Lirio blanco realizada en Arte y humanidadesPoesía · hace 1 década

¿Te dejo abiertas las puertas erótico?

Y entras de improviso en este cuarto

sin cubrirte tus miserias, como loco

como un niño sin zapatos y sin abrigo

con el hambre saliendo por tus ojos

con tus manos de ladrón empedernido

no quieres conversar

te molesta mi refajo

quieres que ahora mismo te acaricie

que te de besos grandes en la boca

sentir en tu piel correr mis labios

me lo pides y no tengo manera de negarme

y mi sangre comienza a violentarse

el deseo me cubre con su manto

Tómame toda, escudriña cada accidente

así descubrirás donde brotan los volcanes

tiéndeme en la cama como quieras

que se eleven las alamedas

te llevare a transitar por las calles escondidas

húmedas de musgos apresados

Corre tu sangre y salen mis palabras

como cantos en las procesiones

a Dios le pido clemencias y no me oye

ya se que estoy perdida entre tus ansias

que junto a las mías levantan llamaradas

Ya me puedes azotar

cabalgarme mas por la llanura

que yo cabalgare hasta la luna

y del sol te regalare los rayos

lluvia de claveles amarillos

llenando tu elegante traje de natura

se inunda el paisaje con las olas

todas las aves bajan y descansan

en este paraje oculto que tenemos

en nuestros sueños sin acabarse

9 respuestas

Calificación
  • hace 1 década
    Mejor respuesta

    En un rincón de un patio fresco y ameno,

    que alegran y perfuman aves y flores,

    una mujer morena, que tiene amores,

    duerme, puestas las manos sobre su seno.

    Sueña, y al grato hechizo de cuanto mira

    a través de la bruma de lo soñado,

    se dilata su seno blanco y rosado,

    y su boca de grana se abre y suspira.

    Luz del alma ilumina su rostro hermoso:

    se encienden sus mejillas, tiembla y sonríe,

    y más con lo que sueña su amor se engríe,

    y es cada vez su aliento más anheloso...

    Murmura luego su nombre: nadie contesta...

    Abre sus ojos negros con mudo espanto,

    y al ver de sus quimeras roto el espanto

    volviendo al sueño dice: ¡Bendita siesta!

    Besos

  • hace 1 década

    Era un cautivo beso enamorado

    de una mano de nieve que tenía

    la apariencia de un lirio desmayado

    y el palpitar de una ave en agonía.

    Y sucedió que un día,

    aquella mano suave

    de palidez de cirio,

    de languidez de lirio,

    de palpitar de ave,

    se acercó tanto a la prisión del beso,

    que ya no pudo más el pobre preso

    y se escapó; mas, con voluble giro,

    huyó la mano hasta el confín lejano,

    y el beso, que volaba tras la mano,

    rompiendo el aire, se volvió suspiro.

  • Anónimo
    hace 1 década

    Así sera si tu lo dices,.

  • Jaz
    Lv 7
    hace 1 década

    Cuanto amor desbordante y tanta sensualidad, pero tambien observo un gran erotismo......sin limites....dejando entrever la cabalgura a galope...pero sin frenos!!! Formidable!!!

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  • hace 1 década

    muy lindo.lirio.

    me gusto.

    abrazos

  • hace 1 década

    uuufffffffff. Déjame respirar....

  • hace 1 década

    Bonito, muy bonito.

    Magnánimo o grandioso

    auge extasiado

    después que reposas.

    por que hice feliz

    al mundo y cure

    tu izquierda ala rota.

    Deceaba tu placidez

    volver a mi.

    tan solo deceaba

    mirarte completa

    en mis instintos de cuerpo salvaje

    del subsistir de tu derrota.

  • Anónimo
    hace 1 década

    Lirio Blanco:

    Tu poesía de principio a fin; contiene una gran dosis de amor y sensualidad; que muy bien haz sabido hilvanar que de manera sublime nos proyectas las imágenes de intimidad de una forma, sin igual.

    Enhorabuena; por tu creatividad e inspiración.

    Saludos!.

    Fuente(s): Opinion!.
  • Anónimo
    hace 1 década

    Eran dos grandes amigos. Trabajaban en un pueblo y decidieron ir a pasar unos días a la ciudad. Comenzaron a caminar y en una gran calle vieron un burdel que estaba frente a frente con un santuario. Uno de los amigos decidió pasar unas horas en el burdel, bebiendo y disfrutando de las bellas prostitutas, en tanto que el otro optó por pasar ese tiempo en el santuario, escuchando a un maestro que hablaba sobre la conquista interior.

    Pasaron unos minutos, y entonces el amigo que estaba en el burdel comenzó a lamentar no estar escuchando al maestro en el santuario, en tanto que el otro amigo, por el contrario, en lugar de estar atento a las enseñanzas que estaba oyendo, estaba ensoñando con el burdel y reprochándose a sí mismo lo necio que había sido por no elegir la diversión. De este modo, el hombre que estaba en el burdel obtuvo los mismos méritos que si hubiera estado en el santuario, y el que estaba en el santuario acumuló tantos deméritos como si hubiera estado en el burdel.

    Precediendo a los actos, está la actitud interior.

    En la actitud interior comienza la cuenta de méritos y deméritos.

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