A un amigo mío le encanta comer frijoles pero le hacen mal a su estómago, ¿cómo lo puedo ayudar?

Pobre de mi amigo Zoé! Adora los frijoles en bola, pero le provocan una pedorrera increíble creándole. Un día, Zoé_Jesus conoció a una chica de la que se enamoró locamente. Cuando estaban por casarse Zoé pensó: "ella nunca se va a casar conmigo si continúo así". Entonces, hizo el sacrificio supremo de no... mostrar más Pobre de mi amigo Zoé! Adora los frijoles en bola, pero le provocan una pedorrera increíble creándole. Un día, Zoé_Jesus conoció a una chica de la que se enamoró locamente. Cuando estaban por casarse Zoé pensó: "ella nunca se va a casar conmigo si continúo así".
Entonces, hizo el sacrificio supremo de no comer frijoles cocidos nunca más.
Poco tiempo después, se casaron. Algunos meses más tarde, camino de regreso a la casa, a Zoé se le descompuso el auto, llamó por teléfono a su esposa y le dijo que llegaría tarde porque tenía que volver a pie. En el camino de regreso pasó por un pequeño restaurante y el aroma de los maravillosos frijoles cocidos lo cautivó trayéndole gratos recuerdos.
Como tenía que andar a pie algunos kilómetros hasta su casa, pensó que cualquier efecto negativo tendría que pasar antes de llegar allá.
Entonces, decidió entrar y pidió tres platos grandes de frijoles (después de todo, Zoé no sabía cuando iría a comer frijoles cocidos nuevamente).
Durante todo el camino de regreso, se alivió de los efectos nefastos de la comida y se pedorreó placidamente. Cuando llegara a casa, seguramente se sentiría mejor. Su esposa lo encontró en la puerta y parecía bastante emocionada. Ella dijo:
- Querido, te tengo una gran sorpresa para la cena de esta noche!
Y le colocó una venda en los ojos y lo acompañó hasta la mesa haciéndolo sentar y prometerle que no iba a espiar. En este punto, Zoé sintió que había un nuevo "accidente" en camino. Cuando la esposa estaba lista para quitarle la venda de los ojos, sonó el teléfono. Ella le hizo prometer que no iba a espiar hasta que volviera y salió para atender el teléfono. En cuanto ella salió, Zoé aprovechó la oportunidad.
Volcó todo el peso de su cuerpo sobre una pierna y soltó uno. No fue muy fuerte, pero era digno de usarse en la cámara de gases. Teniendo grandes dificultades para respirar, agarró la servilleta y comenzó a abanicar el aire alrededor de él.
Estaba comenzando a sentirse mejor cuando otro empezó a surgir. Levantó la pierna y PRRRRR! Sonó como un motor diesel arrancando y este olió aun peor. Esperando que el olor se disipara, Zoé comenzó a sacudir los brazos. Las cosas comenzaban a volver a la normalidad, cuando le vinieron ganas otra vez. Este fue merecedor de una medalla al concurso El Fundill0 de Oro! Las ventanas vibraban, la vajilla en la mesa se sacudía y un minuto después una rosa que estaba sobre la mesa murió. Mientras tanto, Zoé permanecía con un oído atento a la conversación telefónica de su mujer, manteniendo su promesa de no quitarse la venda de los ojos, Zoé continuó con su "ejercicio" por unos diez minutos más, tirándose ped0s y abanicando con los brazos y la servilleta. Cuando oyó a su mujer despidiéndose en el teléfono (indicando el final de su soledad y libertad), se colocó suavemente la servilleta sobre las piernas y cruzó su mano sobre ella.
Zoé tenía el rostro de la inocencia de un ángel, cuando entró su esposa.
Pidiendo disculpas por haberse demorado tanto, ella preguntó si él había espiado la mesa de la cena. Y luego de tener absoluta certeza de que Zoé no había visto nada, le sacó la venda y gritó: "SORPRESA!".
Para shock, horror y desesperación de Zoé, había doce invitados sentados a la mesa a su alrededor para su fiesta de aniversario...

Plop!

XD
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