico de su historia.

    Su protagonismo en la historia la ubica durante los largos años que conformaron la famosa Guerra de los Cien Años (nombre habitual que se da a los diversos conflictos armados, interrumpidos por treguas y tratados de paz, iniciados en 1337 y que finalizaron en el año 1453, entre las dos grandes potencias europeas de la época: Inglaterra y Francia. El pretexto inmediato para la ruptura de hostilidades fue la pretensión de los reyes de Inglaterra de ocupar el trono de Francia.) el pueblo francés confiaba en la llegada de una joven virgen que les salvaría de la miseria en que se hallaban sumidos.

    Un seis de enero de 1412 nace en Domremy, hija de campesinos, desde niña sintió gran devoción por la oración; en esos años de niñez un ataque inglés, destruyo por completo su aldea y asesino a sus padres y hermana, por lo que fue enviada a vivir con unos parientes a otra aldea cercana, cuando tenía trece años creyó que había oído la voz de Dios, que se repetía en numerosas ocasiones. Más tarde, confesó haber visto a san Miguel y a las primeras mártires santa Catalina de Alejandría y santa Margarita, cuyas voces la acompañarían durante el resto de su vida, desde ese momento Juana, siente que tenía un destino escrito ya por Dios y, aunque suene a historia novelada, lo cierto es que el papel de Juana de Arco en la gesta de lo que es hoy Francia como nación fue más que fundamental.

    SITUACIÓN POLÍTICA

    En 1422 murieron Enrique V y Carlos VI. Tras la muerte de su padre, el delfín se proclamó rey de Francia con el nombre de Carlos VII, pero los ingleses reclamaron el trono francés para Enrique VI, entonces menor de edad, por lo que Juan de Lancaster, duque de Bedford, actuaba como regente. Carlos VII fue reconocido como rey de Francia en los territorios al sur del Loira mientras que Enrique VI controlaba el territorio al norte de este río. Durante la invasión del sur de Francia, ocurrida en 1428, el ejército inglés puso sitio a la ciudad de Orleáns, última plaza fuerte que poseían los franceses. A principios de 1429, en plena guerra de los Cien Años y cuando los ingleses estaban a punto de capturar Orleáns, las voces que guiaban a Juana la exhortaron a ayudar al Delfín. Éste aún no había sido coronado rey debido tanto a las luchas internas como a la pretensión inglesa al trono de Francia.

    Cuando Juana se dio a la tarea de presentarse frente al Delfín de Francia, realizó un largo viaje desde la pequeña aldea de Domrémy hasta Chinnon, donde el príncipe se resguardaba de un ineludible avance del ejercito inglés atascado increíblemente en los límites de la ciudad de Orleáns, la cual se hallaba sitiada por ellos. Este era una de las más importantes metas de Juana para lograr llevar al Delfín hasta Reims para ser coronado en la Catedral: liberar a Orleáns y advertir así a los ingleses sobre los designios de Dios...

    EL GRAN SECRETO DEL ENCUENTRO

    El encuentro de Juana con el delfín, fue sin dudas el comienzo de los suceso inexplicados de la vida de esta joven. Se cuenta que el Delfín temiendo que tal vez esta Doncella fuera una espía inglesa, con intenciones de asesinarle, organizo una recepción muy importante, en la que hizo pasar a uno de sus generales por él, así, si era realmente enviada por Díos, ella se daría cuenta que no era el Delfín. Cuando llego Juana fue enviada ante el supuesto delfín, al pararse frente a él, lo miro a la cara y le dijo, Usted, es un buen hombre, pero no es quién yo debo ver. Inmediatamente otro de los generales le confirmo el engaño pero le sometió a una segunda prueba, que ella misma encontrara al Delfín entre todos los presentes.

    Fue así que Juana comenzó a mirar uno por uno hasta mirar a Carlos VII, se arrodillo ante él y le beso la mano diciéndole, estoy en presencia del Rey de Francia.

    Esto realmente dejo consternado a todos, esta fue sin dudas una de las pruebas más importantes a la que fue sometida, como se sabe en esa época, el pueblo no conocía a sus gobernantes, por lo que Juana ignoraba completamente la fisonomía del Delfín.

