¿ejemplos de identidad cultural salvadoreña?

Seguir
  • Seguir de forma pública
  • Seguir de forma anónima
  • Dejar de seguir
Mejor respuesta
La cultura obtuvo su rango constitucional en El Salvador en el año de 1939, y desde entonces se han venido redactando diferentes constituciones y siempre se ha incluido el derecho a la “cultura”. En la Constitución salvadoreña vigente el aspecto cultural se toca en varios artículos: 1, 6, 32, 53, 62, 64, vigente desde 1983.

Articulo 1, habla de OBLIGACIÓN del estado para asegurar a la persona el goce a la cultura, el bienestar económico y la justicia social.

En el Art. 53 se dice que la cultura que es inherente a la persona humana; en consecuencia, es obligación y FINALIDAD PRIMORDIAL DEL ESTADO su conservación, fomento y difusión.

El idioma oficial de El Salvador es el castellano… las lenguas autóctonas que se hablan en el territorio nacional forman parte del patrimonio cultural y serán objeto de preservación, difusión y respeto.

La riqueza artística, histórica y arqueológica del país forma parte del tesoro cultural salvadoreño, el cual queda bajo la salvaguarda del Estado.

Los Símbolos Patrios son: el Pabellón o Bandera Nacional, el Escudo de Armas y el Himno Nacional.

Uno de los más grandes problemas que tiene El Salvador es no profundizar para hacer propios estos conceptos que rigen la vida constitucional y legal de todos los países. Dejamos que otros lo entiendan y lo apliquen arbitrariamente sin mayor preocupación social. Preocupación de todos.

Veamos algunos problemas de vacíos en El Salvador:

-El problema Indígena. Pese a que nuestra nacionalidad tiene su origen en una cultura indígena, no existe una definición sobre ese carácter indígena. El artículo 63 de la Constitución Política habla del lenguaje indígena, de rescatarlo y preservarlo, pero no menciona a las personas que conforman las etnias. O sea que tratamos el indigenismo como la piedra de pirámide, o un tiesto de cerámica, y nos olvidamos de las personas que hablan ese idioma y que si no lo hablan es porque se creó un miedo para manifestar su cultura. Una paradoja que los hablantes no existan pero sí su habla.

El Censo de Población 2007 ha vuelto más invisible a la población indígena de El Salvador: las cifras oficiales establecen que la mayor parte de la población es mestiza (86%) y blanca (13%), y apenas el 1% restante se distribuye entre indígenas, negros y otros grupos. Estos resultados refuerzan una de las ideas más arraigadas y más equivocadas: que en El Salvador no hay indígenas.

Pero el indígena existe con sus rasgos culturales, oculto pero vivo, en su religión, costumbres, comidas, vestimenta, son de carne y hueso pero aparecen solo como objeto de, patrimonio cultural. Debo decir que en estos momentos hay grupos sociales que han pedido una reforma constitucional sobre esta falla. No cabe duda que hay un prejuicio político interesado en ocultarlos. Los hechos históricos de 1932, crearon un estigma contra la cultura indígena, sospechosos de violencia y rebeldía, sometidos a punta de balas y de miedo que sigue perdurando por más de 60 años, por lo cual hay un prejuicio ideológico atenta contra su presencia.

Pero nuestra cultura desde nuestros abuelos y bisabuelos lleva un sello innegable de cultura indígena. En el marco de esos prejuicios cito un edicto que avergüenza nuestra historia, dictado en tiempo de la dictadura del General Maximiliano H. Martínez, cuando afirma que “se prohibe la entrada a El Salvadora a árabes (comúnmente llamados turcos), a negros y chinos, por tratarse de razas perniciosas”.

Y aunque no está escrito en edictos, marginamos a los hermanos lejanos, cada vez más lejanos aunque se les haya cambiado el calificativo prevalece el prejuicio de mantenerlos distantes. Existe un vacío respecto a incorporar a la emigración salvadoreña como expresión más universal de identidad. Como todos sabemos, por ellos y sus remesas contamos con regulares índices económicos. El dinero que ingresa al país regresa a su origen, excepto por algunas pequeñas inversiones en vivienda, lo demás es para sobrevivencia de familias pobres y para el consumo. Y el intercambio urbano comercial de gran envergadura proviene de esa conducta de consumo sobre objetos que no producimos, de manera que las remesas se devuelven como gastos de importación de los países desarrollados.

Todas estas marginalidades no son nuevas, es un mal originario, como ya dijimos sobre el Acata de Independencia Centroamericanas. Cito textual:

http://manlioargueta.com/?p=130

Source:

Mitologa.
  • Calificar
  • Comentario
Sign In 

para añadir tu respuesta

No hay más respuestas

¿Quién sigue esta pregunta?

    %
    MEJORES RESPUESTAS
    Miembro desde el:
    Puntos: Puntos: Nivel
    Número total de respuestas:
    Puntos de esta semana:
    Seguir
     
    Dejar de seguir
     
    Bloquear
     
    Desbloquear