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Anónimo
Anónimo realizada en SaludSalud mental · hace 3 años

¿Hola, ¿como puedo dejar de cortarme?

Llevo cortandome desde hace bastante, y quiero parar de hacerlo pero no puedo, siempre me pasa algo y no puedo resistir a cortarme, y cuando intento no hacer, o me doy golpes en las piernas, o me araño, o me quemo con el agua de la ducha. Necesito dejar de hacerme daño y no se como, ¿ideas?

10 respuestas

Calificación
  • Anónimo
    hace 3 años

    La unica forma para que dejes de cortarte es ir a un psiquiatra para que te ayude y te mande un tratamiento para que dejes de actuar de esa forma, lo que sufres es de un transtorno y creo que lo lo tuyo es transtorno de la personalidad limite, de todos modos el que te confirmara eso es un psiquiatra, para que dejes de cortarte la unica solucion es la medicacion por un especialista es salud mental que es un psiquiatra. Animate y ve solo asi podras salir de eso.

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  • Faltan datos de tu historia personal, pero lo importante, más allá de que puedas provocarte una infección, es el daño que te hacés a vos misma.

    Además de los cortes, te golpeas, arañas, quemas, todos actos en contra de tu persona.

    Cortarse es una autolesión y un autocastigo, una descarga de agresividad contra uno mismo y a su vez un medio para aliviar la ansiedad y la angustia.

    Se le llama de muchas maneras: autoviolencia, autolesión, auto-daño, parasuicidio, cortarse delicadamente, auto-abuso, flagelación, automutilación.

    Las personas que se auto-lesionan aprenden que al hacerse daño logran aliviar un estado emocional agobiante; es por esto que la auto-lesión es un mecanismo para manejar emociones.

    Cuando una persona siente una emoción negativa muy fuerte y no sabe como manejarla, aprende que al hacerse daño reduce ese sentimiento de incomodidad en el que se encuentra de manera inmediata. A lo mejor se sienten mal después de hacerlo, pero por lo menos ya no tienen esa sensación de desesperación intensa; digamos que es sentirse mal pero en calma.

    Esto explica el porqué el autolesionarse puede ser adictivo

    Al tratarse de un acto que es irrefrenable y se impone a la voluntad forma parte de una compulsión y se ve mucho en los cuadros de trastorno obsesivo compulsivo o TOC.

    No se puede dar una respuesta general sin conocer la historia particular y para eso necesitás desde ya con un pedido de ayuda profesional psicológica hurgando en tus vivencias infantiles para ir a la raíz del tema, trabajar una autoestima socavada y una sexualidad que parece querer ser taponada.

    Si sos adolescente esto es muy común y aún hay cosas de tu personalidad en formación que deben ser revisadas junto con emociones que evitas reconocer por resultarte insoportables..

    Te dejo una página del tema y espero puedas pedir ayuda y compartir esto con alguien de tu entorno (madre, padre, amistad, etc)

    El camino para dejar de lastimarse es aceptarse y amarse, pero para eso hay que reconocer lo que te lleva a esta negación de vos misma y eso se logra con ayuda psicológica y contención familiar.

    http://cenitpsicologos.com/cortar-para-c...

    Cariños!

    Moni.

    Fuente(s): Experiencia profesional.
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  • Dan
    Lv 4
    hace 3 años

    Hola, lamento mucho por la situación que estás atravesando. Me resultaron muy interesantes los comentarios que aparecen en este artículo.

    Por raro que parezca, la autolesión —que abarca los cortes y la automutilación— es bastante común entre los adolescentes y adultos jóvenes. El periódico canadiense National Post comenta que este hábito “aterroriza a los padres, desconcierta a los orientadores [escolares] y pone a prueba a los médicos”, y además “amenaza con convertirse en una de las peores adicciones conocidas por la medicina”. ¿Estás tú o algún conocido tuyo esclavizado a esta práctica? Si así es, ¿puedes hacer algo?

    Antes de nada, trata de determinar qué te impulsa a lastimarte. Recuerda que cortarte no es una simple muestra de nerviosismo. Por lo general, es una táctica para sobrellevar algún tipo de tensión. La persona que se hace daño a sí misma intenta calmar el dolor emocional causándose dolor físico. Así pues, pregúntate: “¿Qué pretendo al hacerme daño? ¿En qué estoy pensando cuando siento el impulso de cortarme?”. Es posible que cierta situación en tu vida —tal vez relacionada con tu familia o con tus amigos— te esté angustiando.

    Claro, hacerse un autoexamen semejante exige mucho valor de tu parte, pero el esfuerzo bien vale la pena. Este suele ser el primer paso para abandonar esa práctica. Con todo, se necesita más que solo averiguar las raíces del problema.