    Según cuenta la historia, después de esto Juana se acerco a Carlos VII, Y le susurro al oído, alguna frase importante, ya que este cambio la expresión de su rostro completamente, hizo pasar a Juana a una habitación apartada, y allí a solas Juana le convenció de su mandato divino de salvar a Francia. Quizás el misterio más grande de esta historia es saber que dijo Juana al Delfín para convencerlo de poner en manos de esta joven el porvenir de Francia. Un grupo de teólogos aprobaron sus peticiones y se le concedieron tropas bajo su mando. Juana supo ganarse el respeto de los Generales franceses, quienes debieron acatar sus ordenes y enseñarle sobre el manejo de las armas y la estrategia militar. Esta decidió vestir uniforme de hombre y cortar sus cabellos, para no ser subestimada por los soldados.

    Así condujo al ejército francés a una victoria decisiva sobre los ingleses en Patay, al tiempo que liberaba Orleáns, con esto se cumplió lo que Juana había anticipado, Carlos VII, fue coronado Rey, en la ciudad de Reims, uniendo al pueblo francés y poniendo fin a los sueños ingleses de imponer su hegemonía sobre Francia.

    LA TRAICIÓN

    Carlos VII se opuso a realizar campaña militar alguna contra Inglaterra. Tras ello Juana, sin el apoyo real, dirigió en el año 1430 una operación militar contra los ingleses en Compiègne, cerca de París. Fue capturada por soldados borgoñones (estado neutral en este momento de la guerra) quienes ofrecieron a los dos bandos, la posibilidad de rescatar a Juana.

    Según los registros de la época se sabe que en Francia se hizo una colecta entre muchos generales y nobles para pagar el rescate, la suma recaudada fue entregada al Rey, quien nunca envió el pago (se supone que Carlos VII, deseaba que Juana fuera capturada por los inglese, ya que había tomado mucha popularidad y la creía un elemento ahora peligroso para su reinado).

    Los inglese deseosos de capturar y juzgar a la Doncella que los había humillado pagaron lo pedido y les fue entregada. Éstos la condujeron ante un tribunal eclesiástico en Ruán que la juzgó de herejía y brujería. Tras catorce meses de interrogatorio sin que se le pudiera acusar de absolutamente nada, fue acusada de maldad por vestir ropas masculinas y de herejía por su creencia de que era directamente responsable ante Dios y no ante la Iglesia católica.

    El tribunal la condenó a muerte, pero al confesar y arrepentirse de sus errores, la sentencia fue conmutada a cadena perpetua. Sin embargo, cuando regresó a la prisión volvió a usar vestidos de hombre por lo que de nuevo fue condenada, esta vez por un tribunal secular, y el 30 de mayo de 1431, enviada a la hoguera en la plaza del Mercado Viejo de Ruán por relapsa (herética reincidente).

    Uno de los puntos más polémicos en la historia de Juana de Arco fue su relato acerca de las voces y visiones que le guiaron a realizar la hazaña por la cual se convirtió en la heroína más grande de la Historia Universal.

    En los registros que se conservan del juicio que se le siguió ha quedado sentado que ella, de alguna manera, se negó siempre a dar detalles sobre estos mensajes. Poco ha sido lo que se ha logrado esclarecer al respecto, pero una pequeña reflexión podría arrojar algo de luz: si Juana, a pesar de su ignorancia y de su humilde origen, mantuvo la ferviente voluntad de no irrespetar lo que Dios le había transmitido a través del Arcángel San Miguel y de las Santas Catalina y Margarita, al negarse a emitir ningún tipo de juicio o consideración al respecto, nos debe llevar a un sólo punto, Juana se consideró siempre un medio y no un fin. Si deseamos llamarla "mensajera", pues únicamente será apropiado mientras conservemos el mismo respeto al mensaje que la propia Juana dio.

    Santa Margarita, Gaspare Traversi (1758), Santa Catalina, Bernardo Ciavallino (h.1630). Estas dos Santas estuvieron presentes en las visiones de Juana de Arco, pero... ¿Por qué ellas dos?...

    Santa Margarita de Antioquía fue virgen y mártir, cruelmente torturada al negar casarse con el Prefecto de Antioquía, quien la encerró en un calabozo posteriormente. Allí se le apareció el Demonio en forma de dragón y la devoró, pero el crucifijo que llevaba colgado del cuello hizo que el dragón reventara y salió ilesa. Sin embargo, fue luego decapitada rogando que las mujeres embarazadas tuvieran un parto sin problemas en recuerdo a su salvación del vientre del dragón. Esta criatura fantástica es uno de sus atributos principales, junto con la palma del martirio y una cruz.

