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Lilas P realizada en Arte y humanidadesPoesía · hace 1 década

Joaquín vuelve a casa?

Joaquín bajó por las escaleras, saltando de dos en dos los escalones.

Esperaba no cruzarse con nadie. Abrió la puerta del auto mientras los vidrios se pintaban de rosa con el último sol de ese día , el que todavía otorgaba una tenue claridad.

Querer- se dijo- qué sé yo qué quiero. Me salvó el gong. No hubiese podido decir tres cosas que deseara. Nunca sé qué quiero. A Laura le pregunto donde quiere ir el fin de semana porque a mí no se me ocurre nada. Yo sé qué tengo que hacer, no qué quiero hacer. Ni creo que se note demasiado. Siempre estoy haciendo cosas. Son las circunstancias las que me llevan, no yo.

Tiró el saco del traje en el asiento de atrás y abrió la guantera, de la que sacó un papel, doblado por la mitad, que había encontrado en el piso del auto y comenzó a leer:

PARA LOGRAR ARMONÍA HAY QUE QUERERSE

" No se celebraba .No se premiaba con lo mejor. La gente le decía que su casa era cálida, pero ella veía, particularmente en el dormitorio, que se notaba esa cuota de falta de amor por sí misma.

Cuando volvía de lo de Emma llegaba con fuerzas para motorizar cambios, suavizar su impronta de carencia y severidad. El proceso se le instalaba por ósmosis, en un intento de emulación que le duraba un tiempo. Pero finalmente, la falta de proyecto y de auténtica valoración por los objetos, de búsqueda estética como primera instancia, le hacían abandonar el propósito y pronto olvidaba.

Volvía entonces a esa miserable costumbre de atesorar las bolsas bonitas de plástico o cartón que recibía con las compras en las boutiques, instalando “guardaderos transitorios” de papeles que no podía perder de ningún modo. Estaban desordenados, pero seguros. Al tiempo las bolsas se acumulaban en algún rincón, perdiendo su compostura.

El tema pasó a convertirse en una preocupación fija. Pensó que se trataba simplemente de la clasificación de las cosas; sobre todo de la angustia anterior a la creación de una categoría clasificatoria. Lo que no podía hacer era darle importancia a algunos papeles y decir adiós a otros. En todo caso, lo hacía a un ritmo mucho más lento que el de la acumulación de nuevas hojas escritas, boletas, cartas y sobre todo diarios, con algún artículo interesante que no quería perder.

El acto de clasificar la sumía en una intensa inquietud de la que quería prontamente escapar.

Clasificar era definir y dejar afuera otra perspectiva. Si lograba hacerlo, llegar hasta las carpetas rotuladas con un lápiz negro de fibra, el alivio era enorme. En general necesitaba contar con otra persona. Se prometió buscar ayuda. ¿Eso era todo?. Realmente se ahogaba en un vaso de agua. Todo el mundo tenía áreas de problema, el suyo era éste. Evitó profundizar sobre el significado del impedimento. No quería que esa confusión de fondo se extendiera.

Sabía que, en principio, transportaría las bolsas más nuevas, las que aún no habían perdido la compostura, hacia otro lugar de la casa. Eliminaría las rotas, pasando el contenido “de un saque” a otra entera; si era linda mejor. El sector liberado adquiriría entonces un aire de escenografía, cálido y despojado al mismo tiempo, eso le gustaba.

Todos sus muebles eran ligeros, transportables, plegables. Carecía casi de ellos, pues siempre había odiado que los muebles sobrevivieran a las personas y estuvieran para siempre. Alguna vez pensó que ese asunto tenía que ver con la idea de la provisoriedad de la existencia. Quizás quería expresar eso. Al fin era como su padre, que compraba en las casas de remates juegos enteros de cubiertos inservibles y le decía a su madre, que se quejaba: “provisorio, es sólo provisorio”. Los provisorios terminaban siendo eternos. Porque, a su vez, en franca contradicción, amaba que los muebles tuvieran historia.

En realidad, no le disgustaban para nada, justamente porque eran escasos, livianos y poco pretenciosos. No imponían presencia, eran ascéticos como las sillas del Escorial, pero era cierto que el conjunto era agradable, cálido. Nada confortable, justamente, faltaría siempre el sillón que nunca compraba, en el que uno podría hundirse y quedar atrapado en el ocio eternamente. Sus muebles tenían un sentido y una utilidad específicas y no eran desechables porque sí, ni reemplazables - sin dolor- por uno nuevo.

