Polino
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Polino realizada en Arte y humanidadesHistoria · hace 8 años

¿Por qué los jesuistas han sido prohibido en varios paises en los siglos XVIII XIX?

sobre todo en Europa y colonias.

4 respuestas

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  • Anónimo
    hace 8 años
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    Porque es la época del liberalismo, que es un movimiento que defiende el derecho a poder adquirir conocimientos de todo el pueblo. En una época en la que la educación estaba en manos de la Orden, la manera más rápida era expropiarles y expulsarles.

    Fuente(s): Historia, II Bachiller.
  • hace 8 años

    Expulsión de los jesuitas es un concepto historiográfico que se refiere a la expulsión de la Compañía de Jesús, a mediados del siglo XVIII, de varias monarquías católicas europeas identificadas como despotismos ilustrados; y que condujo a la disolución de la Compañía de Jesús por el Papa en 1773.

    Los jesuitas fueron expulsados:

    Del Reino de Portugal (cuyo rey ostentaba el título de «Rey Fidelísimo») en 1759, acusados por el marqués de Pombal de instigar un atentado contra la vida del rey (véase Expulsión de los jesuitas de Portugal).

    Del Reino de Francia (la «hija mayor de la Iglesia», cuyo rey era «el Rey Cristianísimo»), en 1762, bajo el gobierno del duque de Choiseul, y en el contexto de la polémica entre jesuitas y jansenistas, se revisó la situación legal de la Compañía tras un escándalo financiero, y se consideró que su existencia, además de las doctrinas que defendían (laxismo, casuismo, tiranicidio) era incompatible con la monarquía (véase Expulsión de los jesuitas de Francia).

    Del Reino de España (la «Monarquía Católica») en 1767, acusados por Campomanes de instigar el Motín de Esquilache (véase Expulsión de los jesuitas de España -Pragmática Sanción de 1767-).

    Simultáneamente a España, los jesuitas son expulsados del reino de Nápoles, y pocos meses después, en 1768, del ducado de Parma (ambos vinculados a la Casa de Borbón, pero con otros soberanos).

    El propio papa Clemente XIV (proveniente de la orden franciscana), presionado por la mayor parte de las cortes católicas (la única importante que no los había expulsado era la austríaca), accedió a disolver la Compañía, muchos de cuyos miembros se habían reubicado en los propios Estados Pontificios, mediante el breve Dominus ac Redemptor, de 21 de julio de 1773.

    Las expulsiones afectaron a la presencia de la Compañía de Jesús en los imperios coloniales de cada una de esas potencias (Imperio portugués, Imperio francés, Imperio español), donde previamente se había visto inmersa en serios conflictos (reducciones jesuíticas, expulsión de los jesuitas de Brasil en 1754 -cinco años antes que en la metrópoli ), que estuvieron entre las causas del movimiento antijesuítico en Europa.

    El éxito de los jesuitas en la educación, su supuesta riqueza y su independencia de las autoridades eclesiásticas, y los privilegios que solo ellos tenían, pronto despertó la envidia de las demás ordenes religiosas como los dominicos, y los franciscanos. Estas envidias tuvieron su mayor fuerza con el éxito obtenido por los jesuitas en su labor misional en China.

    Los dominicos los acusaron de permitir herejías en el culto, a lo que se unieron los capuchinos y los franciscanos de la India. Los grandes pensadores y escritores regalistas de la época, también consideraban que los jesuitas eran un obstáculo para la realización de sus fines.

    En 1766 en Madrid y algunas otras ciudades españolas, se produjeron disturbios populares originadas por la carestía de productos de primera necesidad y por ciertas disposiciones dictadas por el Marqués de Esquilache, ministro del rey Carlos III, mismos que trajeron como consecuencia la caída del ministro. Pedro Rodríguez Campomanes nombrado procurador , llega a la conclusión de que la responsabilidad de los amotinamientos está en los jesuitas, quienes ; según el, intentan sojuzgar al trono.

    Don Pedro Pablo Abarca de Bolea, Conde de Aranda, Presidente del Consejo de Castilla, llega a las siguientes conclusiones: Los jesuitas han monopolizado el cargo de confesores del rey, que en el pasado han defendido la legitimidad del regicidio, que habían tratado de constituir un estado teocrático en Paraguay, no sometido a la autoridad del rey, que tenían acumulada una gran riqueza, que se negaban a pagar el diezmo por sus tierras, que tenían varias imprentas que podrían haber sido utilizadas para la impresión de literatura sediciosa y su oposición a la beatificación de Palafox, una figura entrañable del padre Eleta, confesor del rey.

    Con todas las conclusiones anteriores solo faltaba a los enemigos de los jesuitas, armar la intriga necesario para que el soberano tomara la decisión de su expulsión

  • hace 8 años

    Hasta hace poco fue una de las órdenes religiosas más fanáticas en su obediencia al papado, cualquier gobierno en contra de las órdenes papales era saboteado, un equivalente a los terroristas actuales.

  • hace 8 años

    ni idea :P

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