    Santa Catalina de Alejandría, fue también virgen y mártir. Siendo de ascendencia real, al convertirse al Cristianismo huyó al desierto y allí realizó su matrimonio místico con Cristo. El emperador Majencio la pretendió como esposa sin éxito, por ello ordenó su tortura con unas ruedas especiales provistas de puntas de hierro, pero un rayo del cielo las destruyó antes de que ella sufriera algún daño. Sin embargo, fue decapitada y sus restos trasladados por los ángeles a un convento cercano. Ambas Santas, además de poseer las mismas condiciones de virgen y mártir que posteriormente distinguirán a Juana, fueron sacadas en 1969 del calendario católico por insuficiencia en las bases históricas de sus vidas. Mientras que Juana de Arco fue declarada Santa por el Vaticano en mayo de 1920, casi 500 años después de ser quemada en la hoguera, acusada de herejía, manteniendo su mirada en un crucifijo y pronunciando el nombre de Jesús...

    De acuerdo con las declaraciones de Juana, también el Arcángel Miguel estuvo presente en sus visiones y fue una de las voces que le habló. La presencia de San Miguel es bastante lógica, pues es él quién asume los asuntos militares en las huestes celestiales. De hecho, el resguardo de las puertas de el Paraíso han quedado a su cargo. Con seguridad debió ser él quien instruyera a Juana acerca de los asuntos de batalla o quien sirviera de medio para Proporcionar a Juana la gran intuición militar que demostró en las campañas emprendidas para hacer de Francia una nación unida.

  • hace 1 década

    Que wueba los que ponen tanta letra y no te explican nada.

    Juana de Arco fue una mujer que nacio en Francia en un lugar cerca de parís (si mal no recuerdo en Orleans). Desde muy pequeña sufrió los estragos de la guerra Franco-Inglesa por el dominio del paso a Europa.

    Cuando era joven, Juana empezó a experimentar visiones donde Dios le hablaba y le pedía luchar por Francia. Todas las victorias que acumuló las realizo en nombre de Dios y decía que Dios le indiacaba el momento, lugar y forma de atacar.

    Como pasa en muchas cosas, un día Juana perdió una batalla donde murió casi 3 1/4 de los hombres que estaban en su ejercito y dijeron que Dios la había abandonado por lo que la acusaron de hereje y posteriormente la quemaron en la hoguera.

    Después de bastante tiempo la reconocieron como Santa los mismos que la quemaron pero bueno, ya la habían matado osea que la misma daba.

    Saludos.

  • hace 1 década

    Puro copy - paste

  • Todd
    Lv 4
    hace 4 años

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  • hace 4 años

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  • hace 1 década

    Juana de Arco, nació en Donremy; un muy pequeño poblado de Francia, un 6 de enero de 1412, Su padre se llamaba Jaime de Arco y era un campesino.Juana creció en un ámbito rural, y se dice que no aprendió a leer, ni escribir. Su madre, era una mujer católica muy practicante de su fe y devota particular de la Virgen María, desde temprano en su vida Juana había sentido una profunda fe religiosa y dedicaba tiempo a sus practicas religiosas.A los 14 años se dice que, empezó a recibir llamados divinos, se dice que esas "voces" que la llamaban eran el Arcángel San Miguel, Santa Catalina, y Santa Margarita.Estas voces le dictaban ordenes en las que debía ser parte de la salvación de su nación, pero debido a su extracción pobre e inculta para la época, al principio ella había comenzado por callar esos llamados. Primero contó todo esto a sus más cercanos y luego ante la insistencia de sus ruegos, un tío suyo la llevo para que contara estas cosas ante el comandante del ejercito de la ciudad vecina a la de donde ella vivía. En todo esto alego que era enviada con un mensaje divino, lo cual el comandante tras oírla no le creyó y la devolvió a su poblado.