Pensaba estupideces, qué importancia tenía que las bolsas se multiplicaran. ¿Qué importaba si se perdían todos los papeles?. Ninguna. Había que hacer lugar y tirar: tirar años y años estelares de mordientes recuerdos que sólo servían como mojones de un tiempo que a nadie importaba. Era como cortarse un brazo: Las postales de Belgrado y de París, los pasajes viejos, las fotos, las notas en los diarios, ya amarillentas e inútiles. Cajas de testimonios de un pasado pretérito que no importaba ni siquiera a ella misma.

El presente era ya el futuro. Ni siquiera era necesario proyectar nada. Sólo debía vivir en el presente y para el presente. Nada más. Era lo único posible. Pero un pre

Actualizar:

Pero un presente que iría descomponiéndose como una máscara de cera que se derrite. Además, quién puede negar que aún viviendo sólo el hoy se presentan los fantasmas y las pesadillas del futuro temido…entonces ¿qué?

Conmovdo, Joaquín volvió a doblar el papel. Así que hace años vivia con una desconocida. Debajo de la imposibilidad de ordenar había todo esto. ¿Por qué tanto miedo?

--¡ Y sí, sí Laura, hay que tirar!--dijo en voz alta.

--Hay que tirar, tirar, y hacer lugar, como dijo la señora sueca de los almohadones como caramelos y las cortinas con puntillas, donde tomamos el té :

"Para que entre algo nuevo hay que tirar algo viejo".

Tiramos las bolsas enteras pero al psicoanalista no lo tiramos, es gomía de Lilas P, tampoco la pavada!!!

Nota : se incluye fragmento de "Gracias por el cine" de L. P

Actualizar 2:

Gracias Rosy, buena suerte a vos también!!

Actualizar 3:

Gato, Resendiz, gracias por sus amables conceptos.

Actualizar 4:

Nota; estoy utilizando un fragmento de otro cuento mío porque éste será reescrito.

Actualizar 5:

Dragón, brillante y motivador. De un saque, escribí el cuarto relato. Gracias por responder.

8 respuestas

Calificación
  • hace 1 década
    Respuesta favorita

    No saber con quien se vive. Joaquín. No, no se sabe.¿Importa? Ya no, Joaquín. Antes me importaba. Hace como un siglo atrás. Tirar algo viejo para que entre algo nuevo. ¡¡¡No!!!. ¿Porqué? Todo circula, todo va y viene. Salvo el final, ese ya es parte. El final. Y si junta bolsas o pestañas postizas, o esa rosa dentro de aquel libro y si te espera y no eres o algún día fuiste. El camino es encontrarse, decirse desde lo fugaz, desde el detalle. Un pequeño lirio dentro de su blusa o el pañuelo que se cobija en su cuello en las tardes de frío y de reojo te ve llegar silbando o uno bajando los escalones de dos en dos para demostrar que no pasaron los años y tu mano cae, simplemente cae y ya no roza buscando ese pedestal en donde solías depositarla por el mandato aquel que escuchabas cuando niño. Hoy escuché su voz desde un teléfono cercano y la lágrima brotó desde muy adentro, era la voz de Lilí, la primera y hoy no fuimos al Arte a mirar a Bergman ni cantamos aquella canción que nos unía. Y si, todo va y viene. Y ya no iremos ni siquiera a mirar como los hijos crecen y se van. Lilí.

    ¿Porqué tanto miedo?, dice Joaquín. Porqué no. Ella puede tenerlo, como tiene granos o constipación, Todos tenemos. Yo Joaquín, tengo miedo de dejar de escribir, dejar de que esa noria asesina me convierta alguna vez en un viejo que contempla y diga si todo el tiempo. O que me crea el más piola de todos los piolas y ya no quiera leer ni escuchar. Los hilos están por todas partes Joaquín, el camino está tan lleno de ellos. Solo hay que saber donde se encuentran, No están en las bolsas de los supermercados, tampoco en el boleto de ida y vuelta a Plaza Constitución, a veces se cruzan simplemente y uno dice narcotango o viva la Pepa o que me resfrío de tanto escribir y el aire acondicionado o sin condicionar, (que se te pase, sobre todo en verano) pero también se lastima el cuello, los ojos y el alma o si algunos dicen que no existe y le ponen otro nombre. No son importantes los nombres si entendemos de qué hablamos. Si digo final, si digo suicidio o soledad. Mejor misterio o nostalgia, o quizás tango o lustrabotas. O también te quiero y uno tiene el corazón baleado y solo circula una especie de jugo viscoso parecido al vino de las tabernas. Y lo escuchó tanto y lo dijo tan poco.

