¿Que tan inocente puede ser un niño?

La pregunta de Luviam: "¿Cuan sensible consideras tu a tu alma?" me hizo recordar algo que escribi cuando era casi un niño y aun me quedaba algo de inocencia. Ahora me averguenza un tanto leerlo, porque como diría Pablo Neruda: "Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos".

MÍ ALMA Y YO

Mí alma y Yo no siempre podemos comprendernos.

Nací hombre y debí ser fuerte y rudo. Pero algo de tierno tiene mí alma y ama la música, las pues-tas de Sol y los niños.

Nací en un hogar que se creía cristiano y me enseñaron a adorar a la imagen de un hombre crucificado, de la Virgen María y los santos. Pero algo de pagano tiene mí alma y busca a Dios en la fantasía, el fuego y los astros.

Crecí en un mundo escéptico donde nada importaba, salvo el guardar apariencias, pero mí Alma ama la verdad, la sencillez y la alegría y no comprende el desprecio que los demás sienten por mí al no ser como ellos.

Quisiera disfrutar y gozar... Pero mí Alma no lo puede consentir, ya que los placeres más ardientes son insulsos e indignos de ella.

Quisiera ser como los demás, pero mí Alma se complace en ser distinta y me reprocha que quiera ser una oveja más en tan mundana multitud.

Yo vivo prisionero de un mundo y un cuerpo. Pero las prisiones de mí Alma son aun más atroces: ella vive prisionera de mis angustias y desengaños. ¡Oídla!, cada uno de mis poemas no es sí no el lejano eco de sus gritos y sus lamentos.

Mí alma es libre cuando piensa en Dios, busca la Verdad o siente las caricias del amor. Pero yo… Yo aun no se como liberarme de este mundo ni de este cuerpo.

Mí y Alma y Yo raras veces podemos entendernos. Ella no comprende mí necesidad de ser hombre, ni yo su amor por la música, la luz y los niños. Pero juntos caminamos por los escabrosos senderos de la existencia que nos toco vivir y el día de mí muerte, se bien que mí Yo morirá también y nada quedara de él, ni siquiera el recuerdo. Pero mí Alma buscara otro cuerpo y volverá a vivir y a soñar.

8 respuestas

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  • hace 7 años
    Mejor respuesta

    Se suele decir y creer que los niños son puros e inocentes, pero esto no es del todo así desde mi punto de vista. Partamos de la definición de inocencia que nos lleva a hablar de la ausencia de mal y de culpabilidad. Puede que haya niños en efecto muy cándidos e inocentes, pero no podemos hablar de los niños como de seres desprovistos de toda idea de maldad. Hace varios años en el Reino Unido unos niños de 11 o 14 años mataron a otro niño en la calle, no recuerdo todos los detalles de la historia. Fui docente en un colegio durante algún tiempo y pude ver muchas actitudes de egoismo y de violencia entre niños menores de 15 años. Confieso que en aquel momento la violencia que observé me llevó a reflexionar y llegué a la conclusión de que la maldad del hombre es algo natural en él y no algo que se adquiere durante la vida adulta, no necesariamente. Bye.

    • jesushace 2 añosDenunciar

      No mames esos ya no son niños, ya son puertos adolescentes, yo a los 11 deje de ser un niño inocente

  • hace 7 años

    Me gusta mucho. Refleja un alma pura pero con mucho conflicto. Sería interesante saber el por qué de tanto conflicto, y se ya se han superado.

  • hace 7 años

    Hola Abner:

    Bendita conjugación de inspiraciones, de la mano de la querida y talentosa Lluviam, has podido rescatar este escrito apasionante.

    Te digo que realmente estoy maravillada y te admiro.

    Cierto lo que decía Neruda...cierto que un niño guarda aún las esperanzas que la vida después le enrostra casi como una acusación.

    Respondiendo entonces a la pregunta, a veces la inocencia de un niño es lo único que nos separa siendo adultos de aquel niño que fuímos.

    Lejos de avergonzarnos, entonces, podemos levantar alguna bandera y desafiar a todas aquellas cosas que se interponen entre nosotros y nuestra eterna e intrínseca cualidad de ser, no importa si apenas nos comprendemos nosotros y nuestra Alma. Después de todo, ella es la única testigo de nuestros sufrimientos y de nuestras alegrías. Nosotros envejecemos y morimos, ella simplemente un día volará...hacia Dios, hacia otro cuerpo...

    Ella permanece y el hombre perecerá. Es por eso que a veces, lejos de avergonzarnos nos atrevemos a exponer todas nuestras contradicciones y seguimos siendo inocentes, con la inocencia extraviada, acaso herida...con la inocencia a cuestas. No sé.

    ¡Felicitaciones! y gracias por este aporte de excelencia, que no es poco amigo.

    Cariños

    patricia04/08/12

  • hace 7 años

    El alma buscará otro cuerpo,pero la esencia será la misma.

    Los niños son inmensamente puros,todos escondemos a "ese niño" y sólo nosotros podemos liberarlo!

    Exelente Abner!