    Sin embargo ante la profetización que esta hizo de una derrota que se dio en Francia, y meses después cuando la joven volvió a presentarse el comandante la envió ante una escolta a que se presentara ante el rey.La joven tras una serie de "pruebas", Juana de Arco dio confianza al rey al contar cosas secretas muy importantes al rey, según ella solamente guiada por "esas voces que le decían" que debía contar al rey.En Francia las cosas estaban muy mal en el terreno político y geopolítico, se encontraba con una invasión por parte de los Ingleses, solo faltaba que una Ciudad muy importante cayera en manos de los Ingleses, como ser la ciudad de Orleans.El rey Carlos y su cuerpo de militares, que ya daba por perdida la guerra, en este caso le pidió al rey que le diera el mando de las tropas. Juana es enviada entonces como capitana, Juana manda a hacer una bandera blanca con el nombre de Jesús y de María, y se dirige hacia Orleans. Eran 10 mil hombres al mando de Juana de Arco.

    Por el animo que supo transmitirles la Joven, los soldados lucharon y triunfaron ampliamente sobre los invasores de Francia. Tras liberar Orleans, se dirigieron a otras ciudades y las liberaron también.. Después de sus resonantes victorias, obtuvo Santa Juana que el temeroso rey Carlos VII aceptara ser coronado como jefe de toda la nación. Y así se hizo con impresionante solemnidad en la ciudad de Reims.

    Tras esto sobrevinieron unas inevitables corridas de rumores, intrigas políticas obscuras que querían ensombrecer su figura, llegaban las traiciones, y comenzó el momento de persecución y sufrimiento para ella. Personas que eran parte de la corte del rey, temerosos que su influencia se menguara y, que la figura de Juana se engrandeciera comenzaron a hacerle la guerra política.

    En esta instancia de la guerra por expulsar a los enemigos de territorio francés, era muy importante y estratégico, recuperar París, capital aún en poder de los enemigos. Hacia allí se dirigió Juana y sus soldados triunfantes. A esta altura de los acontecimientos Carlos VII, envuelto en envidias y componendas con los enemigos, le retira las tropas a Juana de su mando, y Juana es herida en la batalla y cae prisionera de los Borgoñeses.Para entonces los franceses la habían dejado de lado, más los ingleses estaban profundamente preocupados de su figura, y les interesaba sumamente mantenerla en prisión.Estos pagaron más de mil monedas de oro a los de Borgoña, estos se la entregaron y la sentenciaron a prisión.Padeció cárcel y humillaciones, tantas que llego a decir: ""Esta cárcel ha sido para mí un martirio tan cruel, como nunca me había imaginado que pudiera serlo". Resistió con mucha hidalguía y fe la cárcel y mantuvo su postura de que " voces que provenían de Dios" le habían indicado la campaña para salvar a su Nación.En esa época se acusaba de brujería a toda aquella mujer "no conveniente" para el sistema o para alguien del sistema. Así decidieron acusar a Juana de Arco de que esas victorias se habían dado porque ella había ejercido poderes provenientes de brujerías contra las fuerzas enemigas. Ésta pidió ser llevada ante el Papa, pero no le hicieron llegar su pedido de intervención al Sumo Pontífice.Su tribunal estuvo claramente compuesto por enemigos políticos y militares y eclesiales de la muchacha. Además su juicio estuvo plagado de irregularidades como no haber tenido defensa justa ante tribunales, algo muy común en la época cuando se trataba de gentes que no pertenencian al Poder.Su final fue terrible, condenada a Pena de Muerte, tras un juicio humillante e injusto, aún para una simple acusación de delito o criminalidad sin pena de muerte como sentencia final, le aplicaron la hoguera y murió como se hacia por aquella época con toda persona acusada de brujería, quemada viva.Se describió así la muerte dolorosa de Juana: " la amarraron a un poste, la ataron, y la quemaron lentamente, murió rezando mientras miraba un crucifijo, y se encomendaba a Jesucristo e invocaba al Arcángel Miguel" .Arcángel al que le guardaba especial devoción y diciendo tres veces el nombre de Jesús entregó su espíritu.Era en este momento de muerte de Juana de Arco, el 29 de Mayo de 1431, y tenia apenas 19 años de edad, que terminaron después de una breve pero apasionada vida de honor y entrega en nombre de su fe a su patria. Varias personas retornaban a sus casas luego de este cruel hecho diciendo " hemos mandado a quemar a una santa ".23 años luego de su muerte, su madre y sus hermanos pidieron reabrir el caso de la muerte de Juana de Arco, y sometieran a revisión todo lo actuado en a que proceso judicial. Y el Papa Callista III, nombre una comisión de Juristas que tras toda la estudiada revisión del caso declararon que este Juicio era a todas luces una clara injusticia.Tras esto, tarde ya, pero el rey de Francia la declaró inocente, y el Papa Benedictino XV la proclamó santa en 1920, casi cinco siglos después. La vida y desarrollo de su actuación militar y política se desarrollo en el contexto de una Francia envuelta en la denominada Guerra de los Cien Años que a continuación damos en breve resumen una mirada

