Si Jesus dijo Tomen y coman esto es mi cuerpo...tomen y beban esta es mi sangre... ?

al hacerlo,...soy uno con Jesus y con toda su Iglesia???

11 respuestas

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  • Anónimo
    hace 1 década
    Respuesta favorita

    ASI ES

  • juan A
    Lv 6
    hace 1 década

    Estas perdido; (El hacerlo no eres uno con Jesús ni con la iglesia),

    Mateo, 26. del 26 al 28, dice así : Y mientras comían

    tomó Jesús el pan,Y LO BENDIJO, y dió a sus discipulos

    , y dijo; TOMAD , COMED; ESTO ES MI CUERPO:

    Y tomando la copa , y habiendo DADO GRACIAS;

    les dio, diciendo ; BEBED DE ELLA TODOS;

    porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por

    muchos es derramada para remisión de pecados.

    "" Te falto lo de las bendiciones del pan y del vino""

    ( Cuando el pastor bendice, el pan y el vino , estos

    se transforman en el cuerpo y sangre de Cristo,)

    ( ANTES NO )

  • Anónimo
    hace 1 década

    *** w04 15/3 págs. 4-7 ¿Cómo se conmemora la Cena del Señor? ***

    ¿Cómo se conmemora la Cena del Señor?

    EL APÓSTOL cristiano Pablo arroja luz sobre la conmemoración de la Cena del Señor al escribir: “Yo recibí del Señor lo que también les transmití, que el Señor Jesús, la noche en que iba a ser entregado, tomó un pan y, después de dar gracias, lo partió y dijo: ‘Esto significa mi cuerpo a favor de ustedes. Sigan haciendo esto en memoria de mí’. Hizo lo mismo respecto a la copa también, después de haber cenado, al decir: ‘Esta copa significa el nuevo pacto en virtud de mi sangre. Sigan haciendo esto, cuantas veces la beban, en memoria de mí’. Porque cuantas veces coman este pan y beban esta copa, siguen proclamando la muerte del Señor, hasta que él llegue” (1 Corintios 11:23-26).

    Pablo dice que Jesús instituyó la Cena del Señor “la noche en que iba a ser entregado” por Judas Iscariote a los guías religiosos judíos, quienes presionaron a los romanos para que fijaran a Cristo en un madero. Tomaron esa comida la noche del jueves 31 de marzo del año 33 E.C. Jesús murió en un madero de tormento la tarde del viernes 1 de abril. Dado que en el calendario judío el día comenzaba al anochecer y se extendía hasta la siguiente puesta de sol, tanto la Cena del Señor como la muerte de Jesucristo tuvieron lugar el mismo día: 14 de Nisán de 33 E.C.

    Quienes participaran del pan y el vino debían “[seguir] haciendo esto” en memoria de Jesús. Según otra versión, Jesús dijo: “Hagan esto en conmemoración mía” (1 Corintios 11:24, Pedro Ortiz). La Cena del Señor también recibe el nombre de Conmemoración de la muerte de Cristo.

    ¿Por qué conmemorar la muerte de Jesús?

    La respuesta tiene que ver con lo que esa muerte implicaba. Jesús murió como el mayor defensor de la soberanía de Jehová. De esa manera probó que Satanás miente al acusar a los seres humanos de servir a Dios solo por motivos egoístas (Job 2:1-5; Proverbios 27:11). Al morir como humano perfecto, Jesús también “[dio] su alma en rescate en cambio por muchos” (Mateo 20:28). Cuando Adán pecó contra Dios, perdió la vida humana perfecta y las perspectivas que esta ofrecía. Pero “tanto amó Dios al mundo [de la humanidad] que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que ejerce fe en él no sea destruido, sino que tenga vida eterna” (Juan 3:16). En efecto, “el salario que el pecado paga es muerte, pero el don que Dios da es vida eterna por Cristo Jesús nuestro Señor” (Romanos 6:23).

