Que es gastritis antral eritematosa?

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  • lala respondida hace 6 años
El término gastritis, literalmente "inflamación de estómago", engloba a un conjunto de entidades que presentan un infiltrado inflamatorio en la mucosa gástrica. Por tanto, su diagnóstico es, sólo y exclusivamente, histológico (fig. 1). Todos los síntomas funcionales referidos al tubo digestivo superior en pacientes sin lesiones orgánicas esofagogastroduodenales, que de forma errónea se denominan a veces "gastritis", deben catalogarse dentro del amplio concepto clínico de dispepsia funcional, aun considerando que en ciertas ocasiones estos síntomas pueden asociarse a la presencia de signos inflamatorios de la mucosa gástrica.

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Fig. 1. A la izquierda, imagen histológica de una gastritis superficial. Las células inflamatorias de la lámina propia están situadas en la mitad superior de la mucosa. Las glándulas están intactas. Comparar con la figura de la derecha: gastritis atrófica donde se aprecia un denso infiltrado de células inflamatorias y pérdida glandular. Tinción con hemotoxilina-eosina.

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Por otra parte, el término gastropatía hace referencia al daño mucoso en el que el infiltrado inflamatorio es mínimo o está ausente y la anormalidad dominante es epitelial (gastropatía reactiva) o vascular (congestiva, isquémica, etc.).

Clasificación de las gastritis

Múltiples y confusas clasificaciones de las gastritis se han venido sucediendo a lo largo de los años, sin que ninguna de ellas haya conseguido el consenso y la aceptación adecuada1-8.

El reconocimiento de que la infección por Helicobacter pylori está implicada en la etiología de la gran mayoría de las gastritis crónicas ha sido el descubrimiento más importante ocurrido en este campo en los últimos años y ha hecho replantearse conceptos ya establecidos. Además, el término erróneo de gastritis aguda hemorrágica, ya que no existen evidencias que relacionen la gastritis histológica con la hemorragia gastrointestinal, ha dado paso a dos grandes grupos de lesiones como son la gastropatía por antiinflamatorios no esteroideos (AINE) y la hemorragia por lesiones agudas de la mucosa gástrica en pacientes críticos, anteriormente denominadas úlceras de estrés.

De una manera práctica podemos definir tres grandes grupos de gastritis/gastropatías: aguda (también conocida antes como erosiva y hemorrágica, por su aspecto endoscópico), crónica (no erosiva) y específica (con características histológicas o endoscópicas distintivas) (tabla 1).



Gastritis/gastropatías agudas

Se caracterizan por la existencia de varias o múltiples erosiones superficiales o de f ocos hemorrágicos en la mucosa del estómago o duodeno. Entendemos por erosión la pérdida localizada y superficial de mucosa que no penetra la muscularis mucosae. Si esto llegara a ocurrir hablaríamos de úlcera aguda. Dado que los vasos de calibre significativo se encuentran en la submucosa o más profundos, las erosiones y hemorragias subepiteliales rara vez se asocian a una importante pérdida de sangre.

El diagnóstico de lesiones agudas de la mucosa se establece por el examen endoscópico (fig. 2). Cuando se efectúan biopsias, no suelen hallarse signos histológicos de inflamación significativa en los márgenes de la erosión o en zonas adyacentes, por lo que no es apropiado utilizar el término de gastritis en esta situación.

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Fig. 2. A: imagen endoscópica de una gastritis erosiva en cuerpo gástrico; se aprecian pliegues eritematosos y congestivos, algunos con erosiones en su cúspide. B: erosiones sobreelevadas en antro gástrico. C: visión endoscópica de una gastritis erosiva (erosión en la parte superior de la imagen) acompañada de hemorragia subepitelial.

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Gastropatía por antiinflamatorios no esteroideos



Véase el trabajo "Toxicidad gastrointestinal por antiinflamatorios no esteroideos".

Hemorragia por lesiones agudas de la mucosa gástrica en pacientes críticos

Existen una serie de situaciones críticas que incrementan el riesgo de desarrollar hemorragia por lesiones agudas de la mucosa gástrica: las quemaduras extensas, las coagulopatías, los politraumatismos (incluida la cirugía mayor), las situaciones de insuficiencia respiratoria grave que requieren ventilación asistida, el shock séptico y el fallo multiorgánico son las más comunes (tabla 2). De entre ellas, las coagulopatías y las necesidades de ventilación mecánica parecen ser, según Cook et al9, las dos circunstancias que más aumentan el riesgo de hemorragia. Aunque en general en estas situaciones se desarrollan lesiones agudas múltiples, en algunos pacientes se pueden apreciar lesiones únicas como es el caso de la úlcera duodenal aguda de los pacientes con quemaduras extensas (úlceras de Curling), o la úlcera de Cushing en los pacientes con traumatismo craneal. Esta última suele ser profunda y se cree que está propiciada por un incremento de la secreción ácida. Las lesiones asociadas a shock séptico son lesiones necrohemorrágicas difusas inducidas, en parte, por la hipotensión y, en parte, por la liberación local en la mucosa de factores citotóxicos.