    Guerra de los Cien Años:Desde la llegada al trono de Enrique V (1413-1422), circunstancias interiores y exteriores favorecieron el enfrentamiento bélico con Francia. Brillante militar, el segundo Lancaster quiso hacer realidad el dominio inglés sobre los antiguos territorios Plantagenet y la unión personal de las coronas de Francia e Inglaterra -o tesis de la "Doble Monarquía"-. Este ambicioso ideal coincidió con la necesidad de desviar el potencial militar y las ambiciones de la levantisca nobleza inglesa fuera de las islas. El proyecto lancasteriano estuvo a punto de hacerse realidad, pero acabaría precipitando la derrota final de Inglaterra. En 1415 el monarca inglés Enrique V desembarcó en Normandía al mando de un pequeño y potente ejército. Antes de hacerlo, se había asegurado la alianza de los borgoñones, que se apartaron del conflicto. Después de tomar Harfleur, Enrique V se retiró hacia Calais perseguido por el numeroso ejército francés de los armagnacs. El 25 de octubre de 1415 Enrique V y los franceses se encontraron en Azincourt, donde los arqueros y la caballería desmontada inglesa barrieron a la caballería pesada francesa. Con esta brillante victoria Enrique V reforzó su alianza con Borgoña y atrajo el apoyo diplomático del emperador Segismundo, pero las consecuencias políticas de esta espectacular batalla fueron limitadas. Entre 1417 y 1419 Enrique V reinició las operaciones en Normandía. A diferencia del siglo XIV, la estrategia inglesa no se satisfacía con largas y destructivas cabalgadas en territorio enemigo, sino que exigió la ocupación total del territorio. La conquista completa del ducado -Caen (1417) y Rouen (1419)- no pudo ser evitada por los franceses, apoyados en ocasiones por flotas privadas castellanas. Los ingleses sometieron Normandía a una explotación sistemática. En pleno avance inglés, el duque de Borgoña Juan Sin Miedo se hizo con París aprovechando la demencia de Carlos VI, la juventud del delfín Carlos y las intrigas de la reina Isabel. Después de ocupar Normandía, la amenaza inglesa sobre la misma París llevó a un acercamiento de borgoñones y armagnacs (1419), pero la operación tuvo un final dramático: antes de la entrevista a celebrar en Montereau Juan Sin Miedo fue asesinado por vasallos del delfín Carlos, jefe de los armagnacs, vengándose la muerte de Luis de Orleans a manos de los borgoñones (1407). La situación dio un giro decisivo: Felipe el Bueno (1419-1467), hijo de Juan Sin Miedo, se echó en brazos de Inglaterra. Con la guerra ganada, el apoyo vital de Borgoña y el rey Carlos VI incapacitado, Enrique V estaba en condiciones de materializar la Doble Monarquía. La reina Isabel de Baviera, los Estados del Languedoïl y la Universidad de París apoyaron el proyecto lancasteriano, mientras que el senil Carlos VI aceptó los derechos de Enrique V convencido por Felipe el Bueno. Todo ello se materializó en los acuerdos de Troyes (21-mayo-1420). Inglaterra mantuvo Normandía, Carlos VI sería sucedido por Enrique V, que casó con su heredera Catalina, y el delfín Carlos, responsable del crimen de Montereau, quedó convertido en un proscrito. Lo acordado en Troyes -la ruptura de la legitimidad dinástica- fue aceptado en gran parte de Francia por la evidencia de los hechos consumados (ocupación militar de Normandía, amenaza inglesa sobre París, firme alianza Borgoña-Inglaterra) y la esperanza de una paz que se creía inminente. Sin embargo, las regiones centrales y meridionales del país, ajenas a la presión militar anglo-borgoñona, se negaron a acatar la Doble Monarquía.