    Por eso, la muerte de Jesucristo está vinculada a las dos mayores expresiones de amor: el gran amor que mostró Jehová por la humanidad al dar a su Hijo, y el amor abnegado que Jesús demostró por la humanidad al estar dispuesto a entregar su vida humana perfecta. La Conmemoración de la muerte de Jesús magnifica estas dos expresiones de amor. Ya que somos objeto de dicho amor, ¿no deberíamos demostrar gratitud a cambio? Una manera de hacerlo es asistiendo a la conmemoración de la Cena del Señor.

    El significado del pan y el vino

    Jesús utilizó un pan y una copa de vino como emblemas, o símbolos, cuando instituyó la Cena del Señor. Tomó un pan, y “después de dar gracias, lo partió y dijo: ‘[Este pan] significa mi cuerpo a favor de ustedes’” (1 Corintios 11:24). Tenía que partir el pan para que se distribuyera y se comiera porque, como estaba hecho de harina y agua y no tenía levadura, era quebradizo. En las Escrituras, la levadura simboliza el pecado (Mateo 16:11, 12; 1 Corintios 5:6, 7). Jesús no había cometido ningún pecado. Por eso, su cuerpo humano perfecto fue un sacrificio redentor adecuado para la humanidad (1 Juan 2:1, 2). ¡Qué apropiado, pues, que el pan que se utilizó para representar el cuerpo sin pecado de Cristo fuera sin levadura!

    Jesús también dio gracias por la copa de vino tinto no adulterado y dijo: “Esta copa significa el nuevo pacto en virtud de mi sangre” (1 Corintios 11:25). El vino tinto de la copa representa la sangre de Jesús. Tal como la sangre de toros y machos cabríos sacrificados dio validez al pacto de la Ley que Dios celebró con la nación de Israel en el año 1513 a.E.C., la sangre que derramó Jesús al morir dio validez al nuevo pacto.

    ¿Quiénes deben participar de los emblemas?

    Para saber quiénes tienen el derecho de participar de los emblemas de la Conmemoración, tenemos que comprender en qué consiste el nuevo pacto y quiénes están en él. La Biblia dice: “¡Mira! Vienen días —es la expresión de Jehová—, y ciertamente celebraré con la casa de Israel y con la casa de Judá un nuevo pacto [...]. Ciertamente pondré mi ley dentro de ellos, y en su corazón la escribiré. Y ciertamente llegaré a ser su Dios, y ellos mismos llegarán a ser mi pueblo. [...] Porque perdonaré su error, y no me acordaré más de su pecado” (Jeremías 31:31-34).

    El nuevo pacto hace posible que se entable una relación especial con Jehová Dios. Mediante dicho pacto, cierto grupo de personas se convierte en Su pueblo y Él se convierte en su Dios. La ley de Jehová está escrita dentro de ellas, en su corazón, e incluso personas que no son israelitas circuncisos pueden entrar en una relación de pacto con Dios (Romanos 2:29). Tal como registró el escritor bíblico Lucas, el propósito divino es “dirigi[r] su atención a las naciones para sacar de entre ellas un pueblo para su nombre” (Hechos 15:14). Según 1 Pedro 2:10, estos “en un tiempo [...] no eran pueblo, pero ahora son pueblo de Dios”. Las Escrituras los llaman “el Israel de Dios”, es decir, el Israel espiritual (Gálatas 6:16; 2 Corintios 1:21). El nuevo pacto, por lo tanto, es un pacto entre Jehová Dios y el Israel espiritual.

    La última noche que Jesús pasó con sus discípulos hizo un pacto diferente con ellos. “Hago un pacto con ustedes —les dijo—, así como mi Padre ha hecho un pacto conmigo, para un reino.” (Lucas 22:29.) Se trata del pacto del Reino. El número de seres humanos imperfectos que son introducidos en dicho pacto asciende a 144.000. Tras ser resucitados a la vida celestial, gobernarán con Cristo en calidad de reyes y sacerdotes (Revelación [Apocalipsis] 5:9, 10; 14:1-4). Así que, quienes están en el nuevo pacto con Jehová Dios se hallan también en el pacto del Reino con Jesucristo. Ellos son los únicos que tienen el derecho de participar de los emblemas de la Cena del Señor.