    CUÉNTASELO A ALGUIEN

    Si ya has caído presa de este hábito, sería recomendable que se lo contaras a un amigo maduro en quien confíes. Cierto proverbio bíblico dice: “Las preocupaciones no dejan a la gente ser feliz, pero las palabras de aliento le traen alegría” (Proverbios 12:25, La Palabra de Dios para todos). Si le confías tu problema a otra persona, tendrás la posibilidad de oír las palabras consoladoras y amables que necesitas (Proverbios 25:11).

    Ahora bien, ¿con quién deberías hablar? Conviene que elijas a alguien mayor que tú, que sea sensato, maduro y compasivo. Afortunadamente, los cristianos cuentan con los ancianos de su congregación que son “como escondite contra el viento y escondrijo contra la tempestad de lluvia, como corrientes de agua en país árido, como la sombra de un peñasco pesado en una tierra agotada” (Isaías 32:2).

    Claro está, tal vez te asuste la idea de contarle tu secreto a otra persona. Quizás te pase como a Sara, quien admite: “Al principio me costó confiarle mi problema a alguien. Pensaba que si las personas descubrían cómo era realmente, se alejarían de mí con odio y desprecio”. Pero cuando lo hizo, comprobó por sí misma lo ciertas que son las palabras de Proverbios 18:24: “Existe un amigo más apegado que un hermano”. Sara cuenta: “Los compañeros cristianos maduros con los que hablé nunca me reprocharon nada, dijera lo que les dijera de mi costumbre de lastimarme adrede. En vez de eso, me ofrecían recomendaciones prácticas. Utilizaban la Biblia para razonar conmigo y me consolaban cuando me sentía desanimada y despreciable”.

    ¿Por qué no le confiesas a alguien que tienes esa costumbre? Si crees que no podrías contárselo a nadie personalmente, intenta hacerlo por carta o por teléfono. Este paso puede suponer un adelanto hacia tu recuperación. Jennifer reconoce lo siguiente: “Lo que más me ayudó fue saber que tenía a alguien que se preocupaba por mí y a quien podía acudir cuando veía todo negro”.

    ¿Te gustaría conocer más sobre el asunto? Dedica unos minutos adicionales a ver estos vídeos:

    1.- http://www.jw.org/es/video-por-qu%C3%A9-estudiar-l...

    2.- http://www.jw.org/es/video-cursos-b%C3%ADblicos/

    Gracias por tu tiempo, recibe un saludo fraterno y por favor déjame saber qué hiciste.

    • Commenter avatarInicia sesión para responder a las preguntas
  • Kim
    Lv 5
    hace 3 años

    La respuesta es dejar de cortarse ... te explico si te dejas de cortar pues no te vas a cortar pero si te cortas es obvio que te vas a cortar ... la respuesta seria no cortarse y evitar objetos puntiagudos y filosos

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  • Anónimo
    hace 3 años

    ¿Qué es eso de cortarse?

    El hábito de cortarse la piel con objetos afilados es una forma de autolesión, un comportamiento compulsivo que tiene como fin hacerse daño a sí mismo. Otras formas de autolesión son quemarse, magullarse y golpearse. Este artículo trata sobre el hábito de cortarse, pero los principios que expone son útiles para combatir todo tipo de autolesión.

    Antes de continuar, aclaremos las siguientes cuestiones:

    Este es un problema de chicas. ¿Cierto o falso?

    Cortarse viola el mandato bíblico de Levítico 19:28, que dice: “No deben hacerse cortaduras en su carne”. ¿Cierto o falso?

    Respuestas:

    Falso. Aunque este problema es más común entre las chicas, también hay chicos que se cortan o se lesionan de otras formas.

    Falso. Levítico 19:28 se refiere a un rito pagano de la antigüedad, no al hábito compulsivo de causarse heridas. Con todo, es obvio que nuestro Creador nos ama y no desea que nos hagamos daño (1 Corintios 6:12; 2 Corintios 7:1; 1 Juan 4:8).

    ¿Por qué algunos lo hacen?

    ¿Cuál de estas declaraciones crees que es la más acertada?

    Quienes se cortan lo hacen porque...

    ... se sienten sumamente angustiados.

    ... quieren quitarse la vida.

    La respuesta correcta es la A. La mayoría de los que se hacen cortaduras no quieren morir. Solo desean aliviar su dolor emocional.

    Fíjate en las razones que han dado algunas jóvenes.

    Celia: “Sentía un gran alivio”.

    Tamara: “Lo veía como una salida. Prefería el dolor físico al dolor emocional”.

    Carrie: “Odio estar triste. El dolor de las heridas me ayudaba a olvidar la tristeza”.

    Jerrine: “Cada vez que me cortaba, era como si me aislara del mundo, como si por un momento no tuviera que luchar más con mis problemas. Necesitaba ese descanso”.

    ¿Cómo se vence este problema?