    Lilas me gusta tú rumor, me atrapa. Es una red soberbia y desprolija. Un cuenta palabras añejo y sublime que me ensortija en esa querencia en donde el abismo teje una trama, La escritura es como pequeños temblores dentro de uno mismo, es un deletreo oscuro sobre la sinrazón y la magia. Son pequeños estanques en donde se es inmortal y se rasga la eterna posibilidad de volar más allá de todas las inclemencias y de todos los desatinos. Es esa burbuja donde se trasmutan los sueños y las alucinaciones. Mientras tú escribas serás ese puñado de anís en las tormentas, mientras pueda escuchar y tratar de responderte será mucho más sencillo decir. Las cosas que se dicen más allá de los duendes o más allá de todos los relojes de éste mundo o de cualquier otro.

    Volver.... Joaquín, se vuelve cuando uno realmente se ha ido, y eso no ocurre siempre.

    Como parte del sueño, de alguien que supo soñar y componer una Rayuela donde jugar por las noches, a ella que tanto espera, a mí que tan lejos me fui a vos que me traes insomnio y a todos los que te siguen y te alientan.

    http://www.youtube.com/watch?v=cWebPubTnIw

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    http://www.youtube.com/watch?v=VrLDIab7tvE

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  • hace 1 década

    Qué buen relato!!!!! No encuentro términos adecuados para elogiarte. Simplemente te digo Gracias!!, gracias!! por compartir algo tan hermoso que al tiempo que te hace trastabillar el alma de emoción , te lleva a recuerdos y reflexiones y esto último es muy importante y es uno de los mayores y mejores objetivos de la lectura. Aquí esta el secreto de la elaboración del juicio crítico.

    Felicitaciones y éxitos en tu vida, besos..........Ro

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  • hace 1 década

    Eres impecable!!,

    Pero debo ponerme al día con tus relatos,

    ayer busqué lo del cine y leí otras cosas magníficas!...

    recién te conozco y me está llevando un rato todo ésto.

    ..ya miro mal las bolsas con papeles,

    y la ropa viejísima que ocupa todo el placard.

    Felíz Domingo Lilas.

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  • Anónimo
    hace 1 década

    Excelente relato, con las obsesiones cotidianas que enzarza a los personajes en una espiral de contradicciones, indecisiones y deseos insatisfechos, plasmados en monólogos internos que sirven para traslucir el perfil psicológico de los personajes.

    Cuidate mucho.

    Un saludo.

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  • hace 1 década

    Me gustó la descripción de todo el texto, me atrapo la lectura

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  • hace 1 década

    PArece que tuvieras una bolita de cristal donde sale la vida de alguien, pero el manejo literario tuyo es tan catárquico y preciso, y hermoso...

    No te reclamo nada...

    Muas! Muas! Lilitas Pecitas

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  • Anónimo
    hace 1 década

    Lilas:

    Interesante relato y narrativa que nos compartes; que con tu personal perspectiva y agudeza; logras visualizar y proyectar en referencia a las costumbres de las personas, que sobre salen de lo usual en su forma de ser, proceder y de coleccionar.

    Tienes el don; de lograr que cada uno de tus lectores; no quieran o deseen; perder el más mínimo detalle en todo el desarrollo de tu interesante historia.

    Saludos!.

    Fuente(s): Opinión!.
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  • hace 3 años

    ¿Que qué opino de Joaquín Sabina? Me gustan sus canciones, no sé si sea su FAN, no me declaro FAN de alguien, peeero... ¿Quién me ha robado el mes de abril durante 19 días y 500 noches? Pues ese Joaquín Sabina, tan joven y tan viejo (like a rolling stone) a l. a. orilla de l. a. chimenea, como un pirata cojo que tiene física y química cuando llueve sobre mojado. Y aunque el diario no hablaba de tí, te dejo mi respuesta... Y si amanece por fin...

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