    Más que conflictos exteriores fueron las disputas internas -sobre todo en Francia- las que provocaron el comienzo de la segunda fase de la Guerra de los Cien Años. En esta etapa Inglaterra estuvo muy cerca de conseguir su objetivo por méritos propios y por la crítica situación de Francia, sumida en una aguda guerra civil. El fortalecimiento de la monarquía francesa, el peso de Borgoña y las crisis inglesas fueron factores importantes en el desenlace final del conflicto.

  • hace 1 década

    Juana de Arco, nació en la frontera entre Lorena y Champaña, en la aldea Donremy, cerca del Mosa.

    Desde pequeña observó las desvastaciones provocadas por bandas de soldados durante la Guerra de los Cien Años (1337 - 1453).

    Desde pequeña escuchaba frases amargas como:

    "Las desdichas y derrotas que sufre Francia por parte de tropas enemigas",

    "Soportar las imposiciones de un rey ingles",

    "Ver como la propia madre del rey de Francia, está en contra de él, mientras este anda en forma errante y fugitivo en su propia Francia",

    "Pobre rey, pobre Francia".

    Pero entre tantas angustias, también escucha frases alentadoras, llenas de esperanzas como:

    "Cada vez que la estrella de Francia se oscurece, es para brillar con una nueva luz"

    "Los profetas antiguos han dicho: Cuando los hombres lo hayan perdido todo, una mujer los salvará"

    Creía escuchar una voz interna que le decía:

    "Por qué no serás tú aquella que esperamos"

    Empujada por esas voces internas, que según ella eran la de un arcángel y las de Santa Catalina y Santa Margarita, resolvió ponerse en camino para cumplir con esa misión, ya que estaba muy conmovida por lo que acontecía en el reino de Francia.

    En primer lugar convence a su tío, luego a los habitantes de Vaucouleurs, quienes enviaron a Juana de Arco con una escolta, a la Corte de Carlos VII, donde logra persuadir al joven monarca, este le hace entrega de un escuadron de caballeros, con la que hace su entrada en la ciudad de Orleáns, que se hallaba sitiada, logrando romper ese cerco, prosiguiendo con la conquista de otros territorios ocupados, alcanzando una gran victoria el 8 de julio de 1429 en Patay, prosigue su marcha sometiendo a Troyes, Chalons, llegando por fin a reims, que era la segunda mision de Juana, ya que allí debía ser coronado Carlos VII.

    Durante la coronación ella se mantuvo de pie junto al altar, acompañada de los grandes señores, ya que ella reprentaba al pueblo, era sin duda la encarnación del espíritu del pueblo francés.

    Juana de Arca encuentra una terrible oposición dentro de la Corte de Carlos VII, encabezada por La Tremouille, que detesta a Juana, porque esta era apoyada porque su mortal enemigo Richmond esta de parte de Juana.

    Los nobles está renuentes a proseguir atacando y avanzar en rápidas campañas, aprovechando la desorientación del ejército ingles.

    Son los últimos estertores de quienes pretenden conservar sus privilegios, aún a costa del país.

    Existe una ceguera por no aceptar el nuevo orden que surge y que está dada por la latente oposición de los señores feudales y de la Iglesia a los tiempos nuevos que aparecen con los finales de la Edad Media, que es sentimiento nacional y el poder del rey.

    Dado el empujón, el pueblo continuó con la obra. La emoción causada por las victorias de Juana y la piedad y el horror provocado por su proceso y martirio, despertaron en toda Francia el odio contra el invasor inglés.

    Junto al pueblo que lucha para que todo el suelo donde se habla su lengua sea suyo, también están los grandes nobles debatiéndose para que ese orden feudal no caiga por completo, sienten que se les escapan los inmensos dominios que poseyeron e iran a parar a manos del rey.

    BERNARD SHAW pone en boca de sus personajes, las razones por las cuales el señor feudal y la Iglesia persiguen a Juana de Arco.

    Juana quiso continuar con sus campañas, pero fracasó frente a París, su estrella había comenzado a declinar. Cae en manos de soldados de Borgoñon, quienes la venden a los ingleses que la enjuician por brujería y la someten a un cruel y bestial interrogatorio por parte de teólogos, que buscan comprobar algunas herejías de la que era acusada.

    Las repuestas de Juana fueron serenas y precisas, pero es condenada al encierro perpétuo.

