Mariale realizada en Arte y humanidadesHistoria · hace 8 años

¿que papel juegan estos personajes en la revolucion francesa?

Maria Antonieta

Roberspierre

y

Napoleon

ayudaaaa

urgente

4 respuestas

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  • hace 8 años
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    Tiene guasa nacer el Día de los Fieles Difuntos, pero eso le ocurrió a María Antonieta de Austria Lorena, más conocida como María Antonieta, a secas. El 2 de noviembre de 1755 vio la luz aquella locuela reina de Francia que pasó a la historia única y exclusivamente porque la decapitaron.

    Con la buena vida que le esperaba a la niña Antonieta en Viena, en la tranquila corte austriaca, en mala hora decidieron casarla con el delfín francés. Tampoco es que le esperara una vida de perros en la corte francesa, salvando algún que otro ataque de estrés cuando se le amontonaban las citas con el peluquero o la modista y los bailes o las correrías por su artificial aldea de pastorcillas de Versalles.

    María Antonieta vivió feliz y contenta en su palacio austriaco hasta que a los 14 años le dieron la noticia: “Niña, que te vas a casar con el futuro rey de Francia”. Olé y olé. “Mira qué bien, voy a ser la Reina”. Le hizo ilusión al principio, porque se iba a vivir a lo más de lo más. A París, a Versalles, a hacer lo que le viniera en gana. Otra cosa fue cuando le presentaron al novio, el que acabaría siendo Luis XVI: gordito, con cara de simplón, bastante torpe, mal bailarín y peor amante. Y puesto que no le gustaba el marido, se buscó otros entretenimientos. Que si ahora toco el arpa, que si luego monto una cacería, después un baile de disfraces y luego me voy a la modista y quedo con el peluquero. Pero con todo, la frase que más veces debió de oír su esposo de boca de María Antonieta fue: “Me aburro”.

    Y para que dejara de aburrirse en el palacio de Versalles, donde estaba permanentemente rodeada de miles de cortesanos y en donde no podía comerse un filete sin ser observada, Luis XVI le construyó en los jardines la famosa aldea campestre en la que la reina jugaba con sus amiguitas a que era una pastora. Pero ocurre que mientras ella organizaba corros de la patata en su artificial pueblecito, la verdadera Francia rural se moría de hambre y los franceses estaban a un paso de montar la revolución. A María Antonieta, ya sabe, se le cortó la risa de un golpe de guillotina.

    De no haber sido así, María Antonieta hubiera sido absolutamente nada.

    En otro orden, y ya que sabemos lo que tienen las revoluciones, que suelen empezar bien, por algo por lo que merece la pena luchar, hasta que la lidia da un giro, la lucha original se olvida y se instala la lucha por el poder. Esto ocurrió con la Revolución francesa, y el 27 de julio de 1794, día 9 del mes de termidor en el calendario republicano francés, se produjo un golpe de Estado que terminó con la época del Terror. Pero terminó a medias, porque las guillotinas siguieron echando humo.

    Cuando la Revolución francesa triunfó, cuando Luis XVI y María Antonieta ya eran historia guillotinada, se instaló en la Convención Nacional una tremenda lucha de poder. Los jacobinos se dividieron en radicales y en muy radicales. Tan radicales que los llamaban rabiosos. Los girondinos eran moderados unos y otros corruptos, y al final acabaron a tortazos girondinos contra jacobinos y jacobinos entre sí. El que cortaba el bacalao en Francia era Maximiliano Robespierre, aquel que se inventó el lema: “Libertad. Igualdad, Fraternidad”. El mismo que se manifestó al principio enemigo de la pena de muerte, pero a la que luego le sacó gustillo, porque cortaba cabezas a dos manos. Cabezas de su partido, cabezas del partido contrario... cabezas en general. Cuando ni uno solo de los diputados se vio libre de pasar por la guillotina porque Robespierre amenazó con cargarse a todos los corruptos, decidieron unirse para acabar con él antes de que Robespierre dejara la Convención vacía. Se produjo el golpe de mano, y allí mismo, en la Asamblea, se ordenó la detención del tirano.

    Como aquella misma noche sus partidarios lo liberaron, la Asamblea dio un paso más: lo declaró a él y a sus partidarios “fuera de la ley”, una excusa perfecta para ordenar su inmediata ejecución sin derecho ajuicio. En la noche del día siguiente, 10 de termidor, 28 de julio, las cabezas de Robespierre y 22 de los suyos rodaron como canicas. Luego cayeron muchos más terroristas, porque así se llamó a los que impusieron el Terror francés.

    Luego, en la última etapa de la Revolución Francesa se instaló en Francia lo que conocemos como Directorio, el órgano político encargado de vigilar la recién estrenada democracia. Pero sus miembros fueron tan ineptos, se volvieron tan corruptos que llevaron a Francia a la quiebra. Al Directorio, para solucionar sus continuas meteduras de pata, no se le ocurrió mejor cosa que dar más poder al ejército, porque teniendo contentos a los militares también los tendrían de su parte para sofocar revueltas internas y para conseguir conquistas en el extranjero que trajeran dinerito fresco al país. Entre esos militares había un general insaciable: Napoleón.

