¿QUE TE PARECEN LAS PALABRAS DEL APÓSTOL PEDRO?

LIBRO DE LOS HECHOS10:39 Y nosotros somos testigos de todas las cosas que Jesús hizo en la tierra de Judea y en Jerusalén; a quien mataron colgándole en un madero.

10:40 A éste levantó Dios al tercer día, e hizo que se manifestase;

10:41 no a todo el pueblo, sino a los testigos que Dios había ordenado de antemano, a nosotros que comimos y bebimos con él después que resucitó de los muertos.

10:42 Y nos mandó que predicásemos al pueblo, y testificásemos que él es el que Dios ha puesto por Juez de vivos y muertos.

10:43 De éste dan testimonio todos los profetas, que todos los que en él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre.

6 respuestas

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  • anaely
    Lv 6
    hace 7 años

    “JESÚS que era de Nazaret [...] nos ordenó que predicáramos al pueblo y que diéramos testimonio cabal de que este es Aquel de quien Dios ha decretado que sea juez de vivos y de muertos.” (Hechos 10:38, 42.) Así explicó el apóstol Pedro a Cornelio y a su familia que había recibido la comisión de ser evangelizador.

    ¿Cuándo se la encargó Jesús? Seguramente, Pedro aludió a las palabras que dirigió el resucitado Jesucristo a sus discípulos fieles justo antes de ascender al cielo: “Serán testigos de mí tanto en Jerusalén como en toda Judea, y en Samaria, y hasta la parte más distante de la tierra” (Hechos 1:8). Sin embargo, el apóstol sabía desde hacía algún tiempo que, como discípulo de Jesús, tendría que hablar al prójimo de su fe cristiana.

    Tres años de preparación

    Varios meses después de su bautismo, ocurrido en el año 29 de nuestra era, Jesús predicó en la región del mar de Galilea, donde vivían de la pesca Pedro y su hermano Andrés. Aunque estos habían trabajado toda la noche sin resultado, Jesús les dijo: “Rem[en] hasta donde está profundo, y echen sus redes para la pesca”. Cuando así lo hicieron, “encerraron una gran multitud de peces. En realidad, se les rompían las redes”. Ante tal milagro, el temor se apoderó de Pedro, pero Jesús lo calmó diciendo: “Deja de tener miedo. De ahora en adelante estarás pescando vivos a hombres” (Lucas 5:4-10).

    Al instante, Pedro y Andrés —así como Santiago y Juan, hijos de Zebedeo— abandonaron las barcas y siguieron a Jesús. Durante los casi tres años que lo acompañaron en sus giras de predicación, se les preparó para ser evangelizadores (Mateo 10:7; Marcos 1:16, 18, 20, 38; Lucas 4:43; 10:9). Al concluir dicho período, el 14 de nisán del año 33 E.C., Jesús les dijo: “El que ejerce fe en mí, ese también hará las obras que yo hago; y hará obras mayores que estas” (Juan 14:12). En efecto, los discípulos darían testimonio cabal como su Maestro, pero a una escala mucho mayor. De hecho, poco después se enteraron de que ellos y todos los futuros cristianos predicarían en “todas las naciones” hasta “la conclusión del sistema de cosas” (Mateo 28:19, 20).

    Ahora vivimos en “la conclusión del sistema de cosas” (Mateo 24:3). Y aunque nos resulta imposible acompañar a Jesús y observarlo hablar con la gente, como hicieron los primeros discípulos, sí podemos leer la Biblia para saber cómo predicaba y qué instrucciones dio a sus seguidores (Lucas 10:1-11)¿Qué hizo que Jesús diera un testimonio tan eficaz? Entre otras cosas, el interés sincero por los demás. El salmista predijo que les tendría “lástima al de condición humilde y al pobre” (Salmo 72:13). No cabe duda de que Jesús cumplió esa profecía. La Biblia dice que en cierta ocasión, “al ver las muchedumbres, se compadeció de ellas, porque estaban desolladas y desparramadas como ovejas sin pastor” (Mateo 9:36). Hasta quienes pecaban gravemente percibieron su interés y se sintieron atraídos a él

    Los cristianos que hoy se esfuerzan por imitar a Jesús tampoco se distraen tratando de conseguir riquezas (1 Timoteo 6:9, 10). Aunque reconocen que el dinero hace la vida más cómoda, saben que no repercute en su futuro eterno. Cuando el cristiano fallece, sus posesiones no le sirven más de lo que le sirvió a Jesús su prenda de vestir al tiempo de su muerte (Eclesiastés 2:10, 11, 17-19; 7:12). A la hora de morir, la única posesión verdaderamente valiosa es su relación con Jehová y con Cristo Jesús

  • hace 7 años

    Pues que esta dando su testimonio de lo que él como apóstol vivió

  • Juan
    Lv 6
    hace 7 años

    “Nos ordenó que predicáramos al pueblo y que diéramos testimonio cabal.” (HECH. 10:42.)

    UN OFICIAL del ejército romano convocó a sus parientes y amigos a una reunión que marcaría un hito en la relación de Dios con los seres humanos. Ese devoto hombre era Cornelio. El apóstol Pedro —quien también estaba presente— les dijo a todos que los apóstoles habían recibido la comisión de “[predicar] al pueblo y [dar] testimonio cabal” de Jesús. El testimonio de Pedro dio su fruto. Aquellos gentiles incircuncisos recibieron espíritu santo, fueron bautizados y tuvieron la oportunidad de llegar a ser reyes con Jesús en el cielo. ¡Qué extraordinarios resultados produjo la predicación del apóstol! (Hech. 10:22, 34-48.)

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  • Arasy
    Lv 6
    hace 7 años

    Opino que ese personaje de ficción puede creer en lo que le venga en gana pero no tiene derecho a incitar a nadie a forzarme a mí o a nadie a compartir sús absurdas creencias.

    Los fanboys de Tolkien no vienen a mi casa a adoctrinarme sobre Bilbo ni pretenden que se aprueben leyes en base a las costumbres de sú libro sagrado,los fanboys de Pedro deberían aprender un poquito de los fanboys de Tolkien.

    Vive y deja vivir,nene.

    Fuente(s): Yo.
  • hace 7 años

    Me temo lo que tienes es la manipulada traducción tedejota. La mía refiere: "ellos lo mataron, suspendiéndolo de un patíbulo". Es decir, el tablado o lugar donde se ejecuta la pena de muerte...

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