    Si tienes el hábito de cortarte, es imprescindible que le ores a Jehová, el Dios verdadero. La Biblia dice: “Ech[e]n sobre él toda su inquietud, porque él se interesa por ustedes” (1 Pedro 5:7).

    Sugerencia: Comienza con oraciones breves, tal vez diciendo algo tan sencillo como: “Jehová, ayúdame por favor”. Poco a poco podrás ir abriéndole tu corazón al “Dios de todo consuelo” (2 Corintios 1:3, 4).

    La oración no es una simple ayuda psicológica. Es nada más y nada menos que hablar con nuestro Padre celestial. Él nos promete: “Verdaderamente te ayudaré. Sí, yo verdaderamente te mantendré firmemente asido con mi diestra de justicia” (Isaías 41:10).

    Algo más que ha ayudado a muchos a vencer este hábito ha sido contarle su problema a alguno de sus padres o a otro adulto de confianza. Veamos cómo les fue a tres jóvenes que decidieron hacerlo.

    Entrevista

    Diana (21 años)

    Kathy (15 años)

    Lorena (17 años)

    ¿A qué edad empezaste a hacerte cortaduras?

    Lorena: Yo tenía unos 14 años.

    Diana: Empecé a los 18, y la frecuencia variaba. A veces lo hacía todos los días durante una o dos semanas, y luego podía pasar un mes sin que lo hiciera.

    Kathy: A los 14, y todavía tengo recaídas de vez en cuando.

    ¿Por qué querías hacerte daño?

    Kathy: No podía dejar de odiarme. Me preguntaba quién rayos iba a querer ser mi amigo.

    Diana: A veces mi tristeza se convertía en rabia, y la rabia, en una horrible angustia que se hacía insoportable. Era como si hubiera un enorme monstruo atrapado en mí y tuviera que cortarme para dejarlo salir.

    Lorena: Estaba molesta conmigo misma: me deprimía, me enojaba o me daban bajones. Me sentía como basura y quería deshacerme de esa asquerosa sensación. Hasta llegué a creer que merecía el dolor que me causaba.

    ¿Sentías algún alivio al lastimarte?

    Diana: Sí. Me sentía liberada, como si me hubiera quitado un peso de encima.

    Kathy: Bueno, es más o menos como llorar. Así como hay gente que se siente mejor después de llorar un buen rato, yo me sentía mejor después de cortarme.

    Lorena: Para mí, herirme era como hacerle un agujerito a un balón lleno de emociones negativas. El balón no explotaba, sino que se iba desinflando, dejando salir poco a poco toda la negatividad.

    ¿Te daba miedo decirle a alguien lo que estabas haciendo?

    Lorena: Sí. Temía que los demás pensaran que estaba medio loca. Y aparte, no quería que nadie se enterara de mis asuntos.

    Diana: Todos me decían que era una persona muy fuerte, y quería mantener esa fachada. Creía que pedir ayuda me haría parecer una debilucha.

    Kathy: No quería que nadie pensara que estaba mal de la cabeza; eso me habría hecho sentir todavía peor. Además, pensaba que merecía el daño que me estaba haciendo.

    ¿Qué te ayudó a cambiar?

    Lorena: Se lo conté a mi mamá. Además, fui a ver a un médico que me ayudó a controlar mis emociones. La verdad es que tuve algunas recaídas. Pero me puse a estudiar más la Biblia y a salir con regularidad al ministerio cristiano, y eso me sirvió. Quizá seguiré teniendo algún bajón de vez en cuando; pero ahora, cada vez que reaparecen los sentimientos de inutilidad, trato de que no me dominen.

    Kathy: Una hermana de la congregación que me lleva unos diez años se dio cuenta de que algo andaba mal, y con el tiempo le conté mi problema. Me sorprendí cuando me dijo que ella también había tenido el mismo hábito. Así que no me sentía incómoda hablando con ella. Además, mis padres y yo fuimos a ver a una doctora que nos ayudó a entender mejor mi situación.

    Diana: Una noche estaba en casa de un matrimonio con el que tengo mucha confianza. Entonces, el esposo se dio cuenta de que me pasaba algo. Con bondad, insistió en que les dijera qué me sucedía. Su esposa me abrazó y me meció suavemente, como lo hacía mi mamá cuando era niña. Empecé a llorar, y ella también. No fue nada fácil contárselo, pero me alegro de haberlo hecho.

    ¿Cómo te ha ayudado la Biblia?

    Diana: La Biblia me ha hecho ver que no puedo vencer esto con mis propias fuerzas, que necesito la ayuda de Jehová (Proverbios 3:5, 6).

    Kathy: Leer la Biblia —sabiendo que lo que dice viene de Dios— me consuela muchísimo (2 Timoteo 3:16).

    Lorena: Siempre que encuentro algún versículo que me llega al corazón, lo anoto en una libreta. Así puedo repasarlo luego (1 Timoteo 4:15).