La incidencia de hemorragia digestiva secundaria a lesiones agudas de la mucosa gástrica en pacientes críticos ha disminuido en las últimas décadas, en buena parte debido al mejor manejo de estas situaciones en Unidades de Cuidados Intensivos, pero también al uso de medicaciones profilácticas. En su gran mayoría, las lesiones agudas de la mucosa gástrica aparecidas en pacientes críticos suelen cicatrizar espontáneamente y la hemorragia que producen suele también autolimitarse en un elevado número de casos, esp ecialmente si la situación crítica del paciente se estabiliza9. Para conseguir acelerar la cicatrización de estas lesiones pueden ser útiles tanto los fármacos que reducen o neutralizan la secreción ácida (antiácidos, antagonistas H2, inhibidores de la bomba de protones), como los que tienen propiedades protectoras sobre la mucosa gastroduodenal (sucralfato).

Más que como tratamiento, donde los agentes farmacológicos son realmente útiles, es en la prevención de estas lesiones en pacientes graves afectos de los trastornos antes mencionados10. Los fármacos que neutralizan o reducen la secreción ácida son efectivos para prevenir estas lesiones. Los antiácidos, administrados cada una o dos horas, suelen ser eficaces para mantener un pH gástrico por encima de 3,5, punto a partir del cual se inactiva la acción de la pepsina10. Los antagonistas H2 y los inhibidores de la bomba de protones ofrecen mayor comodidad en su administración y, además, presentan la ventaja de que, en caso de tener que realizar una endoscopia, no dificultan la visión de la mucosa gástrica como ocurre con los antiácidos. Ambos grupos de fármacos se han demostrado eficaces en la prevención de hemorragia por lesiones agudas de la mucosa gástrica. Se ha sugerido que los antisecretores pueden facilitar la proliferación bacteriana del estómago y ser causa de neumonías nosocomiales en este tipo de pacientes al pasar estos microorganismos a las vías respiratorias por aspiraciones repetidas del contenido gástrico, especialmente en pacientes intubados11. Sin embargo, resultados recientes no corroboran esta hipótesis10,12. El sucralfato, un fármaco sin propiedades antisecretoras pero con capacidad para proteger la mucosa gástrica, también es útil en la prevención de hemorragia por lesiones agudas en pacientes críticos.

La hemorragia digestiva causada por estas lesiones es en general autolimitada, pero en ocasiones puede ser persistente, recidivante o masiva y debe recurrirse a medidas terapéuticas más o menos agresivas. Ello sucede con mayor frecuencia en pacientes que presentan coagulopatía asociada a su proceso de base. Los tratamientos farmacológicos suelen ser poco eficaces en esta situación. No se ha comprobado que los antiácidos, los antagonistas H2 o los fármacos que protegen la mucosa tengan un efecto hemostático claro sobre estas lesiones sangrantes10. Aunque con débiles pruebas de su eficacia, los fármacos que reducen el flujo sanguíneo de la mucosa gástrica (vasopresina, somatostatina, glipresina) son los que presentan el mayor potencial hemostático. Si estos fármacos fracasan, hay que plan tear una estrategia terapéutica más agresiva; para ello, es imprescindible conocer el dato endoscópico de si la hemorragia se localiza en un punto o una zona concreta no muy extensa o, por el contrario, se trata de una hemorragia difusa. En el primer caso, el tratamiento endoscópico, sea con inyección de sustancias esclerosantes, electrocoagulación, sonda de calor o láser, será el tratamiento de elección. Si ha sido necesario el examen angiográfico para delimitar la zona sangrante, puede intentarse a continuación la embolización con gelfoam del vaso arterial que nutre la lesión sangrante o la perfusión intraarterial de vasopresina. En el caso de hemorragia difusa persistente o de fallo del tratamiento endoscópico o angiográfico debe recurrirse al tratamiento quirúrgico, aun a sabiendas de la alta mortalidad de este procedimiento aplicado a pacientes con enfermedad grave y con hipovolemia por una intensa hemorragia.

Otras causas de gastropatía aguda

Como causas menos comunes de lesiones erosivas y hemorrágicas de la mucosa gastroduodenal podemos citar algunas drogas (alcohol, agentes quimioterápicos, cocaína, hierro oral, cloruro potásico, ingesta de cáusticos, herbicidas, etc.), agentes físicos y traumáticos (sonda nasogástrica, técnicas de hemostasia endoscópica, ingestión de cuerpos extraños, radiación, la gastropatía por prolapso tras vómitos repetidos, etc.), el daño vascular (por isquemia, etc.), el reflujo (duodenogástrico y gastroesofágico), infecciosas (gastroenteritis agudas, anisakiasis, etc.) y las idiopátic
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Otras respuestas (1)

  • Jacqueline respondida hace 6 años
    La OMS la define como: "Prominencia anormal de los capilares de la mucosa antral gástrica, que se acompaña de adelgazamiento de la misma mucosa, con presencia de bandas rojas brillantes y atrofia gástrica en el antro del estómago, que se irradia longitudinalmente entre el píloro y este último, recordando la visión por endoscopio a las bandas de la superficie de una sandía, lo cual corresponde a los hallazgos típicos de la ectasia vascular del antro gástrico" .
    pero tranquilo que eso tiene cura es paresida a la gastriti que me diagnosticaron a mi.
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