    Un día cuando despierta en su prisión, no encuentra sus vestidos, únicamente ropas de hombres y no tiene más remedio que ponérselas, cosa prohibida por sus jueces, por lo que es condenada a morir horrorosamente en la hoguera, en la plaza del Mercado Viejo de Ruán, con este ajusticiamiento los políticos ingleses pretendieron ahogar la entusiasta veneración que el pueblo francés tenía por Juana, no logrando su cometido ya que la compasión humana exáltó la simpatía de toda la nación.

    La salvadora de Francia, se presentó ante los hombres con caracter de santa, el Papa Calixto III anuló en 1450 el juicio fallado en contra de Juana, declarandola inocente.

    Desde su canonización por Benedicto XV, es venerada como santa por la Iglesia Católica.

    La campaña de Juana de Arco solo duró dos años, pero las consecuencias de sus hazañas fueron definitiva. A la decadencia del poder inglés, le sucedió el rápido resurgimiento de Francia.

  • hace 1 década

    Juana de Arco (Domrémy, 6 de enero de 1412 - Ruán, 30 de mayo de 1431),[1] también conocida como la Doncella de Orleans (o, en francés, la Pucelle), fue una heroína y santa francesa. Su festividad es el día de su muerte, como es tradición en la Iglesia Católica, el 30 de mayo.

    Nacida entre 1407 y 1412, ya con 17 años encabezó el ejército real francés. Convenció al rey Carlos VII de que expulsaría a los ingleses de Francia y éste le dio autoridad sobre su ejército en el sitio de Orleans, la batalla de Patay y otros enfrentamientos en 1429 y 1430. Estas campañas revitalizaron la facción de Carlos VII durante la Guerra de los Cien Años y permitieron la coronación del monarca. Como recompensa, el rey eximió al pueblo natal de Juana de Domrémy del impuesto anual a la corona. Esta ley se mantuvo en vigor hasta hace aproximadamente cien años. Posteriormente fue capturada por los borgoñones y entregada a los ingleses. Los clérigos la condenaron por herejía y el duque Juan de Bedford la quemó viva en Ruán. La mayoría de los datos sobre su vida se basaron en las actas de aquel proceso pero, en cierta forma, están desprovistos de crédito pues, según diversos testigos presenciales del juicio, fueron sometidos a multitud de correcciones por orden del obispo Cauchon, así como a la introducción de datos falsos. Entre estos testigos estaba el escribano oficial, designado sólo por Cauchon, quien afirma que en ocasiones había secretarios escondidos detrás de las cortinas de la sala esperando instrucciones para borrar o agregar datos a las actas.

    Veinticinco años después de su condena, el Rey Carlos VII instigó a la Iglesia a la revisión de aquel juicio inquisitorial, dictaminando el Papa Nicolás V la inconveniencia de su reapertura en aquellos momentos, debido a los recientes éxitos militares de Francia sobre Inglaterra y a la posibilidad de que los ingleses lo tomaran, en aquellos delicados momentos, como una afrenta por parte de Roma. No obstante la familia de Juana también reunió las pruebas necesarias para la revisión del juicio y se las envió al Papa, pero éste se negó definitivamente a reabrir el proceso. A la muerte de Nicolás V, el Papa español Calixto III (Alfonso de Borja) fue elegido el 8 de Abril de 1456 y es él quien se dispone a reabrir el proceso. La inocencia de Juana Domrémy fue reconocida ese mismo año en un proceso donde hubo numerosos testimonios y se declararon herejes a los jueces que la habían condenado. Finalmente, ya en el siglo XX, en 1909 fue beatificada y posteriormente declarada santa en 1920 por el Papa Benedicto XV. Ese mismo año fue declarada como la Santa Patrona de Francia.[2]

    Su fama se extendió inmediatamente después de su muerte: fue venerada por la Liga Católica en el siglo XVI y adoptada como símbolo cultural por los círculos patrióticos franceses desde el siglo XIX. Fue igualmente una inspiración para las fuerzas aliadas durante la Primera y la Segunda guerra mundial.

    Popularmente, Juana de Arco es contemplada por muchas personas como una mujer notable: valiente, vigorosa y con una gran fe. Hoy en día es objeto de especial interés en la República de Irlanda, Canadá, Reino Unido y los Estados Unidos. En el método del Escultismo es la Santa Patrona de las guías.

