??? realizada en Salud y bellezaSalud mental · hace 5 años

¿El alcoholismo puede desarrollar enfermedades psíquiatricas crónicas?

Un conocido desarrollo una enfermedad depresiva cronica a los 30 años, "se quedo arriba" lo que causo que lo pensionaran, quiero saber si le paso por el alcoholismo porque bebía mucho o ya lo traía en sus genes?

(No es esquizofrenia)

3 respuestas

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  • hace 5 años
    Mejor respuesta

    Peligroso para la mente

    El etanol, compuesto presente en la mayoría de las bebidas alcohólicas, es una neurotoxina o, lo que es lo mismo, una sustancia capaz de deteriorar o destruir el sistema nervioso. De hecho, la borrachera es un tipo de intoxicación. Cuando se consume en grandes cantidades, el etanol puede dejar al bebedor en coma o incluso matarlo. Por ejemplo, la costumbre que tienen muchos estudiantes japoneses de ingerir rápidamente varios tragos seguidos, llamada ikkinomi, ocasiona defunciones todos los años. Aunque el cuerpo tiene la capacidad de transformar el etanol en sustancias inofensivas, no puede hacerlo de inmediato. Si en un lapso dado se consume más alcohol de lo que el cuerpo puede procesar, el etanol se acumula en el organismo y comienza a entorpecer notoriamente las funciones del cerebro. ¿Cómo sucede esto?

    El habla, la visión, la coordinación, el pensamiento y la conducta están ligados a una serie de complejísimas reacciones químicas que tienen lugar en las neuronas, células esenciales del cerebro. La presencia de etanol modifica dichas reacciones, pues suprime o potencia la acción de ciertos neurotransmisores, es decir, de las sustancias que transmiten señales entre una neurona y otra. De este modo, altera el flujo de información en el cerebro e impide que este funcione con normalidad. Por ello, la persona que se excede con el alcohol arrastra las palabras, ve borroso, se mueve con torpeza y se desinhibe, manifestando así algunos de los síntomas más comunes de la intoxicación etílica.

    La exposición prolongada al alcohol lleva a que la química cerebral se adapte para contrarrestar el efecto tóxico del etanol y mantener las funciones cerebrales a un nivel normal. Como consecuencia, se produce la tolerancia, situación que implica que la misma cantidad de alcohol tiene menos efectos que antes. La dependencia llega cuando el cerebro se acostumbra tanto al alcohol que ya no puede funcionar bien sin él, de modo que el cuerpo lo pide con insistencia; si no lo recibe, el equilibrio químico se desestabiliza por completo y sobrevienen los síntomas de abstinencia, tales como ansiedad, temblores e incluso ataques.

    Además de alterar la química cerebral, el abuso del alcohol puede ocasionar atrofia y destrucción de las células, atentando así contra la propia estructura del cerebro. Aunque con la abstinencia absoluta es posible la recuperación parcial de algunos daños, otros son al parecer irreversibles, por lo que resultan aún más afectadas la memoria y otras funciones cognitivas. Los estudios indican que el cerebro sufre daños aun cuando los períodos en que se abusó del alcohol no hayan sido prolongados, sino relativamente breves.

    Enfermedades hepáticas y cáncer

    El hígado desempeña un papel esencial en la metabolización de la comida, la lucha contra las infecciones, la regulación del flujo sanguíneo y la eliminación de sustancias tóxicas, entre ellas el alcohol. Los daños que recibe el hígado por estar expuesto mucho tiempo a esta sustancia se suceden en tres etapas. En la primera, la descomposición del etanol hace que las grasas se digieran con mayor lentitud y se acumulen en el hígado, afección que se denomina esteatosis hepática, o hígado graso. En la segunda etapa se produce inflamación crónica, o hepatitis. Aunque por sí solo el consumo de alcohol puede causar hepatitis, por lo visto también favorece indirectamente su aparición al mermar la resistencia del organismo a los virus de las hepatitis B y C. Si no se pone freno a la inflamación, las células terminan reventando y muriendo. Para colmo de males, se cree que el alcohol activa la apoptosis, proceso natural por el que las células se autodestruyen.

    La etapa final es la cirrosis. El círculo vicioso de inflamación continua y destrucción celular deja cicatrices irreversibles. El hígado pierde su esponjosidad y se apelmaza. Finalmente, las cicatrices impiden el flujo normal de la sangre, lo que desencadena una insuficiencia hepática y la muerte.

    El alcohol ataca gradualmente al hígado desde otro ángulo: merma su capacidad de contrarrestar los efectos de los agentes cancerígenos. Además de favorecer la aparición de cáncer hepático, el alcohol incrementa de forma significativa el riesgo de tener cáncer de boca, faringe, laringe y esófago. Por si fuera poco, hace que las membranas mucosas de la boca se vuelvan más susceptibles a la penetración de las sustancias cancerígenas del tabaco, lo que eleva el peligro en el caso del fumador. Por otra parte, las mujeres que beben a diario tienen más probabilidades de padecer cáncer de mama. De hecho, cierta investigación indica que las que toman un mínimo de tres bebidas diarias son un 69% más propensas a padecerlo que las que no beben.

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  • Anónimo
    hace 5 años

    quizas se puso mal por que dejo de tomar y le agarro abstinencia, no conozco ninguna caso ni nunca escuche que queden mal por tomar alcohol, conociendo cada borrachera que se agarraron de tomarse todo ...

    quizas lo mezclo con otra cosa, drogas o pastillas, en ese caso si precisa atencion medica para rehabilitarse

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  • hace 5 años

    TODO BORRACHO ES UN PROBLEMA QUE SE MULTIPLICA MIENTRAS NO BUSQUE AYUDA PROFESIONAL.

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