    ¿Hay algún texto bíblico en particular que te haya servido?

    Diana: Proverbios 18:1, que dice: “El que se aísla buscará su propio anhelo egoísta; contra toda sabiduría práctica estallará”. A veces me cuesta estar con otras personas, pero este versículo me ha enseñado que alejarme no es bueno.

    Kathy: Me encantan los versículos 29 y 31 de Mateo 10, donde Jesús dice que Jehová se da cuenta hasta de la muerte de un gorrión. Y luego añade: “No tengan temor: ustedes valen más que muchos gorriones”. Esas palabras me recuerdan que Jehová me valora.

    Lorena: Me gusta el texto de Isaías 41:9, 10, donde Jehová le dice a su pueblo: “No te he rechazado. No tengas miedo, porque estoy contigo. [...] Yo ciertamente te fortificaré”. Cuando pienso en estas palabras, me imagino que soy tan fuerte como un muro de piedra. Saber que Jehová me quiere y que siempre estará a mi lado me llena de fuerza.

    Preguntas para pensar

    Cuando sientas que ya eres capaz de pedir ayuda, ¿en quién podrías confiar?

    ¿Qué podrías decirle a Jehová sobre este asunto cuando le ores?

    ¿Se te ocurren dos cosas que puedas hacer, sin hacerte daño físico, para combatir el estrés y la ansiedad?

    Mi colección de textos

    Sugerencia: Cuando leas en la Biblia un pasaje que te recuerde lo mucho que Jehová te quiere o que te ayude a tener un punto de vista equilibrado sobre tus virtudes y defectos, anótalo en una libreta. Agrega un par de oraciones en las que expliques por qué ese texto es importante para ti. Algunos de los textos que han escogido Diana, Kathy y Lorena podrían servirte para comenzar tu propia colección.

    Romanos 8:38, 39

    “Este texto me recuerda que Jehová me quiere, aun cuando parezca que nada marcha bien.” (Diana)

    Salmo 73:23

    “Textos como este me dan la seguridad de que no estoy sola, de que Jehová está siempre a mi lado.” (Kathy)

    1 Pedro 5:10

    “En ocasiones, tal vez tengamos que sufrir ‘por un poco de tiempo’ y tardemos en sentir alivio. Pero podemos estar seguros de que Jehová nos dará las fuerzas necesarias para aguantar cualquier cosa.” (Lorena)

    Otros textos bíblicos para reflexionar

    Salmo 34:18

    Salmo 54:4

    Salmo 55:22

    Isaías 57:15

    Mateo 11:28, 29

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  • hace 3 años

    Primero deberías reflexionar y verdaderamente decidir dejar eso. Mucha gente ni siquiera lo intenta porque al final le da igual dejarlo o no. Mucha gente no lo se, pero hablo desde mi experiencia.

    Cuando de verdad lo quieras dejar será porque algo en ti ha cambiado, y no te será difícil sustituirlo por algo bonito.

    A mi me servía escribir o dibujar o emborronar un papel. o destruir un papel con la cuchilla, o dibujar sangre, o algo bonito, lo que sea. O una persona muerta si eso te consuela. Y tanto como quieras.

    Eso por el momento, y a la larga buscar cosas que te llenen por dentro y te mantengan ocupada. Busca alguna pasión algo que sientas mucho con el corazón.

    Y si sigues queriendo sentir dolor, porque lo entiendo ponte hielo y déjalo derretir, eso duele mucho el brazo entero se te duerme de dolor. A mi esto no me sirve porque lo que me gusta es ver sangre y el dolor reflejado en mi cuerpo. Pero cada cual tiene sus motivos.

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  • hace 3 años

    Es más fácil de lo que crees si reaccionas ante ello, si te cortas porque sentís culpa, realmente no es culpa a nada, por alguien, verás que esa persona no vale ni siquiera un poco como para causarte daño hacia vos, o si llegaste a un momento que tenés muchos problemas, solo seguir adelante, es difícil dejarlo totalmente, pero no imposible, podés escribir que es lo más hermoso que hay, leer, bailar, cantar, limpiar, buscar modos de sacar el estrés, bronca, tristeza y impotencia que sientas, mirando televisión, estando con amig@s, dándote una ducha con música, son modos muy sencillos para sentirse un poco mejor, y claro, la música que no sea triste, además pensar en que en un futuro te quedan esas marcas, no son lindas, y lidiar la gente que crítica si sos una perdona sensible, todo aporta, mejor superarse a si mismo.

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  • hace 3 años

    Mmm que tal sí vas a una Iglesia y veras que se siente el amor de un prójimo...y perderás eses deseos...!!!

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  • hace 3 años

    cortate las manos

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  • hace 3 años

    Consígase un disfraz de goma espuma.

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