    Fuente(s): wikipedia
  • hace 1 década

    Juana de Arco

    Juana de Arco en la coronación de Carlos VII de Francia, 1854 por J. Auguste Dominique Ingres, (Museo del Louvre)

    Nombre Juana de Arco (Jeanne d'Arc)

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    Nacimiento 1412

    Muerte 30 de mayo de 1431

    Ruán

    Festividad 30 de mayo

    Venerado en Iglesia Catolica

    Simbología

    Patrón captivos; Francia; mártires; oponentes de las autoridades de la Iglesia; gente ridiculizada por su piedad; prisioneros; víctimas de violación; soldados; mujeres voluntarias

    Centro {{{lugar de peregrinación}}}

    Órdenes {{{orden}}}

    Beatificación 18 de abril de 1909, Catedral de Notre Dame, por Su Santidad El Papa Pío X

    Canonización 16 de mayo de 1920, Basílica de San Pedro, por Su Santidad El Papa Benedicto XV

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    Juana de Arco (Domrémy, 6 de enero de 1412 - Ruán, 30 de mayo de 1431),[1] también conocida como la Doncella de Orleans (o, en francés, la Pucelle), fue una heroína y santa francesa. Su festividad es el día de su muerte, como es tradición en la Iglesia Católica, el 30 de mayo.

    Nacida entre 1407 y 1412, ya con 17 años encabezó el ejército real francés. Convenció al rey Carlos VII de que expulsaría a los ingleses de Francia y éste le dio autoridad sobre su ejército en el sitio de Orleans, la batalla de Patay y otros enfrentamientos en 1429 y 1430. Estas campañas revitalizaron la facción de Carlos VII durante la Guerra de los Cien Años y permitieron la coronación del monarca. Como recompensa, el rey eximió al pueblo natal de Juana de Domrémy del impuesto anual a la corona. Esta ley se mantuvo en vigor hasta hace aproximadamente cien años. Posteriormente fue capturada por los borgoñones y entregada a los ingleses. Los clérigos la condenaron por herejía y el duque Juan de Bedford la quemó viva en Ruán. La mayoría de los datos sobre su vida se basaron en las actas de aquel proceso pero, en cierta forma, están desprovistos de crédito pues, según diversos testigos presenciales del juicio, fueron sometidos a multitud de correcciones por orden del obispo Cauchon, así como a la introducción de datos falsos. Entre estos testigos estaba el escribano oficial, designado sólo por Cauchon, quien afirma que en ocasiones había secretarios escondidos detrás de las cortinas de la sala esperando instrucciones para borrar o agregar datos a las actas.

    Veinticinco años después de su condena, el Rey Carlos VII instigó a la Iglesia a la revisión de aquel juicio inquisitorial, dictaminando el Papa Nicolás V la inconveniencia de su reapertura en aquellos momentos, debido a los recientes éxitos militares de Francia sobre Inglaterra y a la posibilidad de que los ingleses lo tomaran, en aquellos delicados momentos, como una afrenta por parte de Roma. No obstante la familia de Juana también reunió las pruebas necesarias para la revisión del juicio y se las envió al Papa, pero éste se negó definitivamente a reabrir el proceso. A la muerte de Nicolás V, el Papa español Calixto III (Alfonso de Borja) fue elegido el 8 de Abril de 1456 y es él quien se dispone a reabrir el proceso. La inocencia de Juana Domrémy fue reconocida ese mismo año en un proceso donde hubo numerosos testimonios y se declararon herejes a los jueces que la habían condenado. Finalmente, ya en el siglo XX, en 1909 fue beatificada y posteriormente declarada santa en 1920 por el Papa Benedicto XV. Ese mismo año fue declarada como la Santa Patrona de Francia.[2]

    Su fama se extendió inmediatamente después de su muerte: fue venerada por la Liga Católica en el siglo XVI y adoptada como símbolo cultural por los círculos patrióticos franceses desde el siglo XIX. Fue igualmente una inspiración para las fuerzas aliadas durante la Primera y la Segunda guerra mundial.

    Popularmente, Juana de Arco es contemplada por muchas personas como una mujer notable: valiente, vigorosa y con una gran fe. Hoy en día es objeto de especial interés en la República de Irlanda, Canadá, Reino Unido y los Estados Unidos. En el método del Escultismo es la Santa Patrona de las guías.

    Fuente(s): Enciclopedia
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