    Bss Clarayin

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  • Luviam
    Lv 5
    hace 7 años

    Todos los niños nacen inocentes, es la vida quien contamina su mente a través de su paso por ellos. Pero siempre algo de su esencia nos queda guardado en nustra alma, algo que a veces nos hace sentirnos tan débiles como niños, y tan vulnerables como su propia inocenca. Tu maravilloso escrito lo demuestra muy bien, te admiro por escribir tus sentimientos de manera inigualable, y por poner en tus letras un poquito de esa alma inocente. Un beso amigo.Y mis aplausos para tu inspiración.

  • hace 7 años

    Hola Abner, amigo. Interesante pregunta. Tan inocente como un ángel, pues, en ellos o en su corazón no hay maldad o malicia alguna, sino, todo lo contrario, bondad. Esta prosa parece que la hubiera escrito un hombre, pues, tiene un sentido crítico de la propia existencia del ser, al tocar temas filosóficos como el alma y el cuerpo. Con respecto a esta prosa, procedo con todo el respeto a realizar una crítica constructiva. Presenta una dualidad, que la mayoría de veces es contradictoria. Para comenzar, cuando el alma, esto es la mente y el cuerpo están en desunión, surgen problemas no solo de personalidad, sino en la identidad del ser. Se puede ser fuerte en el sentido de tener perseverancia, pero nunca grosero o violento y esto contrasta profundamente con un alma tierna, amante de las artes, la naturaleza y la niñez. O se es grosero o tierno, pero no ambas a la vez, pues, muestra un problema de personalidad. Se puede ser cristiano o pagano, pero no ambas a la vez, además el hecho de creer en Jesús, no significa que dejemos de amar la creación de Dios, es decir, la naturaleza. Si bien vivimos en un mundo de apariencias, debemos juntarnos con personas con almas que tengan mucho en común con nosotros, por ejemplo, la sinceridad y la alegría. Se puede gozar y disfrutar la vida de una forma sana, con placeres igualmente sanos. No hay que ser como los demás, sino, solo como aquellos que son un ejemplo a seguir y además se puede ser distinto a los demás e influenciar positiva y espiritualmente a aquellos que quieran seguir el camino del bien. No hay que ser nunca un esclavo del mundo o de uno mismo, sino, ser libres, pues, cuando hay mente sana, también hay cuerpo sano. Cuando se piensa, pero sobre todo, cuando se cree en Dios, somos totalmente libres y no somos esclavos del mundo o de nosotros mismos. Tanto el alma como el cuerpo deben estar en unión o armonía. El hombre puede incluso, seguir siendo un niño, desde su corazón. Es mejor caminar por los senderos que conduzcan a la felicidad y cuando uno muere va al cielo, a la Santa Gloria, donde está el Padre, Dios. Esta prosa comienza con un hombre que nace cristiano, que después se vuelve pagano y termina como un taoísta o budista. Un niño debe ser un niño, en el sentido de tener un alma noble, mansa, pura, humilde e inocente. Saludos!!!

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    Complementando lo de arriba, el título de este relato o prosa, "mi alma y yo", hace referencia al yo consciente y al Yo profundo. Vale aclarar que el yo consciente es el mismo ego, que está relacionado con nuestra personalidad y el Yo profundo que está relacionado con la identidad del ser, con la armonía. la paz y la integración. Tanto el yo como el Yo, hacen parte del alma, sin embargo, el Yo, por estar en el incosciente o lo profundo, donde está la identidad del ser, usted la catalogue como "alma". Tal vez, la dualidad se presenta porque el yo o el ego conflictivo, "habla" con el Yo profundo, buscando conciliar las posiciones, que parecen antagónicas. La solución a esta dualidad, consiste en encontrar ese Yo profundo, que es paz y armonía. Por último, si pudieramos unir a ese Yo profundo, con nuestro corazón, en un estado de coherencia, nos conectaríamos con ese niño que hay en nuestro interior, que es lo que evoca este hombre. Jesús alguna vez dijo: "El Reino de los Cielos está en vuestro interior” .

    Fuente(s): Mi humilde opinión Liberman.......>>>>>>>>>>>>
  • hace 7 años

    El niño, dentro de su pura e inocente vida , da continuos vuelcos en su sapiencia,un día cree y al otro ignora, por algo es niño.

    Jamás podremos compararnos con ellos, son seres vulnerables, intocables,( y sabés bien porque te lo digo ).

    Hay niños felices, otros no tanto, así como hay adultos buenos y comprensivos y adultos que no tienen perdón de ese dios que estás nombrando, el Dios de todos.

    Vuelve un poco atrás , a tu infancia, no a lo malo recuerdos, sino a los buenos, y verás que paulatinamente te convertirás aunque sea por un ratito en ese niño que un día quiso ser y no lo dejaron.

    Un beso mi querido Ricky, Dios te ampare, te cuide y te bendiga, sos un ser iluminado, una buena persona y muy querible por cierto, te amo, pero con un amor de buena amistad.

    Isabella.

  • hace 7 años

    Dice la biblia que un dia El Maestro de maestros dijo: dejad que los niños vengan a mí, porque de los tales es el reino de los cielos. Hay de aquel que deje de serlo porque de él no será el reino de los cielos. yo no dejo que mi alma me entienda, sino que trato de entenderla y ser una con ella para que mis sueños no sean diferentes y que ella y yo sean una parte de la chispa divina, saludos.

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