    Y Napoleón estaba de regreso en Francia, bastante crecidito después de sus gloriosas campañas en Italia y Egipto, y considerado ya como el hombre del año,

    Fuente(s): cuando el Directorio le pidió ayuda para sofocar otra revuelta interna en Francia. Napoleón dijo: “Vale”, y se sumó al famoso golpe de Estado del 18 de Brumario; 9 de noviembre, según nuestras cuentas. Esta vez, sin embargo, el Ejército, con Napoleón a la cabeza, no se contentó con apoyar al Directorio. Dijeron los militares: “Ya basta de sacar las castañas del fuego al gobierno. Lo aplastamos y nos ponemos nosotros”. Al día siguiente del 18 de Brumario, el Consulado de Francia acabó con el Directorio, y un día más tarde, aquel 11 de noviembre, Napoleón fue nombrado primer cónsul. y a partir de aquí ya no hubo quien lo parara en su principal objetivo: incordiar al mundo. Creían los franceses que después de una sonada revolución que puso al país como ejemplo a seguir, un tipo como Napoleón remataría la faena y convertiría Francia en un gran imperio. Y sí, lo hizo. Napoleón acabó con dolor de estómago, y los franceses, con dolor de cabeza. Saludos. La Paz Sea por Todas Partes.....
  • hace 3 años

    Una razón por la que los tratamientos no son efectivos es que la mayoría de los médicos recetan pastillas para el dolor de cabeza y el problema con las pastillas es que las migrañas siempre vuelven y por este razón el manual de Javier Prieto, Milagro Para El Dolor De Cabezade aquí http://DolorDeCabeza.givitry.info/?25E1 es la mejor opción, porque ataca la raíz de problema eliminando por completo y definitivamente las migrañas.

    Javier Prieto es un profesional de la salud, es un experto en el dolor de cabeza por migraña y ha tratado pacientes con dolor de cabeza durante años porque, a menudo, los médicos no comprenden la Migraña y como puede destruirte la vida.

    De esta forma que, usa este libro y no dejes que una migraña te interrumpa la vida

  • Anónimo
    hace 4 años

    Jojo, NINTENDO sixty 4, mi especialidad. Siempre he escogido a Yoshi. Creia que por ser pequeño iba mas rapido, y que Donkey iba lento por ser enorme... despues me di cuenta de que Toad era el rapido pero bueno, me acostumbre. ¿Qué personaje era el que para nada seleccionabas para jugar? y por qué? Ah, pues a Peach por que era para niñas, jeje. ¿Con cuáles de todas las versiones es con l. a. que te diviertes más? Con l. a. mencionada arriba... Mario Kart sixty 4. El management siempre ha gustado. Aunque tambien el del DS me gusta, es practicamente lo mismo pero con mejores graficos, asi que ni al caso. SAludos!!

  • hace 8 años

    maria antonieta era la esposa de luis 16, como era usual en aquella epoca, ese fue un matrimonio por conveniencia, lo que se buscaba en si era que el reinado de la familia de luis siguiera en el poder y aun antes de casarce luis dijo la famosa frase ''que dios se apiade de los que gobiernan jovenes'' luis tenia 16 años, y sufria de una enfermedad que le dificultaba el tener un bebe, pero la culpa recallo en maria antonieta,.. en el desarrollo de la revolucion francia pasaba por una crisis, en donde una barra de pan valia el sueldo de un mes, y maria antonieta poco le importaba, compraba joyas y hacia desfiles de modas lo que desato aun mas el descontento de la poblacion.

    robespiere, era un estudiante de derecho, y gracias al descontento de la poblacion y de su capacidad como orador, se gano a la gente y la incito a la revolucion, tambien era miembro del concejo del pueblo que era solo una parte insignificante para la realeza, reunio a los representantes del pueblo secretamente y crearon el manifiesto de los derechos humanos como una nueva constitución para Francia. la asamblea se traslado a parís formando el nuevo estado revolucionario. Robespiere con su moral inquebrantable buscaba el bien de la población Su notoriedad pronto lo conllevó a la política, resultando electo diputado por el Tercer Estado en los Estados Generales en 1789, encarrilándose desde entonces en un inminente ascenso político, hasta alcanzar la presidencia de la Convención Nacional y transformarse en uno de los más poderosos líderes de la Revolución.

    Entre 1793 a 1794, lideró el denominado «Reino del Terror», durante el cual gobernó, de forma autocrática, a Francia, sumiendo al país en una período de persecuciones políticas, incertidumbre generalizada y continuas ejecuciones por traición, sedición, conspiración, entre muchos otros crímenes. Este periodo presentó a un Robespierre muy distinto al característico «Defensor del Pueblo», en su lugar, emergió un personaje firme, decidido, autoritario y decidido a purificar a Francia de cualquier opositor a la Revolución, justificando el uso de la Pena de Muerte a la que tanto se había opuesto en el pasado.

    Napoleón I Bonaparte (Ajaccio, 15 de agosto de 1769 – Santa Elena, 5 de mayo de 1821) fue un militar y gobernante francés, general republicano durante la Revolución y el Directorio, artífice del golpe de Estado del 18 de Brumario que le convirtió en Primer Cónsul (Premier Cónsul) de la República el 11 de noviembre de 1799; cónsul vitalicio desde el 2 de agosto de 1802 hasta su proclamación como Emperador de los franceses (Empereur des Français) 18 de mayo de 1804, siendo coronado el 2 de diciembre; proclamado Rey de Italia el 18 de marzo de 1805 y coronado el 26 de mayo, ostentó ambos títulos hasta el 11 de abril de 1814 y, nuevamente, desde el 20 de marzo hasta el 22 de junio de 1815.

    Durante un periodo de poco más de una década, adquirió el control de casi toda Europa Occidental y Central mediante una serie de conquistas y alianzas, y sólo tras su derrota en la Batalla de las Naciones, cerca de Leipzig, en octubre de 1813, se vio obligado a abdicar unos meses más tarde. Regresó a Francia y al poder durante el breve periodo llamado los Cien Días y fue decisivamente derrotado en la Batalla de Waterloo en Bélgica, el 18 de junio de 1815, siendo desterrado por los ingleses a la isla de Santa Elena, donde falleció.

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