    ¿Cómo saben los que toman de los emblemas de la Conmemoración que están en una relación singular con Dios y que son coherederos con Cristo? Pablo explica: “El espíritu [santo] mismo da testimonio con nuestro espíritu [nuestra disposición mental] de que somos hijos de Dios. Pues, si somos hijos, también somos herederos: herederos por cierto de Dios, pero coherederos con Cristo, con tal que suframos juntamente para que también seamos glorificados juntamente” (Romanos 8:16, 17).

    Dios unge a los coherederos de Cristo mediante su espíritu santo, o fuerza activa, lo cual les da la seguridad de que son herederos del Reino y crea en ellos una esperanza celestial. Los cristianos ungidos entienden que todo lo que las Escrituras dicen sobre la vida en los cielos se dirige a ellos. Además, están dispuestos a sacrificar todos sus vínculos con la Tierra, inclusive la vida terrenal y todas las relaciones humanas. Aunque saben que la vida en el Paraíso terrestre sería maravillosa, no abrigan esta esperanza (Lucas 23:43). Gracias a la actuación del espíritu de Dios en ellos, y no debido a ideas religiosas falsas, tienen una esperanza celestial inalterable y por eso participan con todo derecho de los emblemas de la Conmemoración.

    Supongamos que cierta persona no está totalmente segura de que forma parte del nuevo pacto y del pacto del Reino. Digamos que tampoco tiene el testimonio del espíritu de Dios de que es coheredero con Cristo. En tal caso sería incorrecto que participara de los emblemas de la Conmemoración. En realidad, a Dios no le agradaría el que alguien que no hubiera recibido la llamada para ser rey y sacerdote en los cielos simulara intencionalmente haberla recibido (Romanos 9:16; Revelación 22:5).

    ¿Con qué frecuencia debe observarse?

    ¿Debe conmemorarse la muerte de Jesús todas las semanas o todos los días? Pues bien, Cristo instituyó la Cena del Señor y fue ejecutado injustamente en el día de la Pascua, que se celebraba solo una vez al año, el 14 de Nisán, en conmemoración de la liberación de Israel del cautiverio egipcio (Éxodo 12:6, 14; Levítico 23:5). De modo que la muerte de “Cristo nuestra pascua” debe conmemorarse solo una vez al año, no semanal ni diariamente (1 Corintios 5:7). Cuando los cristianos observan la Cena del Señor, siguen el mismo procedimiento que fijó Jesús al instituirla.

    ¿Qué significan, entonces, las siguientes palabras de Pablo: “Cuantas veces coman este pan y beban esta copa, siguen proclamando la muerte del Señor, hasta que él llegue”? (1 Corintios 11:26.) En este texto, Pablo empleó un vocablo que significa “cada vez que” o “siempre que”. Por lo tanto, estaba diciendo que cada vez que los cristianos ungidos participaran de los emblemas, proclamarían su fe en el sacrificio redentor de Jesús.

    Los cristianos ungidos recordarían la muerte de Cristo “hasta que él lleg[ara]”. Esta conmemoración se llevaría a cabo hasta que Jesús llegara para recibir a sus seguidores ungidos en el cielo mediante una resurrección a la vida espiritual durante su “presencia” (1 Tesalonicenses 4:14-17). Lo anterior armoniza con las siguientes palabras de Cristo a los once apóstoles leales: “Si prosigo mi camino y les preparo un lugar, vengo otra vez y los recibiré en casa a mí mismo, para que donde yo estoy también estén ustedes” (Juan 14:3).

    ¿Qué significa para usted?

    ¿Es necesario que participemo

  • hace 1 década

    SI LO TENES QUE HACER

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  • Anónimo
    hace 1 década

    Bastante interesante!

