¿Cómo dejar el vicio o la adicción a la masturbación y la lujuria?

¡Hola! Tengo 19 años. Soy católico. Y aunque me da mucha vergüenza, voy a contarles mi problema que aún no le encuentro solución. Resulta que desde los 16 años me masturbo y soy esclavo de la lujuria. Al principio fue curiosidad pero se hizo cada vez más frecuente y hasta la fecha no he dejado de hacerlo porque ya... mostrar más ¡Hola! Tengo 19 años. Soy católico. Y aunque me da mucha vergüenza, voy a contarles mi problema que aún no le encuentro solución. Resulta que desde los 16 años me masturbo y soy esclavo de la lujuria. Al principio fue curiosidad pero se hizo cada vez más frecuente y hasta la fecha no he dejado de hacerlo porque ya se ha convertido en un vicio o adicción muy arraigado. Espiritualmente sé que me afecta mucho, sé que es pecado y sin embargo no lo he dejado. Me he obsesionado con el sexo y el erotismo, que cualquier pensamiento lujurioso me incita a masturbarme o a jugar con la mente. En pocas palabras, soy adicto a la lujuria. Pero ¿saben qué? Muchos podrán juzgarme. Yo todo este tiempo, desde que sé que es una falta contra la castidad, llevo luchando con la ayuda de Dios, a veces siento que voy saliendo de él, otras veces que me hundo más. Gracias a los sacramentos y la oración, más de una vez he logrado mantenerme sobrio por un tiempo, de días y a veces una semana, pero luego vuelvo a caer, y me vuelvo a levantar, pero vuelvo a caer. Yo me siento mal porque sé que eso está mal ante Dios, no sólo espiritualmente, sino emocionalmente, psicológicamente.

Mi obsesión es tal que fantaseo mucho con la mente, consiento muchos pensamientos lujuriosos e impuros, sin embargo no veo pornografía ni la veré jamás.
Lo que a mí me pasa no sé qué es. No voy a un psicólogo porque aún no encuentro alguien que me ayude, alguien en quien confiar. Y ningún sacerdote con quien lo he hablado ha logrado ayudarme. Unos me dicen que eso es normal, otros me dicen que lo deje. Pero si dejarlo fuera fácil, hace tiempo lo habría hecho ¿no creen?. Sé que si le cuento esto a un amigo, aunque sea de la Iglesia, me va a criticar y a señalar después.

Yo he decidido luchar por dejarlo, sé que es difícil, no tengo una voluntad fuerte y Dios lo sabe. Eso no es normal y lo tengo claro, pero igual estoy esclavizado y no encuentro la salida, la adicción es muy fuerte.
Y lo extraño es que yo antes fumaba, desde los 7 años hasta los 16, imagínense. Y eso también se volvió parte de mí. Y sin embargo, con la ayuda de Dios y mi voluntad, lo logré dejar, a pesar de varias recaídas.

O sea, no es imposible dejar un vicio. Por eso creo firmemente que para mí existe una salida. Por eso decidí compartir esto por aquí, a ver si alguien logra aconsejarme. Sé que un consejo no bastará, pero es lo que necesito ahora.
Preferiblemente de un psicólogo católico, sé que si es católico me dará un consejo acertado y que pueda ayudarme a mejorar mi relación con Dios, porque esto la ha distorsionado mucho.
Y me han dicho que este tipo de cosas se dejan con ayuda de otros, no solo. Que debo abrirme a otros y ser sincero acerca de mi situación. Y sí, soy un esclavo de la lujuria.

Si quieren juzgarme, señalarme o hablar mal de mí, háganlo. No tienen porque hablar bien. Sé que Dios no lo hace, él me ama y quiere sacarme de este abismo. Lo único que pido es un consejo de alguien, que haya pasado por lo mismo o que sepa que pueda orientarme un poco.

Por favor, quiero respuestas de buenos católicos, si es posible psicólogos o al menos personas que sepan del tema y que quizás hayan pasado por lo mismo, pero lograron dejarlo. Bendiciones :)
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