Yo, pecador y presbítero, pido perdón?

Así se lee en el epílogo del libro "Iglesia Católica y Homosexualidad" del sacerdote Raúl Lugo, de Yucatán, México.

¿Qué opinan?

'Yo, pecador y presbítero, pido perdón'

En el capítulo final de su libro Iglesia católica y homosexualidad y antes de los anexos del mismo, el padre Raúl H. Lugo Rodríguez escribió este "Mea culpa ante nuestros hermanos y hermanas homosexuales".

Yo, pecador y presbítero, pido perdón a mis hermanos y hermanas homosexuales, en nombre mío, en el nombre de otros muchos presbíteros y en el nombre de la Iglesia Católica de la que formo parte desde mi bautismo. Pido perdón porque no he sabido apreciar el don del cuerpo y de la sexualidad, porque he puesto reparos al placer y lo he considerado algo bajo, sucio y despreciable, porque he preferido seguir a Agustín de Hipona en lugar de fijar mis ojos en Jesús de Nazaret.

Pido perdón porque me he asociado a quienes discriminan a las personas homosexuales, he escuchado en silencio y hasta he contado algunos chistes que los degradan. He tolerado que se hable de ellos con desprecio y se les catalogue con epítetos humillantes. He sentido temor de ser visto en público acompañado de alguna persona abiertamente homosexual.

Pido perdón porque no he abierto espacios para las personas homosexuales en el seno de las parroquias en las que he servido, porque me he callado ante seminaristas gays que han sido expulsados del seminario por esa única razón, porque me he guardado en privado mis opiniones acerca de la cerrazón de la Iglesia respecto a los homosexuales en lugar de abrir un debate público que tanta falta hace en la comunidad cristiana. Pido perdón porque no he sabido valorar y apreciar la entrega de tantos catequistas, ministros y servidores homosexuales que hay en nuestras iglesias, porque he bajado la voz hasta hacer un murmullo de corrillo en las reuniones de presbíteros, cuando habría debido elevarla para hablar de los homosexuales en la Iglesia.

Pido perdón porque en el sacramento de la confesión no supe decir una palabra que alentara los corazones de mis hermanas y hermanos homosexuales, blandí sobre ellos el látigo del castigo en vez de abrirles los brazos y animarlos a ser fieles a Dios en la orientación sexual que han recibido, porque me negué a bendecir las casas de quienes se habían atrevido a desafiar a la sociedad viviendo juntos, porque no quise bendecir unos anillos que iban a simbolizar su unión fiel y permanente.

Pido perdón porque he mirado con desconfianza a las personas homosexuales y he creído que la única motivación de sus acciones era la búsqueda de sexo, porque he permitido que con ligereza se hiciera una identificación entre perversión y homosexualidad, pederastia y homosexualidad, desenfreno y homosexualidad, sida y homosexualidad.

Pido perdón porque he compadecido a muchos padres de familia con hijos e hijas homosexuales, en lugar de ayudarlos a descubrir que era ésa una riqueza que Dios le regalaba al hogar para permitirle ser casa de amor, de tolerancia y de respeto a las diversidades. Pido perdón porque les recomendé que llevaran a sus hijos a terapias sicológicas para que se hicieran "hombres" o "mujeres" de verdad.

Pido perdón porque he pasado de largo frente al sufrimiento de tantos presbíteros homosexuales que he conocido a lo largo de mi vida, porque no he sabido valorar sus esfuerzos por llevar sobre los hombros la carga del celibato, porque los juzgué duramente cuando supe que mantenían relaciones íntimas con otras personas, porque no me acerqué a ellos solidariamente cuando tuvieron que padecer sanciones y censuras a causa de su orientación sexual.

Pido perdón porque me he apoyado en la posición discriminatoria que la Iglesia mantiene como posición oficial en lugar de contribuir a su desmantelamiento solamente para no arriesgar mi prestigio y mi fama.

Hoy pido perdón a Dios por no haber aprendido la vieja lección que desde la cruz nos dio su Hijo amado, la lección del amor sin excepciones y sin condicionamientos. Y pido perdón a mis hermanos y hermanas homosexuales porque pude haber hecho mucho más para pugnar por su plena participación en la vida de la Iglesia, pude haber derribado más barreras, pude haber sido más audaz.

Yo, pecador y presbítero, pido perdón.

Actualizar:

Kamila: sí hago una pregunta. Se encuentra entre comillas y al parecer tu opinión es coincidente con la del sacerdote. Bien por ti!

Actualizar 2:

Ooops! Puse la pregunta al principio, entre signos de interrogación (no entre comillas). Peeerdón.

Actualizar 3:

Tonioro, tres precisiones:

1.- No soy tu amigo. Tengo muchos amigos, pero no estás en la lista.

2.- El autor es un sacerdote católico y no eres tú quien lo califica, sino su obispo.

3.- No necesito tus bendiciones.

6 respuestas

Calificación
  • hace 1 década
    Respuesta favorita

    Es la primera vez que me encuentro con un sacerdote realmente inteligente ojala hubiera muchos como el que entienden perfectamente lo que significa religion=amor sin distinciones. Lo que no parece que haga Fran en este foro mas bien en su teologia los violadores son angeles de su dios (!!!)

  • hace 1 década

    No es el único que debe pedir perdón.

    En este foro muchos ateos y creyentes deberíamos hacer lo mismo, así como en todas las oficinas, escuelas, institutos, círculos de amigos, fiestas, etc.

  • hace 1 década

    Bien por ti, me alegra,

    pero no estás haciendo ninguna pregunta

    y creo que esto no va acá.

    Igualmente en la biblia está que los hombres

    no deberían acostarse con otros hombres,

    y que si no se arrepienten van al infierno.

    ¿Es por que los homosexuales son errores de Dios?

    ¿No que el crea obras perfectas?

    ¿Tendrían que pagar los homosexuales con la condena eterna por que su 'creador' cometió errores?

    Ese ha de ser un Dios perverso.

    Entonces yo como bisexual soy hija del diablo...?

    Fuente(s): 100%YaoiFan
  • hace 1 década

    El que se rie (Fran) es un buen ejemplo de lo **** que son algunos credulos y se dice re-li-gio-so

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  • hace 1 década

    amigo interezante tu nota

    pero no olvides que esta nota no es de un sacerdote catolico

    pues dentro de el seno de la iglesia nos reconocemos pecadores pero nunca se podra aceptar el pecado como tal

    Jesus nos invita a amar el pecador pero detestar el pecado en todo momento,por yal circunstancia ningun sacerdote catolico podria avalar las declaraciones de este seudo sacerdote

    Dios te bendiga

  • hace 1 década

    En ese libro esta su opinión personal, de lo rescatable esta el llamado a la tolerancia y a crear espacios para los homosexuales en las parroquias. Donde no estoy de acuerdo es en la aceptación amplia que hace hacia la homosexualidad

    Los homosexuales pueden ser aceptados siempre que no practiquen la hosexualidad, porque esta constituye un pecado

    Tratar de "curarlos" puede ser un error pero no es algo imposible. No conozco ningún homosexual de manera cercana y muchas cosas me las trato de imaginar como posibles.

    Saludos

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