    Sería bueno aclarar primero que este pan y esta copa no son la pascua. La pascua de Jehová era una fiesta solemne anual. Vemos en los Evangelios implícitamente que Jesús la celebró cada año sin falta (pues guardó la Ley). Pero el último año de su ministerio terrenal, antes de ser entregado tomó pan y luego la copa (dice Pablo a los Corintios con gran énfasis) hablando ahora del Nuevo Pacto en la sangre del Señor. Era algo diferente y "nuevo" para los discipulos.

    Cuando el Señor se reunió con sus discípulos aquella ÚLTIUMA Pascua, dijo por PRIMERA VEZ lo que tú has mencionado al principio. Pues instituyó la Cena del Señor. En el nuevo Testamento (Hechos de los Apóstoles) comprendemos que los que se reunían para el partimiento del pan y tomar de la copa era la Iglesia del Señor, es decir, el cuerpo místico del Señor.

    De forma que hasta el día de hoy, la Iglesia del Señor lo sigue haciendo.

    Quien come el pan y bebe de la copa: es porque ya ha confesado el Nombre de Jesús y es uno solo con Cristo: Forma parte del cuerpo de Cristo. Si lo hace pero no ha creido en su nombre (Juan 3:16), aunque lo coma y la beba no forma parte del cuerpo del Señor.

    En resumen, y esperando contestar tu pregunta. Solo pueden participar del pan y de la copa los creyentes ya salvados por la sangre de Jesús, los que forman parte del cuerpo (Iglesia) del Señor.

    Si no han sido lavados en la sangre del Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, aunque coman del pan y beban de la copa, ni son uno con Jesús ni con toda su Iglesia.

    Lo que te hace uno con Jesús no es el comer el pan y beber de la copa. Lo que te hace ser uno con (y en) Cristo, y formar parte de la Iglesia Universal es ser salvo por la sangre de Jesús.

    El partimiento del pan y el beber de la copa es un memorial (atención, no una ceremonia) de su muerte y resurreción... Hasta que Él venga por su cuerpo.

    Bendiciones y te vaya bien.

    Saludos!

    Fuente(s): Opinión basada en las Sagradas Escrituras.
  • Anónimo
    hace 1 década

    Si hubieras estado ahi, si, pero con los que estaban ahi, y con los que practicaron eso mas tade de entre los que estaban ahi, y bueno la cadena de gente que en secreto practicó eso hasta estos tiempos en que apenas se revela lo secreto, el evangelio del Dios Vivo

    Fuente(s): Éste es el evangelio revelado en los tiempos del fin, prometido por la profecia de Jesus y la del Apocalipsis, no digo que debas creer o dudar, sino comprende lo que ahi esta descrito http://www.anael.org/ http://www.gnosticos.net/gnosisweb/downloads/libro... http://www.gnosishoy.com/index.html Y ésta es una respuesta que siempre doy y que nunca esta de sobra http://es.answers.yahoo.com/question/index;_ylt=Ap... Lee en Isaias 52 del 13 al 15, y continua con el 53 completico, ahi muestran el sacrificio qe hace el Cristo íntimo de cada uno de nosotros, para que lo hallemos y seamos unos en Cristo
  • hace 1 década

    Si comulgas estas en el Cuerpo Mistico de Jesus (la Iglesia), al ser bautizado ya eres parte, pero al comer su cuerpo y beber su sangre tienes parte en la Vida Eterna

  • Anónimo
    hace 1 década

    Entra en un diccionario y escribre "Metáfora" entonces lo entenderás

  • hace 1 década

    donde estaba el cuerpo de jesus cuando decia esto? evidentemente es un simbolo de la pascua ( este pan representa mi cuerpo y este vino mi sangre)seria la correcta interpretacion

  • hace 1 década

    Pues mas bien, esas palabras hacen que seas puro, sin pecado, la ostia es la representación material del cuerpo de Cristo, y te purificaras

  • Anónimo
    hace 1 década

    Sólo si comes pan y bebes vino, sino no.

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